Oaxaca, Oaxaca 06/03/2026 (Más).- En 2019, Andy Torres, un experto en ciberseguridad, nunca imaginó que el favor que le pidió una amiga para cerrar un grupo en el que se distribuían sus fotos íntimas lo llevaría a enfrentar una de las mayores problemáticas de la era digital.
De acuerdo con la información de Animal Político mientras Andy ayudaba a su amiga, descubrió que en ese grupo no solo se compartían sus imágenes, sino también las de parejas, compañeras de trabajo y otras mujeres conocidas por él.
“Desconocía por completo este tipo de actividades. Un grupo de packs no era algo que identificaba porque el término no me era familiar”, recordó Andy en entrevista con Animal Político.
Lo que comenzó como una acción puntual se convirtió rápidamente en una lucha constante contra la violencia digital.
Andy fundó el Colectivo DLR, una organización dedicada a la erradicación de la difusión de contenido íntimo sin consentimiento. Desde entonces, el colectivo ha logrado eliminar más de 90,000 grupos y páginas donde se compartían imágenes y videos privados de mujeres.
A medida que la pandemia avanzaba en 2020, Andy, que vive en Oaxaca, comenzó a recibir decenas de solicitudes de ayuda de mujeres de todo México e incluso del extranjero.
«Al principio atendía unos tres o cuatro casos por semana, hoy en día recibo más de 800 mensajes al día», relató.
Debido a la creciente demanda de apoyo, Andy formó un equipo de 10 personas, incluyendo nueve mujeres que, después de haber sido víctimas de violencia digital, se unieron al colectivo para ayudar a otras.
En 2024, un estudio del INEGI reveló que 21.0% de los usuarios de internet en México, lo que equivale a 18.9 millones de personas, fueron víctimas de acoso cibernético.
De este total, 11 millones eran mujeres, y la forma más común de violencia digital era la amenaza de difundir información personal, como fotos o videos íntimos.
El trabajo del Colectivo DLR, sin embargo, no ha sido fácil. Andy ha enfrentado amenazas constantes por parte de los agresores, quienes intentan intimidar a quienes luchan contra la violencia digital.
A pesar de las dificultades, el colectivo sigue adelante, ya que, según el fundador, «aunque el trabajo a veces parece infructuoso, si no estuviéramos aquí, las cosas serían mucho peores».
El colectivo se enfoca principalmente en ayudar a mujeres adultas, que constituyen el 90% de los casos, aunque también han recibido solicitudes de menores de edad, especialmente entre los 11 y 15 años, quienes enfrentan situaciones de ciberbullying, difusión de contenido íntimo o amenazas.
«Lo más común en estos casos es que los agresores sean exparejas, novios o incluso personas con las que las víctimas tuvieron algún tipo de vínculo emocional», explicó Andy.
Aunque también han recibido algunos casos de hombres, estos son mucho menos frecuentes debido a la dificultad que tienen los hombres para pedir ayuda en estos contextos.
El Colectivo DLR no recibe apoyo del gobierno ni de la iniciativa privada, por lo que financia sus actividades a través de pláticas y talleres que organiza.
Sin embargo, la falta de recursos ha dificultado su labor, ya que inhabilitar una página o grupo donde se difunde contenido íntimo puede costar entre 8,000 y 10,000 pesos. A menudo, el colectivo absorbe la mayor parte del costo.
«Cada vez que un nuevo usuario se conecta a internet, hay más posibilidades de que se convierta en víctima o agresor», alertó Andy sobre el crecimiento de la violencia digital.
A pesar de las constantes amenazas y la frustración que provoca la aparición constante de nuevos grupos, Andy ha aprendido a lidiar con la adversidad, y aunque en ocasiones se siente agotado, asegura que su trabajo tiene un propósito claro:
«Es como encontrar el zapato perfecto, mi conocimiento y mi tiempo realmente valen la pena».
El nombre del colectivo, DLR, es un homenaje a su madre, quien siempre defendió a las mujeres y luchó por crear espacios en los que pudieran destacarse y ser reconocidas.
«Ella siempre apoyó el trabajo de las mujeres, y quería que fuera ella quien representara lo que hago hoy», recordó Andy con nostalgia.
A pesar de las enormes dificultades y la falta de apoyo institucional, el Colectivo DLR continúa su misión de combatir la violencia digital y ayudar a quienes se enfrentan a este tipo de agresiones.
Con cada caso atendido, Andy y su equipo siguen trabajando para visibilizar una problemática que sigue creciendo con el auge del uso de internet en todo el mundo.
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