Por Juan Rocha
“El pequeño comercio es la quinta esencia de esta resistencia, al aguantar presión y mantenerse abiertos, honrando su rol y ser el principal canal de abasto popular y de máxima cercanía del país”, consideró la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC)
No se exageraría al decir que México ha vivido una de sus peores tragedias de la vida moderna; sin embargo, poco se ha dicho de la gran resistencia social; la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) registró que el pequeño comercio pasó de ganar en promedio de 8 a 10 mil pesos al mes antes de la pandemia a obtener de 6 a 8 mil pesos en covid.
“En este tiempo recesivo, el comercio local que opera en las colonias populares, periferias urbanas, comunidades rurales nunca desfalleció ni dio la espalda a la población más vulnerable, al continuar abasteciéndole con créditos a la palabra”, expone la agrupación.
Pasadas las elecciones, millones de mexicanos comprobaron la enorme distancia que existe entre la agenda de los políticos y la vida cotidiana de quienes votaron.
La agenda social cada vez tiene menos que ver con la agenda política, que hoy se circunscribe a una lucha por el poder, sin ideas, con personajes ineptos, mal hablados y olientes, cuyo show electoral no registraría interés en una carpa de mala muerte.
Este recuento de aportes del pequeño comercio a la sociedad es justo y necesario, ya que las cosas importantes que ocurren, por lo general, no llegan a ser noticia, se dan por sentadas, expone la ANPEC.
Pero el sistema comercial más grande con el que cuenta el país, que a la vez opera como una banca social, anima y reanima la economía local, es una fotografía nítida de la resistencia de los mexicanos a la hora de enfrentar la pandemia del covid de manera estoica y resiliente.
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