Redacción Más / IA
Rosa, una habitante del poblado de Presa de Allende, observa con preocupación la presa Ignacio Allende en Guanajuato. La sequía de 2023 ha dejado el embalse al 14% de su capacidad, afectando a los agricultores que enfrentan una asignación de agua nula para este año.
En medio día, la presencia humana es escasa debido a la sequía en la región. Muchos habitantes han abandonado sus tierras, buscando empleo en fábricas o migrando a Estados Unidos. La crisis climática se evidencia en la presa, donde el descenso de los niveles de agua ha alcanzado uno de los puntos más bajos del siglo, comparable solo a la sequía de 2011.
La agencia MCCI publicó información reveladora sobre la situación de la presa. Datos de la Conagua muestran que, desde 1989, la cuenca de 58 mil km² ha experimentado una disminución significativa de lluvias, alcanzando solo 463 mm en comparación con la media histórica anual de 717 mm. Grandes represas, incluyendo la Ignacio Allende, están alrededor del 48% de su capacidad.
El 15 de noviembre se llevó a cabo la reunión anual de distribución de volúmenes de la cuenca Lerma-Chapala. Debido a la escasez, la asignación de agua se redujo, afectando a los agricultores. El lago de Chapala, determinante en la distribución, está al 50% de su capacidad, otorgando solo 900 millones de m³ de agua para riego, la asignación más baja desde 2005.
El Bajío y los Altos de Jalisco, responsables del 30% de la producción agrícola nacional y el 40% de la ganadera, enfrentan consecuencias devastadoras. La sequía, combinada con políticas ineficientes ante el cambio climático y la indiferencia gubernamental, amenaza la seguridad alimentaria y económica de la región.
Esta zona, abarcando más de 150 mil km², alberga ciudades importantes como Aguascalientes, León, Celaya, Querétaro y Toluca. La crisis afecta no solo al sector agrícola sino también al industrial, representando más del 15% del PIB nacional.
El conflicto histórico entre el campo y la ciudad por el agua se intensifica. Proyectos como el acueducto El Zapotillo-León han generado tensiones. La disputa se extiende a otras ciudades como Guadalajara, donde la expansión urbana presiona las fuentes de agua y afecta el suministro a colonias populares.
El megaproyecto City Center en León ha generado controversias al afectar el humedal Los Cárcamos y el sistema hídrico local. A pesar de las irregularidades, la construcción continúa, destacando la priorización de intereses inmobiliarios sobre las necesidades de la población.
En los Altos de Jalisco, la sequía afecta gravemente a la ganadería. El cuerpo de animales muertos es un sombrío recordatorio de la escasez de pasturas y agua. La sobreexplotación de recursos hídricos agrava la situación, poniendo en riesgo la producción alimentaria y la estabilidad económica de la región.
La falta de acción ante la crisis climática y la gestión inadecuada de los recursos hídricos plantean desafíos significativos para el futuro. La región del Bajío y los Altos de Jalisco enfrentan una encrucijada donde la colaboración y soluciones efectivas son urgentes para mitigar el impacto devastador de la sequía prolongada.
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