Boston, EE. UU., 16/01/2025 (Más / IA).- Un estudio publicado en la revista Neurology ha revelado que el consumo de carne roja procesada, como salchichas, mortadela y bacon, está asociado con un mayor riesgo de desarrollar demencia. El análisis, que siguió a 133,771 personas durante un periodo de hasta 43 años, encontró que quienes consumían dos o más raciones semanales de estos productos tenían un 13% más de probabilidades de desarrollar la enfermedad en comparación con aquellos que ingerían menos de tres raciones al mes.
El estudio, liderado por Dong Wang, del Brigham and Women’s Hospital en Boston, también examinó el impacto de la carne roja sin procesar, como filetes de cerdo o vaca, y no encontró una relación significativa con el riesgo de demencia. Sin embargo, quienes consumían siete o más porciones semanales de carne roja reportaron un aumento del 16% en el deterioro cognitivo subjetivo, medido a través de cuestionarios.
Los investigadores atribuyen estos hallazgos a varios mecanismos. La carne roja procesada contiene nitritos, compuestos que se utilizan para conservar alimentos y que pueden inducir estrés oxidativo e inflamación, lo que afecta al cerebro. Además, el consumo excesivo de carne roja, procesada o no, puede contribuir a la resistencia a la insulina, un factor relacionado con la acumulación de proteína beta amiloide en el cerebro, un marcador clave del alzhéimer.
El trabajo también analizó los efectos de sustituir una porción diaria de carne roja procesada por otros alimentos. Según los resultados, reemplazarla por pescado podría reducir el riesgo de demencia en un 28%, mientras que sustituirla por legumbres o frutos secos lo disminuiría en un 19%, y hacerlo por pollo, en un 16%. Los autores sugieren que estas recomendaciones podrían incluirse en guías alimentarias enfocadas en la salud cognitiva.
El catedrático Jordi Salas-Salvadó, de la Universidad Rovira i Virgili, comentó que los resultados no son sorprendentes, dado que los mecanismos que vinculan la carne roja con enfermedades cardiovasculares también están presentes en la demencia. “La carne tiene carnitina, que incrementa una molécula producida por la flora bacteriana llamada TMAO, asociada con riesgos cardiovasculares y efectos negativos en las proteínas que intervienen en la sinapsis neuronal”, explicó.
Estudios previos han reportado resultados contradictorios. Un análisis del Biobanco del Reino Unido encontró que un incremento de 25 gramos diarios en el consumo de carne procesada elevaba un 44% el riesgo de demencia y un 52% el riesgo de alzhéimer. Por otro lado, un trabajo realizado en Alemania con participantes de mayor edad no encontró asociación entre el consumo de salchichas y el deterioro cognitivo, posiblemente debido a la avanzada edad de los participantes.
Wang y su equipo subrayan que estos resultados son observacionales y no establecen una relación de causa-efecto definitiva. Sin embargo, consideran que reducir el consumo de carne roja procesada e incorporar más vegetales y proteínas alternativas podría ser una estrategia efectiva para proteger la salud cognitiva.
Salas-Salvadó concluyó que, además de disminuir el consumo de carne roja, se debe priorizar una dieta más variada y saludable, basada en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva, elementos clave de la dieta mediterránea. “No se trata de eliminar la carne, sino de consumirla de manera moderada en un enfoque que promueva una mayor diversidad alimentaria”, puntualizó.
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