Saltillo, Coahuila, 21/10/25 (Más).- Coahuila se posiciona como el cuarto estado con mayor proporción de divorcios respecto a matrimonios en todo el país, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Durante 2023, esta entidad reportó una relación de 50.6 divorcios por cada 100 matrimonios, cifra muy por encima del promedio nacional que se situó en 33.3 casos por cada 100 uniones legales.
Esto significa que más de la mitad de las parejas que contraen matrimonio en Coahuila terminan por disolver legalmente su vínculo, lo que convierte al estado en una de las entidades con mayores transformaciones en la estructura de las relaciones conyugales. De hecho, solo Veracruz, Chiapas y Jalisco superan esta proporción, con relaciones superiores a 50.9, 66.2 y 69 respectivamente.
Esta tendencia forma parte de un fenómeno nacional que ha ganado fuerza durante las últimas dos décadas. En el año 2000, México registró 52,358 divorcios. Para 2005, la cifra había aumentado a 70,184, lo que representa un incremento del 34 % en solo seis años. Este patrón de crecimiento se mantuvo entre 2006 y 2010, cerrando esa década con 86,042 casos.
El aumento continuó de forma acelerada entre 2011 y 2015, periodo en el cual se contabilizaron 123,883 divorcios en todo el país, es decir, 43.9 % más que en 2010. Para 2020, la pandemia de COVID-19 interrumpió temporalmente esta tendencia, reduciendo el número de casos a 92,739 debido al cierre de juzgados; sin embargo, el rezago generado derivó en un pico sin precedentes en los años posteriores.
En 2021, el número de divorcios ascendió a 149,675, y en 2022 alcanzó un récord histórico de 166,766 casos. Aunque en 2023 y 2024 las cifras bajaron ligeramente a 163,587 y 161,932 respectivamente, el promedio diario de divorcios en el país se mantiene elevado, con 443.6 separaciones por día en 2024, frente a los 143.4 que se registraban diariamente en el año 2000.
La relación divorcios-matrimonios ha cambiado drásticamente. En el año 2000, por cada 100 matrimonios se registraban apenas 7.4 divorcios. Para 2010, esa proporción se duplicó a 15.1, y en 2019 subió a 31.7. En los años más recientes, el indicador nacional se ha mantenido estable en torno a 33 casos, lo que muestra que casi una tercera parte de los matrimonios actuales terminan en disolución legal.
Especialistas en temas sociales consideran que este fenómeno no necesariamente implica una “crisis” de la familia, sino una transformación estructural en la forma en que las personas se relacionan. En particular, destacan el papel de las mujeres, quienes hoy cuentan con mayores niveles de independencia económica, jurídica y educativa, lo que les permite ejercer su derecho a poner fin a relaciones insatisfactorias o asimétricas.
Además, esta tendencia expresa un cambio generacional en las expectativas sobre las relaciones de pareja. Las nuevas formas de convivencia valoran más la reciprocidad emocional y la libertad individual que la permanencia por obligación social o religiosa. Así, el divorcio se ha convertido en una herramienta legítima de autonomía y redefinición afectiva, y podría seguir en aumento si las condiciones actuales de igualdad y ejercicio de derechos se consolidan en los próximos años.
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