El sector de menos ingresos tuvo un mayor crecimiento desde 2016, aunque el más rico percibe 14 veces más. Persisten desigualdades laborales y de género
Ciudad de México, 28/07/26 (Más).- Los hogares con menores recursos registraron el mayor crecimiento proporcional de sus ingresos en México, aunque la desigualdad económica se mantuvo y las familias del estrato más alto todavía percibieron 14 veces más que las ubicadas en el nivel más bajo.
Un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) de los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), muestra una recuperación más acelerada entre las familias de menores ingresos. No obstante, el organismo advirtió que el avance no significa que hayan desaparecido las diferencias económicas, laborales, territoriales y de género que condicionan el bienestar de los hogares.
De acuerdo con el reporte, el ingreso corriente promedio trimestral alcanzó 77 mil 864 pesos, un aumento real de 10.6% respecto de 2022.
En la comparación de largo plazo, entre 2016 y 2024, el ingreso del primer decil –integrado por el 10% de los hogares con menores ingresos– creció alrededor de 36%, al pasar de 12 mil 312 a 16 mil 795 pesos trimestrales. En contraste, el ingreso del decil más alto disminuyó 8%, de 255 mil 530 a 236 mil 95 pesos.
El avance también se observó en los ingresos obtenidos mediante el trabajo. Entre 2022 y 2024, el ingreso laboral del primer decil aumentó 13.8%, mientras que en el décimo decil el crecimiento fue de 6.9%. El IMCO señaló que esta recuperación más acelerada entre los hogares de menores recursos podría estar relacionada con los incrementos al salario mínimo.
Pese a ello, la diferencia entre ambos extremos siguió siendo amplia: en 2024, los hogares de mayores ingresos recibieron, en promedio, 236 mil 95 pesos trimestrales, frente a los 16 mil 795 pesos del decil más bajo. La brecha disminuyó 9.8% respecto de 2016, pero no desapareció.
El trabajo continuó como la principal fuente de recursos de los hogares, con 65.6% del ingreso corriente, seguido por las transferencias, con 17.7%. Sin embargo, para las familias del primer decil las transferencias representaron 36% de sus ingresos, mientras que en el decil más alto equivalieron a 16%.
En los hogares con menos recursos, los apoyos provinieron principalmente de donativos, becas y programas gubernamentales. En los hogares de mayores ingresos predominaron las pensiones y jubilaciones contributivas, asociadas con trayectorias laborales dentro de la formalidad.
El IMCO advirtió que el aumento de los ingresos no representa necesariamente una mejora estructural de las condiciones laborales, debido a que persisten problemas como la informalidad, las diferencias salariales entre hombres y mujeres y las amplias brechas económicas entre las entidades del país.
También persiste una amplia diferencia entre los ingresos de hombres y mujeres. En 2024, la brecha se ubicó en 34%, lo que equivale a que una mujer recibió en promedio 66 pesos por cada 100 pesos percibidos por un hombre.
Aunque la diferencia disminuyó un punto porcentual y los ingresos de las mujeres han mostrado un crecimiento mayor desde 2016, la desigualdad continúa limitando su participación y permanencia en el mercado laboral.
En materia de gasto, los hogares destinaron en promedio 47 mil 674 pesos trimestrales al consumo de bienes y servicios, cantidad 7.9% superior en términos reales a la registrada en 2022. Los alimentos, bebidas y tabaco absorbieron 17 mil 982 pesos, equivalentes a 38% del gasto; el transporte concentró alrededor de 20%; la vivienda, energía y mantenimiento del hogar, 15%, y los servicios educativos y de esparcimiento, cerca de 10%.
Las diferencias en la forma de gastar reflejan nuevamente la desigual capacidad económica. Por cada 100 pesos erogados por los hogares del primer decil, 51 se utilizaron para alimentos y bebidas; en el décimo decil, esa proporción disminuyó a 29 pesos. La tendencia se invierte en educación: los hogares de menores ingresos destinan alrededor de 13% de su gasto a ese rubro, mientras que los de mayores recursos asignan aproximadamente 21%, situación que puede ampliar las brechas de formación y acceso a oportunidades.
El gasto promedio trimestral en salud fue de mil 605 pesos por hogar, 7.9% más que en 2022. Oaxaca destinó 6.3% de su gasto a cuidados médicos, Zacatecas 5.5% y Guerrero 4.9%. Estas proporciones coinciden con una cobertura insuficiente de servicios: en 2024, sólo 63.3% de la población manifestó estar afiliada o tener acceso a atención médica, por encima del 57.9% de 2022, pero todavía lejos del 82.6% reportado en 2016.
Ante este panorama, el IMCO planteó mejorar las condiciones laborales mediante programas estatales que impulsen la inversión, reduzcan la informalidad y vinculen la capacitación con las necesidades del mercado. También propuso ampliar la infraestructura de transporte público, fortalecer la prevención en salud para disminuir el gasto de bolsillo, consolidar un Sistema Nacional de Cuidados que facilite la incorporación de las mujeres al empleo y garantizar una evaluación rigurosa y transparente de los programas sociales, especialmente por su relevancia para los hogares con menores ingresos.
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