Marco Campos Mena
¡La guerra ha comenzado! Nuestras esperanzas están en que no se convierta en la 4ª guerra mundial… si, cuarta, no olvidemos que hace unos pocos años hubo un conflicto no armado en el que participaron 11 países que abiertamente se declararon la guerra.
“…descartamos toda una generación por mantener un sistema económico que ya no se aguanta, un sistema que para sobrevivir debe hacer la guerra, como han hecho siempre los grandes imperios. Pero como no se puede hacer la Tercera Guerra Mundial, entonces se hacen guerras zonales. ¿Y esto qué significa? Que se fabrican y se venden armas, y con esto los balances de las economías idolátricas, las grandes economías mundiales que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente se sanean” (“Francisco: El sistema económico ya no se aguanta”, entrevista realizada por La Vanguardia, 13 de junio de 2014. )
“No hace tanto tiempo los políticos de Occidente asumieron que China y Rusia eventualmente decidirían que querrían ser como ‘nosotros’. China se desarrollaría como un actor responsable en el orden internacional existente y Rusia, aunque con errores, vería su futuro en la integración con Europa. Xi y Putin tomaron otra decisión. El mundo está despertan- do de los sueños postmodernos de la gobernanza mundial a otra época de gran competencia por el poder” (Stephens, Philip (9 de junio de 2014). “Occidente se muestra débil ante el frente China-Rusia recargado”. Financial Times.)
Desde 1999 hemos tenido al menos seis o siete momentos de crisis, siendo el primero en ese mismo año cuando convergen procesos cristalizados en la constitución del G-20, la derogación de la ley “Glass- Steagal” (Ley de bancos en E.E.U.U en 1933 que separa a los bancos minoristas de los de inversión), el establecimiento del Euro, la asunción de Putin en Rusia, el ataque de E.E.U.U. a la embajada China en Belgrado, la asunción de Chávez en Venezuela, entre otras más.
Todo lo anterior a su vez converge con la guerra civil en Ucrania y el auge de la “belle epoque neoliberal”, lo cual a su vez en el entorno geopolítico internacional comienza a derrumbar el sistema internacional unipolar hegemónico estadounidense, lo cual a su vez crea una multipolaridad relativa creciente.
En palabras más sencillas, el mundo se está fragmentando y el orden que se tiene desde el fin de la segunda guerra mundial por el control de los estadounidenses está llegando a su fin.
No es de extrañar que los conflictos sigan escalando y que en los próximos meses veamos como el clima comience a volverse aún más tenso, pues ya no hay un poder superior que regule las intenciones internacionales; La lucha de poder ha comenzado.
Por un lado, tenemos a la OTAN (Organización del Tratado Atlántico del Norte) una alianza militarintergubernamental que se rige por dicho tratado desde el 4 de abril de 1949. Por otro lado, tenemos al bloque Rusia/China, el cual ha pugnado por formar un nuevo proyecto político-económico.
La hegemonía del dólar como moneda internacional ha sido hasta épocas recientes el mejor método de control, pues con esto fácilmente limitaban el comercio como sanción, mas esto ha cambiado recientemente, Rusia y China han comenzado a usar sus propias monedas y no el dólar, el mundo se fracciona.
Todos estos antecedentes son de gran interés para entender que es lo que está pasando en nuestro país ante una amenaza de guerra mundial y un posible nuevo siglo de conflictos bélicos.
Si las crisis se siguen acentuando, las guerras serán la solución obvia por parte de los dirigentes, pues con esto logran reactivar sus economías y reducir la población para garantizar el acceso suficiente de recursos a la población.
Hay que tener en cuenta que la lección esta presente para evitar los siguientes conflictos, mas no es agradable financieramente ni tampoco sociológicamente, la solución es reducir la población mundial.
Claro, esto no resuelve los conflictos en general, pero es un punto de partida para resolver muchas de las tensiones económicas y en particular una que se acerca a una velocidad alarmante, la falta de agua en el mundo entero.
Y digo claramente que no es conveniente pues ante un país que envejece y no crece su población económicamente activa, no se generan los recursos para responder ante las deudas de las pensiones. Esto es la misma razón por la que China eliminó la restricción de un hijo por familia, mas la solución será insuficiente a largo plazo.
En nuestro país el conflicto acentuará aun más los problemas que vivimos actualmente, pues ante la escases de algunos alimentos y la necesidad de combustibles en Europa, México no podrá importar combustibles ni alimentos, lo cual ocasionará una mayor especulación e inflación en el mercado.
A su vez, la violencia podría recrudecer ante un área de oportunidad bastante rentable por el control de los básicos diarios y no menos importante, la política podría escudarse en el conflicto para ocultar algunos asuntos turbios que no benefician en nada el pueblo mexicano.
Probablemente a estas alturas ya empecemos a ver los aumentos cada vez más marcados, es una consecuencia obvia, los negocios tendrán menos venta y trataremos de mantener los empleos incentivando al sector industrial, lo cual sigue siendo de cuidado por que solo un segmento de la población se vería beneficiado.
Sigamos atentos a como avanza esta situación y sobretodo, analicemos cada aspecto con perspectiva objetiva, sin duda, será tema al menos para algunas semanas.
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