Sacramento, 30/04/24 (Más / IA).- El kratom genera un debate en California debido a su fácil disponibilidad, sus efectos variados similares a los de los opioides y los estimulantes, y los huecos que hay en su regulación.
Mientras que la Administración de Control de Drogas (DEA, en inglés) tiene al kratom dentro de su clasificación de “drogas preocupantes” por los riesgos potenciales, como convulsiones o vómitos en algunos casos, en California su uso no está regulado.
Ante ello, el asambleísta Matt Haney propuso una legislación para controlar la venta y distribución de kratom, producto que se utiliza lo mismo para aumentar la energía, mejorar el estado de ánimo o aliviar dolores.
La propuesta, conocida como el proyecto de ley de la Asamblea 2365, busca registrar los productos de kratom en el Departamento de Salud Pública de California, regular su contenido químico, y establecer requisitos de etiquetado y restricciones de edad.
El kratom se deriva de las hojas del árbol Mitragyna speciosa en el sudeste asiático y contiene sustancias que actúan sobre los sistemas del cerebro y el cuerpo. De manera comercial se presenta en polvos, cápsulas y extractos verdosos.
Aunque la DEA lo considera “droga preocupante”, el kratom y ninguno de sus compuestos están listados en el apéndice de sustancias controladas en Estados Unidos.
La misma DEA indica que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) no ha aprobado ningún uso para el kratom y, por el contrario, ha advertido contra su uso como tratamiento médico.
“No hay productos de drogas que contengan kratom o sus dos componentes químicos principales que están legalmente en el mercado en los Estados Unidos. La FDA no ha aprobado ningún medicamento recetado o de venta que contenga kratom o sus dos componentes químicos principales”, indica en su sitio de internet la oficina gubernamental, que indica que el producto tampoco es apropiado para su uso como suplemento alimenticio.
Aun así, aproximadamente 2 millones de personas en Estados Unidos lo consumen, y algunos defensores argumentan que el número es aún mayor.
La propuesta legislativa de Haney también incluye la prohibición de formas sintetizadas de sustancias químicas de kratom y busca proporcionar a los consumidores información clara sobre lo que están comprando.
Una publicación de la BBC cita un estudio del Instituto Transnacional, con sede en Holanda, en el que se destacan tanto los efectos positivos como los negativos del kratom.
De acuerdo con el informe, el kratom puede inducir sensaciones de euforia, relajación, mejora en la sociabilidad y aumento de la energía, así como alivio del dolor. Sin embargo, también se han reportado efectos adversos como náuseas, dolores de estómago, escalofríos, sudores, mareos, inestabilidad, vómitos y picazón.
La misma publicación señala que la Asociación Estadounidense de Kratom y el estudio del Instituto Transnacional coinciden en que no hay evidencia de sobredosis mortales causadas por el kratom.
Por otro lado, la Administración de Control de Drogas (DEA) reconoce ciertos beneficios del kratom, especialmente para personas que sufren de dolores crónicos o que están lidiando con síntomas de abstinencia de drogas como el opio.
No obstante, Russ Baer, portavoz de la DEA, advierte que en grandes cantidades, el kratom puede tener efectos sedantes y que existen casos documentados en los que su consumo ha resultado en psicosis, alucinaciones, depresión y, en situaciones extremas, la muerte.
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