El exagente de la DEA Paul Campo y su socio Robert Sensi fueron detenidos en Nueva York por colaborar con el Cártel Jalisco Nueva Generación en lavado de dinero, tráfico de drogas y asesoría para producir fentanilo. Ambos enfrentan cargos federales que podrían derivar en cadena perpetua, incluyendo apoyo a una organización terrorista
Redacción Más
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó sobre la detención de Paul Campo, exagente de la Administración para el Control de Drogas (DEA), y su socio Robert Sensi, acusados de colaborar con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el lavado de dinero, tráfico de drogas y asesoría para la producción de fentanilo. Ambos fueron arrestados la tarde del jueves en Nueva York y enfrentan cargos que podrían derivar en penas de cadena perpetua.
Según lo documentado por Animal Político, Campo y Sensi enfrentan cuatro cargos federales cada uno: conspiración para cometer narcoterrorismo, distribución de cocaína, apoyo material a una organización terrorista y lavado de dinero. Las autoridades estadounidenses detallan que acordaron blanquear hasta 12 millones de dólares, parte de los cuales convirtieron en criptomonedas, además de participar en el pago relacionado con la distribución de 220 kilogramos de cocaína.
El fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, acusó a ambos detenidos de haber conspirado con uno de los cárteles más violentos y poderosos de México. “Blanquearon cientos de miles de dólares que creían provenían del narcotráfico del CJNG, acordaron lavar millones más e incluso usaron su experiencia financiera para facilitar el tráfico de cocaína aquí mismo, en la ciudad de Nueva York”, explicó. En el caso de Campo, quien laboró durante 25 años en la DEA, Clayton subrayó que “traicionó la misión que se le encomendó”.
El administrador de la DEA, Terrance C. Cole, también se pronunció sobre el caso y recalcó que aunque los hechos imputados ocurrieron tras la jubilación de Campo en 2016, su conducta representa una grave traición. “La acusación formal contra el exagente Campo envía un mensaje contundente: no habrá impunidad para quienes traicionen la confianza pública. No haremos la vista gorda solo porque alguien haya llevado esta placa”, afirmó.
Los hechos investigados ocurrieron entre finales de 2024 y 2025, cuando Sensi comenzó a reunirse con una fuente confidencial que se hacía pasar por miembro del CJNG. En esas reuniones, Sensi le aseguró que Campo tenía las conexiones y conocimientos necesarios para ayudar al cártel a mover dinero sin ser detectado, y que juntos podían operar un esquema de lavado a través de criptomonedas y bienes raíces. Además, ofrecieron asesoría técnica sobre producción de fentanilo y discutieron posibles compras de armamento militar, incluyendo rifles AR-15, M4, M16, lanzagranadas y explosivos.
El caso incluye grabaciones en las que Campo y Sensi hacen alarde de su conocimiento logístico y militar. En una de ellas, Campo escucha cómo la fuente confidencial explica que usan drones para transportar explosivos y lanzarlos en ataques. En otra conversación, Sensi asegura que un dron puede cargar hasta seis kilogramos de explosivos, “suficiente para volar todo el p——…”, según consta en el expediente.
La investigación también detalla que la organización para la que colaboraban fue oficialmente designada como grupo terrorista extranjero por el gobierno de Donald Trump el 20 de febrero de 2025. La clasificación permite al gobierno estadounidense utilizar herramientas legales y financieras más amplias para perseguir a quienes brinden apoyo al CJNG, que está vinculado con el tráfico de cocaína, metanfetamina y fentanilo, así como con actividades de lavado de dinero y actos violentos en México y Estados Unidos.
Paul Campo, antes de retirarse de la DEA, ocupó el cargo de subdirector en la Oficina de Operaciones Financieras, una de las áreas clave para rastrear flujos de capital vinculados al crimen organizado. Su trayectoria como agente le dio acceso a redes de inteligencia sensibles, ahora puestas en entredicho por su presunta participación en actividades criminales con el mismo grupo que, durante años, combatió desde el gobierno estadounidense. La detención de Campo y Sensi representa un golpe significativo a la credibilidad de las agencias estadounidenses encargadas de combatir el narcotráfico. También plantea preguntas incómodas sobre los posibles alcances de la corrupción y la infiltración de los cárteles mexicanos en estructuras clave del aparato de seguridad de Estados Unidos. El caso será llevado por el juez federal Paul G. Gardephe, quien determinará el curso del proceso judicial.
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