Medellín, Colombia 10/04/25 (Más).- Sara Millerey González Borja, mujer trans de 32 años, fue hallada con múltiples fracturas en sus extremidades, en el cauce del río La García, en el municipio de Bello, Antioquia, al norte de Medellín. La víctima fue rescatada aún con vida el pasado 4 de abril, tras pasar cerca de dos horas en agonía en el agua, pero falleció más tarde en un hospital local debido a la gravedad de las lesiones.
Las autoridades locales informaron que Sara habría sido brutalmente golpeada antes de ser arrojada al riachuelo. El crimen está siendo investigado por la Fiscalía General de la Nación, junto con el Grupo Nacional de Trabajo para la Investigación de Violencias Fundadas en la Orientación Sexual y/o Identidad de Género. Hasta el momento no se han reportado personas detenidas.
La alcaldesa de Bello, Lorena González Ospina, condenó el crimen y lo calificó como un acto cargado de odio. “Fue víctima de un acto atroz y cargado de odio. A Sara la violentaron, le quebraron los brazos y las piernas y la arrojaron al río, y duele profundamente pensar que ocurrió ante la indiferencia de muchos”, expresó la mandataria.
El secretario de Seguridad de Bello, Rolando Serrano, informó que no había antecedentes de amenazas contra la víctima y sugirió la posible participación de bandas delincuenciales, aunque aclaró que será la Fiscalía la encargada de determinar los móviles y responsables del crimen.
Como parte de las acciones de investigación, las autoridades ofrecieron una recompensa de hasta 50 millones de pesos colombianos a quienes proporcionen información útil para esclarecer el caso.
El presidente Gustavo Petro se refirió al asesinato de Sara a través de la red social X, donde afirmó que el crimen evidencia la presencia de ideologías extremistas en el país. “Esto que pasó en Bello se llama fascismo, porque hay nazis en Colombia”, escribió el mandatario. Añadió que el fascismo implica “la eliminación violenta de las diferencias del ser humano”.
El Ministerio de Igualdad también emitió un pronunciamiento en el que exhortó a la ciudadanía a no guardar silencio ante este tipo de crímenes. “Reivindicamos sus vidas, sueños, historias, legados y derecho a vivir con dignidad y libertad. El silencio mata y no seremos cómplices de la barbarie ni del dolor que genera la desigualdad”, señaló la institución en un comunicado.
Diversas manifestaciones públicas se llevaron a cabo en distintas ciudades del país tras el crimen, con ciudadanos y organizaciones exigiendo justicia. En redes sociales, usuarios también expresaron su indignación y dolor por el asesinato de Sara Millerey.
Durante el funeral, que se realizó esta semana, la madre de la víctima, Sara González, ofreció declaraciones a medios locales. “A ella la tuvieron que haber asesinado tan vilmente, porque la asesinaron vilmente, por ser como era, por ser extrovertida y por ser una trans”, dijo en entrevista con radio Caracol. Añadió que su hija “no le hacía mal a nadie” y que su pérdida ha sido devastadora. “Me dejaron sola, me dejaron destrozada. Esto no se me va a olvidar nunca”, expresó.
Organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTIQ+ han insistido en que el asesinato de Sara Millerey no es un hecho aislado, sino parte de una serie de violencias sistemáticas que afectan particularmente a personas trans en Colombia.
El Observatorio de Derechos Humanos de la organización Caribe Afirmativo reportó que, en lo que va del año, 25 personas LGBTIQ+ han sido asesinadas en el país por su identidad u orientación sexual, de las cuales 15 tenían experiencia de vida trans.
“Este hecho no es aislado. Hace parte de una ola de violencia sistemática que enfrentan las personas LGBTIQ+ en el país, en especial las personas trans”, denunció la organización. Según sus datos, los ataques no solo buscan silenciar los cuerpos, sino también borrar sus existencias.
Danne Belmont, integrante del Grupo de Acción y Apoyo a Personas Trans de Bogotá, señaló en entrevista con France 24 que Colombia, pese a contar con marcos legales para la protección de derechos de personas LGBT, enfrenta un aumento en los discursos de odio. “Muchos de esos derechos se quedan en el papel. Como sociedad hemos dejado avanzar una narrativa y unos discursos que buscan realmente la aniquilación de nuestras existencias como personas trans”, advirtió.
La investigación por el asesinato de Sara Millerey continúa abierta, y las autoridades han reiterado su llamado a la comunidad para colaborar en el esclarecimiento del crimen.
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