Horacio Cárdenas Zardoni
Ecos de la elección del pasado domingo 7 en Coahuila. Allí anduvieron en campaña los candidatos a diputados al congreso local, o al menos eso se supone que hicieron, porque fueron varios los comentaristas que observaron que si por algo se caracterizó la campaña, y la anterior precampaña, fue por la ausencia constante de los candidatos en recorridos y actos públicos, nada que ver la actividad política en este 2026, con la que solían desarrollar los aspirantes, hablamos de los candidatos de los partidos con posibilidades, y todavía más aquellos que carecían de ellas, pero hacían el mejor de sus esfuerzos, con tal de que la gente viera las ganas que tenían de figurar en la escena política estatal, y en un descuido, hasta algunos votos de lástima se las arreglaban para conseguir.
No es el caso ahora, los candidatos mandaron a sus legiones… otra exageración, bueno a sus brigadas… okey, a sus pelotones, que si no me acuerdo mal, son doce integrantes más un sargento, o a sus secciones, seis y un cabo, a recorrer las calles de las colonias, tocando puertas, regalando folletos y artículos publicitarios varios, la mayoría de ellos utilitarios, a ver si la gente los conservaba un tiempo por la utilidad que les pudieran significar, y no los tiraran cuando los brigadistas apenas hubieran dado dos pasos para alejarse.
En esta ocasión, como ya en bastantes anteriores, las propuestas de campaña no se centraron en lo legislativo, que es el trabajo medular, y nos atreveríamos a sugerir que el único que deberían hacer los diputados al congreso estatal, como también aquellos que aspiran al federal, sino que se orientaron a ‘la gestoría’… como suelen llamar los políticos a las actividades de andar moviendo sus influencias a fin de que las oficinas públicas le hagan caso a quien solicita la intervención.
¿pavimentación?, ¿banquetas?, ¿alumbrado?, ¿una beca para el chamaco?, ¿Qué le cobran mocho de luz o de agua?, ¿Qué no lo atienden en el IMSS o en el ISSSTE?, para eso piden los candidatos a diputados el voto, para una vez ocupando su curul, abran una casa de gestoría, para que alguno de sus achichincles, meritorios en su mayoría, hablen de su parte con quien haya que hablar para que atiendan las necesidades de sus sufragantes.
En eso se han centrado las campañas a diputados desde hace mucho tiempo, y más todavía cuando no hay una elección para integrar el poder ejecutivo, a la que pudieran treparse l os aspirantes a diputados en actividades de campaña conjunta. Lo que le pide la gente a los candidatos es gestoría, ¿Quiénes son ellos para educarlos y decirles, no señito, mire, el trabajo del legislador es muy otro, de gran trascendencia para la sociedad coahuilense, presente y futura, con mejores leyes, modernizadas y actualizadas para favorecer la óptima convivencia entre nosotros… nada, lo que les importa es que no haya baches, que no duerman en la calle los familiares de los pacientes, y eso.
Pero entre candidatos con pocas ganas de informar, como tampoco las tienen tantas de legislar, y una población ignorante, se nos pasa por alto que los diputados le quedan mucho a deber a la gente, esto particularmente aquellos que no es la primera vez que se presentan y son electos a una legislatura, salteadas o sucesivas.
Hablando de lo que me duele, hemos andado metidos en un par o más de proyectos de reforma a la legislación coahuilense, y de los diputados hemos recibido, cuando mucho, un apretón de manos y una promesa de abanderar el proyecto, luego de lo cual, no nos han vuelto a recibir siquiera en sus oficinas, concretándose sus alelotes a decirnos que el diputado, o la diputada, está muy interesado y que ya nos llamará para consultar, exponer, reescribir, replantear, lo que haya menester, que por supuesto, no ocurre jamás.
En concreto hemos pedido sean considerados estos tres proyectos: el de incluir el tema de la lectura en el articulo correspondiente a la educación en la constitución del estado de Coahuila de Zaragoza, agregándolo también en la Ley de Educación en la entidad; hemos planteado, directamente, con sello de recibido y toda la cosa, la iniciativa de modificar la biblioteca receptora del Depósito Legal en la entidad, haciendo operante un mandato que existe, pero que no se cumple, en perjuicio de la sociedad coahuilense actual y de las generaciones que vengan, todo porque los libros que deberían resguardarse, no se entregan, no se clasifican, no se conservan, no nada; hemos apoyado la reforma a la Ley de participación ciudadana para que los vecinos adquieran voz y voto en las decisiones de la autoridad en materia de construcciones de particulares y del propio gobierno.
A nada de esto nos han hecho el menor caso. Ahora que están tan contentos, sabiendo que van a cobrar sus dietas, con su riguroso aumento para el próximo año y durante tres completos, sería bueno que se acordaran de todo lo que han dejado pendiente, no nada más lo mío que es nuestro y de todos, sino todo lo que se ha quedado por años en la congeladora, si no es por ganas de mejorar la ley y su ejercicio en Coahuila, que sea por vergüenza.
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