El complejo de la armadora en Ramos Arizpe registró al menos tres suspensiones de labores a lo largo del año. Se mantuvo la relación laboral sin despidos gracias a acuerdos sindicales
Ramos Arizpe, Coahuila, 08/12/25 (Más).- El Complejo Automotriz Ramos Arizpe de General Motors completará a finales de diciembre al menos 25 días de paro técnico acumulado durante 2025, en un año marcado por suspensiones programadas, bloqueos logísticos y ajustes de producción ante un entorno económico adverso.
A pesar del impacto a miles de trabajadores y del freno en la producción, los paros se realizaron bajo esquemas que permitieron conservar la relación laboral y evitar despidos masivos.
A lo largo del año, se identifican tres momentos clave en los que la producción del complejo automotriz se detuvo por completo o parcialmente.
El primero ocurrió a finales de abril, cuando del 28 de ese mes al 2 de mayo se llevó a cabo un paro técnico por mantenimiento. Esta pausa fue resultado de un acuerdo entre la empresa, el sindicato y las autoridades laborales, y tuvo como objetivo reconfigurar y ajustar las líneas de ensamble para alinearlas con las nuevas condiciones del mercado.
Aunque se trató de una suspensión programada, afectó a miles de trabajadores que vieron interrumpidas sus labores durante cinco días.
Posteriormente, entre el 30 de octubre y el 4 de noviembre, el complejo de GM en Ramos Arizpe enfrentó un segundo paro, esta vez provocado por causas externas: bloqueos carreteros en el estado de Guanajuato interrumpieron el flujo de materiales y componentes esenciales para el ensamble de vehículos, situación que obligó a la automotriz a detener operaciones no solo en Coahuila, sino también en otras plantas del país.
En Ramos Arizpe, alrededor de 4 mil trabajadores se vieron directamente impactados, en un paro no previsto que tuvo una duración de casi una semana y generó importantes pérdidas en la producción.
El paro más prolongado del año comenzó el 17 de diciembre y se prevé que se extienda hasta la primera semana de enero de 2026. Se trata de un paro técnico de fin de año, una práctica común en la industria, pero que en esta ocasión se prolongará más de lo habitual.
Este cese temporal de actividades se enmarca en un contexto económico y comercial complejo, con presiones arancelarias y ajustes de demanda global que han obligado a la planta a reducir su producción para evitar sobrecostos y acumulación de inventario.
La Confederación de Trabajadores de México (CTM) confirmó que durante este periodo, las y los empleados de la planta percibirán entre el 60% y el 65% de su salario base, manteniendo al mismo tiempo sus prestaciones laborales y su antigüedad.
La acumulación de estos tres paros implica una suspensión total de al menos 25 días de producción en 2025, lo que representa un impacto significativo para una de las plantas más importantes de GM en México.
Con una capacidad productiva estimada de 900 unidades diarias, se calcula que en ese lapso la empresa habría dejado de ensamblar alrededor de 22 mil 500 vehículos, entre modelos como la Equinox EV, Blazer, Blazer EV, Honda Prologue y el Cadillac Optiq, todos ellos orientados principalmente al mercado de exportación.
Si bien no existen datos públicos que detallen los ingresos diarios por planta, el tipo de vehículos que se producen en Ramos Arizpe –SUV eléctricos y de gama media y alta– permite estimar que el valor bruto de esta pérdida productiva podría ubicarse en varios cientos de millones de dólares. Sin embargo, parte de este volumen podría recuperarse mediante reprogramación de turnos o aumento temporal del ritmo de producción una vez concluido el paro técnico, por lo que el impacto neto anual podría ser menor al valor estimado.
Los paros en Ramos Arizpe reflejan una combinación de factores internos y externos que inciden sobre la industria automotriz mexicana.
Por un lado, la necesidad de actualizar líneas de producción para adaptarse a nuevos modelos eléctricos exige pausas técnicas que eviten afectaciones mayores en el largo plazo. Por otro, la dependencia de rutas logísticas vulnerables –como se evidenció con los bloqueos en Guanajuato– y las presiones comerciales a nivel internacional, han vuelto más comunes los ajustes de producción como estrategia de contención ante escenarios de incertidumbre.
A pesar de los retos, General Motors ha apostado por mantener la estabilidad laboral mediante esquemas de paro técnico que permitan conservar la fuerza de trabajo sin recurrir a despidos. Esto ha sido posible gracias a la coordinación entre la empresa, los sindicatos y las autoridades laborales del estado, que han privilegiado medidas de ajuste graduales para mantener la operación general del complejo en el mediano plazo.
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