Ciudad de México, enero 27 La confianza del consumidor cayó en enero a su nivel más bajo desde mayo de 2014, informó Forbes México. El índice que mide la percepción de los consumidores sobre la economía se ubicó en 84.5 puntos, una fuerte baja frente a los 94.2 puntos registrados en diciembre. El retroceso refleja un deterioro generalizado tanto en la evaluación de las condiciones actuales como en las expectativas económicas a corto plazo.
La percepción sobre la situación económica actual mostró un retroceso significativo. Solo 17.9 por ciento de los encuestados consideró que las condiciones eran buenas, frente al 19.8 por ciento del mes previo, mientras que 17.8 por ciento las calificó como malas, un aumento respecto a diciembre. Este cambio evidencia una creciente preocupación por el rumbo de la economía.
El mercado laboral también fue evaluado de forma más negativa. El porcentaje de consumidores que consideró que hay abundancia de empleos bajó a 23.9 por ciento, mientras que 20.8 por ciento afirmó que es difícil conseguir trabajo, el nivel más alto desde febrero de 2021. Este deterioro en la percepción laboral contribuyó de manera importante a la caída general del índice.
Las expectativas a futuro se debilitaron de forma notable. Menos consumidores anticipan un aumento en sus ingresos durante los próximos seis meses y una mayor proporción prevé un empeoramiento de las condiciones económicas. Esta visión ha reducido la intención de gasto en bienes duraderos como automóviles y electrodomésticos, así como en servicios relacionados con la salud y el cuidado personal.
De acuerdo con el Conference Board, la caída de la confianza está relacionada con la persistencia de altos precios, en particular de energéticos y alimentos, así como con la preocupación por la inflación, los costos de la atención médica y la estabilidad del empleo. Estos factores han erosionado el optimismo que se había observado en meses anteriores.
Economistas advierten que un nivel tan bajo de confianza puede traducirse en una desaceleración del gasto de los hogares, lo que a su vez podría afectar el crecimiento económico si esta tendencia se prolonga. En Estados Unidos, la confianza del consumidor es un indicador clave porque anticipa el comportamiento del consumo privado, uno de los principales motores de la economía.
El índice de confianza del consumidor es seguido de cerca por analistas, empresas y responsables de política económica, ya que ofrece señales tempranas sobre el ánimo de las familias frente a la economía. Su caída más pronunciada en más de una década subraya un entorno de creciente incertidumbre y cautela entre los consumidores.
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