Redacción Más / IA
Copala, un municipio con solo 15 mil habitantes en Guerrero, vive una crisis de violencia política. Dos aspirantes a la presidencia municipal, Jesús González Ríos y Salvador Villalva Flores, están enterrados en el panteón de la cabecera municipal. Candy Espinoza Ríos, candidata del PVEM, fue desplazada junto con su familia tras recibir amenazas de muerte.
Rogelio Lozano Pérez, teniente de fragata retirado y alcalde suplente, podría asumir el cargo el próximo 30 de septiembre. Sin embargo, actualmente se encuentra encerrado en su casa, rodeado de una operación policíaca para proteger su vida tras el asesinato de Salvador Villalva Flores, ocurrido el pasado lunes. La información fue publicada por la agencia Animal Político.
Villalva Flores, capitán de corbeta retirado y alcalde electo, fue asesinado a las dos de la mañana cuando regresaba de Ciudad de México a Copala en un autobús de pasajeros. El próximo 28 de junio se cumplirá un año del asesinato de Jesús González Ríos, otro aspirante a la presidencia municipal, quien fue privado de su libertad y asesinado en circunstancias similares.
La situación de Lozano Pérez es crítica. Su casa, ubicada en la carretera Copala-Ometepec, está resguardada por patrullas de la Guardia Nacional, con vigilancia en los cuatro costados de la propiedad. La seguridad se incrementó tras la notificación de la Guardia Nacional, que llegó dos horas después de informar a Lozano Pérez que asumiría el cargo de alcalde para protegerlo.
Lozano Pérez, quien sirvió 31 años en la Marina, teme por su vida. Sus familiares y amigos no lo han dejado solo, turnándose para acompañarlo en su casa. Las salidas necesarias las realizan conocidos y familiares para garantizar la seguridad del teniente retirado.
Villalva Flores y Lozano Pérez se conocían bien. En abril, Villalva Flores invitó a Lozano Pérez a unirse a su planilla del partido México Avanza, luego de ser rechazado por el Partido del Trabajo. Villalva Flores decidió postularse por este partido poco conocido tras ser marginado por otros partidos más grandes.
El clima de violencia en Copala no es nuevo. La presidencia de Guadalupe García Villalva, que comenzó en 2018, coincidió con un aumento en los niveles de violencia y el negocio de la droga en la región. Esta violencia ha dejado un rastro de asesinatos, desapariciones y desplazamientos, afectando a la comunidad local.
En el ámbito electoral, Villalva Flores obtuvo 2,819 votos en las recientes elecciones, seguido de José Luis Chávez Ventura de Morena con 2,444 votos y Juan Carlos Romero Aparicio del Partido del Bienestar Guerrero con 1,154 votos. Otros candidatos recibieron menos apoyo, reflejando la fragmentación política en el municipio.
El asesinato de Jesús González Ríos el año pasado también está vinculado a amenazas por parte de la alcaldesa García Villalva. González Ríos grabó un video denunciando estas amenazas, el cual fue difundido después de su muerte. Su cadáver fue encontrado en la Laguna de Chautengo.
Candy Espinoza Ríos, hermana de Jesús y candidata del PVEM, se retiró de la contienda electoral y se desplazó junto con su familia tras recibir amenazas. Su esposo fue secuestrado y golpeado antes de que le dieran un ultimátum para abandonar Copala. Desde entonces, el PVEM no registró otro candidato.
La situación de seguridad en Copala sigue siendo tensa. Lozano Pérez, quien planea asumir la alcaldía y enfrentar la violencia, está dispuesto a vivir rodeado de la Guardia Nacional hasta el 30 de septiembre. Su objetivo es convertir a Copala en un municipio próspero y resolver los problemas de violencia que aquejan a la comunidad.
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