Mtro. Marco Campos Mena
Este es uno de los axiomas más comunes en todo el mundo, pero principalmente en los países a los que les va mal y tratan de cambiar las narrativas para verse mejor pese a los malos desempeños.
Maquillar cifras es algo tan común tanto en la administración pública como en la iniciativa privada, después de todo, se busca de muchas maneras mantener la confianza de quienes están dando seguimiento y así seguir gozando de los beneficios que conlleva dicha apreciación de votantes, clientes e inversionistas.
Sin embargo, algo que debemos tener más que claro y que es una realidad que pocos aceptan, es que cuando quedan al descubierto las cifras alteradas, la confianza se pierde aún más que si se hubiera dicho la verdad desde un principio.
Hay quienes apuestan por distraer la atención del espectador mediante las famosas cortinas de humo o haciendo caso omiso sobre los cuestionamientos que se les hacen, las conferencias mañaneras muestran dominio magistral en ello cada vez que se les hace un cuestionamiento incómodo… ¿y qué hay de la extinción de los dinosaurios? Allí no dijeron nada…
También tenemos la estrategia de los comunicadores paleros que buscan distraer la atención negando la realidad y descalificando a todo aquel que muestre pruebas de ello, incluso llegando a casos ridículos como inventar que ya todo es IA y que son estrategias para desprestigiar al oficialismo; o como cierto personaje del sequito doctoral inmerecido cuyas declaraciones pueden llegar a ser tan incómodas que se llevan la atención de todos los reflectores para que no vean lo que es importante de fondo.
En la iniciativa privada muchas veces vemos que manipulan las cifras para obtener acreditaciones o mejorar sus ventas, y tal fue el caso de Volks Wagen que hace unos años falseó sus resultados de emisión de contaminantes y eso le costó multas y prestigio, al grado que la caída causó más daño que lo que hubiera sido admitir desde un principio y trabajar en mejorarlo.
Muchas empresas en sus cámaras tienden a hacer un inflado de cifras para hacer ver que la situación está mejor que lo que es en realidad, y es, en parte, algo muy útil si consideramos que de ello depende que la gente encuentre una novedad a la que pueda brindarle su atención y así mejorar la expectativa.
El problema es el siguiente, y vaya que pasa mucho más seguido que lo que nos gustaría admitir: En marketing se busca generar expectativa para que, psicológicamente, el receptor tenga una expectativa más alta y al no cumplirse, al menos considera que “es mejor” que lo que en realidad está; al menos en teoría así es, pero cuando se falsean las declaraciones o se maquillan las cifras, se pierde por completo la confianza y eso hace que se cuestionen incluso aquellas cifras que ya son reales.
¿Se ha dado cuenta de la cantidad de negocios que tienen lonas de “nueva administración”? muchos han llegado a ello porque han perdido toda credibilidad, pero el negocio es tan bueno que vale la pena mantenerlo, pero bajo una “nueva administración” con la esperanza de que la gente les brinde una vez más el voto de confianza.
¿No acabamos de ver otro caso similar con morena? Falsearon la cantidad de afiliados que tienen con muertos y afiliados contra su voluntad para hacer creer que son un partido fuerte y tratar de avalar así los votos en las próximas elecciones, pero como todo ello quedó expuesto, ahora todos están al pendiente de las movidas que puedan, y que podemos afirmar, harán, para tener la mayor cantidad de votos, aún que sean falsos.
La narrativa se logra con engaños, políticamente es algo que se sabe que se hace desde tiempos inmemoriales, pero hay que saber manejarla de manera correcta para que no sea algo que juega en contra de quien la crea y quien la compra.
Dichas mentiras han sido usadas muchas veces con fines honestos, hacer creer que estamos mejor o mejorando cuando no es así, para que la gente no pierda la motivación de trabajar y salir adelante, y claro, eso funciona de una manera excelente para impulsar economías, pero cuando la mentira se utiliza para ocultar la ineptitud, la caída es tan fuerte que la confianza rara vez se recupera.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
