La Habana, 14/06/24 (Más / IA).- Justo cuando una flotilla rusa realiza ejercicios en La Habana, un submarino estadounidense llegó Base Naval de la Bahía de Guantánamo, ubicada en el extremo sureste de Cuba en lo que se informó es una visita de rutina previamente programada.
La Marina de Estados Unidos anunció que uno de sus submarinos de ataque rápido, el USS Helena, llegó a la bahía de Guantánamo este jueves en lo que el Comando Sur describió como una “visita portuaria de rutina” mientras el submarino lleva a cabo su misión global de seguridad marítima y defensa nacional.
La llegada del USS Helena, de propulsión nuclear, se produce un día después de que cuatro barcos de guerra rusos atracaran en el puerto de La Habana. Sin embargo, la Marina estadounidense aseguró que “la ubicación y el tránsito del buque estaban previamente planificados”.
El arribo de los navíos rusos fue seguido de cerca por Estados Unidos, que desplegó varios buques de guerra y aviones para monitorear su tránsito a menos de 30 millas de las costas de Florida el martes.
El despliegue estadounidense incluyó tres destructores de misiles guiados: el USS Truxtun, el USS Donald Cook y el USS Delbert D. Black, así como el guardacostas Stone y un avión de patrulla marítima Boeing P-8.
Aunque las autoridades estadounidenses han insistido en que la presencia de los barcos rusos en aguas cubanas “no supone una amenaza”, también aclararon que “siempre vigilaremos cualquier buque extranjero que opere cerca de nuestras aguas”.
La agencia Sputnik entrevistó a Mark Sleboda, un especialista en relaciones internacionales y seguridad, quien sugirió que el envío de la flotilla rusa a Cuba podría ser una respuesta directa al anuncio estadounidense del ejercicio “Freedom of Navigation” (Libertad de navegación).
Sleboda, conocido defensor de la política de Putin, afirmó que la llegada de buques rusos a Cuba es “un recordatorio a Estados Unidos de que ambos [países] pueden jugar a este juego”.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa ruso adoptó un tono más diplomático en su canal de Telegram, indicando que la entrada a La Habana de la fragata Gorshkov representaba el final de un “ejercicio sobre misiles de alta precisión” realizado en el Atlántico.
La visita a Cuba, añadieron, es “informal” y se enmarca en la celebración del Día de Rusia el 12 de junio.
Los ejercicios rusos en el Atlántico se producen menos de dos semanas después de que el presidente Joe Biden autorizara a Ucrania a utilizar armas proporcionadas por Estados Unidos para atacar dentro de Rusia, con el objetivo de proteger a Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania.
Esta serie de eventos subraya las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Rusia, con ambos países mostrando su capacidad militar en regiones estratégicas. La llegada del USS Helena a Guantánamo y la presencia de buques rusos en Cuba son claros ejemplos de la dinámica de poder en juego y la vigilancia constante entre estas potencias globales.
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