Por Horacio Cárdenas Zardoni
Pues no, no se acaban las sorpresas en MORENA, nos enteramos a mediados de la semana pasada que el pleito que se traen en la sucursal Coahuila del partido oficial, salió del ámbito estrictamente partidista, para convertirse en un asunto de los tribunales electorales, en una maniobra que muchos considerarán contraria a los intereses del morenismo coahuilense, al alejarlo cada vez más de la población.
Yéndonos a la teoría política más elemental ¿qué busca la gente, los electores en un partido político o en un candidato si a esas vamos?, podrá haber varias respuestas a esta interrogante, desde algo y alguien con quien identificarse, algo o alguien que los represente de veras, incluso se han dado caso que hay sectores de población que votan por “una cara bonita”, como si se la fueran a vivir contemplándola, alguien que los divierte y entretiene, pero si hay una constante en la mente de los electores es que no quieren algo ni alguien que les esté dando problemas.
Partido político que vive conflictos internos es muy raro que pueda salir victorioso en un proceso electoral, desde hace mucho tiempo que los periodistas se han encargado de hacer correr aquella frase entre discriminatoria y misógina de: si no pueden ordenar su casa, en este caso la casa partidista, ¿creen que podrán gobernar un estado, para centrarnos en el tema que nos interesa, el del estado de Coahuila?, esta frase ha calado hondo en muchos potenciales electores que dicen, pues sí, hay razón en ello, si no pueden ponerse de acuerdo entre esposo y esposa, entre padres e hijos, entre dirigencia nacional y dirigencia estatal, entre estos órganos y el consejo estatal, entre los que apoyan a un candidato y a otro ¿cómo podrán imponer orden en un estado tan diverso y tan disperso como es Coahuila?
El senador Armando Guadiana lo ha venido diciendo desde hace meses, y no es que le demos la coba o que nos caiga particularmente bien, pero tiene razón en esto, el enemigo a vencer está en la acera de enfrente, pelearse internamente lo único que hace es debilitar a los de casa, a cualquiera y a todos, y favorecer a los contrincantes. Pues no, el que le hizo caso fue Luis Fernando Salazar, Reyes Flores ni dijo que sí ni dijo que no, y el que de plano agarró pleito fue Ricardo Mejía Berdeja contra quien acusó de ser el candidato de la dirigencia nacional, y ya de pasada, de tener alianza jurada con el PRI, específicamente con Rubén Moreira Valdés. Abriendo un paréntesis: el único que no se acuerda del pleitazo que duró todo un sexenio, o más, entre Rubén Moreira y Armando Guadiana devino entre otras cosas en la reforma a la ley de protección a los animales y la prohibición de las corridas de toros, muy complicado se nos haría que se hubieran perdonado el uno al otro y se hubieran aliado para lo que fuera, en concreto contra la candidatura del propio Mejía.
Pero regresando al tema de la impugnación. ¿Qué es lo que el poder judicial, en su rama electoral, puede hacer en contra o a favor de las aspiraciones de Ricardo Mejía? sabemos que esta no sería la primera impugnación que presenta un militante en contra de las reglas y disposiciones del partido al que pertenece, antes se tenía la tradición o el entendido de que los trapos sucios se lavan en casa, ahora ya no, los militantes son quienes le dan entrada al juzgador para que examine, opine y decida sobre lo que haya lugar al interior del funcionamiento partidista, lo que en nuestra opinión lo que provoca es que la poca estabilidad que había cuando ocurrió el pleito, termina por pulverizarse ante el rencor de unos y otros, primero por las razones que dieron lugar al pleito y luego por la intervención de los abogados oficiales.
¿Cuál es la pretensión de Ricardo Mejía Berdeja, pues él y no otro es el que está atrás de la exigencia del Consejo Estatal de que sea el tribunal electoral el que eche para atrás la convocatoria de MORENA para la selección de candidato a gobernador de Coahuila? La pretensión es una sola, que quiten a Guadiana para ponerlo a él, eso disfrazado, no podía ser de otra manera, de una reposición del proceso interno en que también habría que volver a hacer las tristemente célebres encuestas, que tantos dolores de cabeza y cuestionamientos le ha dado a MORENA, pues nadie se las cree.
Retorcido como buen abogado, se dice que Ricardo Mejía Berdeja corrió trámite ante notario registrándose como candidato de MORENA a la gubernatura, un asunto de los más bizarro, toda vez que ¿qué tiene un fedatario que hacer en un asunto que compete estrictamente a los órganos partidistas? A menos claro que hasta eso pretenda sustituir Mejía. Por lo pronto el tribunal electoral, tan a gusto que estaba durmiendo el sueño de los justos, tendrá que ponerse a dilucidar una cuestión sobre la que, se nos antoja, no tiene la más mínima idea de cómo comenzar a tratar.
Pero lo que pensamos que es más relevante en torno al tema de la impugnación, independientemente de cual sea la imaginativa solución que le de el tribunal electoral es: ¿y cómo quedará MORENA Coahuila luego del pleitazo? Y más importante todavía ¿y cómo quedará MORENA Coahuila ante los posibles electores luego del pleitazo?
Ha quedado más que claro que los que apoyan a Guadiana y los que apoyan a Mejía no se pueden ver, si no han pasado a los golpes es porque no se han encontrado, pero no nos extrañaría. Los que hoy están con Guadiana tienen tantas probabilidades de sumarse a Mejía como los mejillistas de sumarse a aquel, pese a que aquel reiteradamente invitó a todos a acercarse. Estamos hablando de que el partido no contará con ¿Qué le gusta? el 50% de sus consejeros y militantes, que si no actúan en contra, se saldrán de toda actividad de campaña, lo cual no deja de ser una pérdida significativa.
Y está lo otro, luego de que se resuelva la impugnación, como sea que se resuelva, ¿qué pensaran los ciudadanos coahuilenses de MORENA y su candidato, este o aquel?, no creemos que sean muchos los que se sumen diciendo caray, he aquí un luchador por la justicia que no se arredra ante nadie, votemos por él. Lo más probable es que busquen alejarse de un buscabullas y un picapleitos, si es que se le hace a Mejía, como también se alejarían de un Guadiana que no puede atraer ni a la gente de su propio partido a su causa.
Sí, la impugnación es un recurso de la justicia, pero uno con el que en vez de ganar, salen perdiendo.
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