Un informe de la OMS y Unicef evidencia el retroceso de México en materia de vacación entre la población infantil
Ciudad de México, 16/07/25 (Más).- Durante 2024, un total de 341,000 niños en México no recibieron ninguna vacuna, según el informe más reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Esta cifra representa un incremento de 119,000 menores respecto a 2023, y coloca al país con el 25% de todos los casos de niños “cero dosis” en América Latina y el Caribe, y el 2.4% del total mundial. La situación ha sido calificada como grave por expertos en salud pública.
Adolfo Martínez, investigador en políticas de salud de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), calificó el escenario como alarmante y señaló que no se había tenido. “Debería ser una llamada de alerta para la Secretaría de Salud”.
Por su parte, el epidemiólogo Óscar Sosa advirtió que se trata de una bomba de tiempo y afirmó: “Estamos descobijando a la población infantil”.
La información difundida por la OMS y Unicef forma parte de los datos de la Cobertura Nacional de Inmunización (WUENIC, por sus siglas en inglés), que recogen estadísticas oficiales aportadas por los gobiernos. En el caso de México, el informe reveló que ninguna de las 14 vacunas del esquema infantil alcanzó el objetivo del 90% de cobertura establecido por la OMS. La cobertura más baja fue la de Hepatitis B al nacer, con 63%, y la más alta fue la BCG para tuberculosis, con 89%.
El informe señala también que la cobertura de la vacuna DTP (difteria, tétanos y tosferina), que sirve como indicador para niños sin ninguna dosis, disminuyó del 89% en 2023 al 83% en 2024. La tercera dosis de esta vacuna (DTP3) cayó de 85% a 78%.
Con estos niveles, México se encuentra entre los nueve países de la región que no alcanzan el 80% en este marcador clave. Además, se registraron 100,000 menores con esquemas incompletos de vacunación.
Óscar Sosa indicó que el riesgo más inmediato es el aumento de la mortalidad infantil por causas prevenibles. “El riesgo es que empecemos a ver que la mortalidad infantil sube por un factor prevenible, porque no estamos teniendo las coberturas de vacunación”, declaró. El país ya enfrenta brotes de sarampión, tosferina y el regreso de la tuberculosis.
El brote de sarampión ha sido el más grave del último siglo en México. Según cifras de la Secretaría de Salud, hasta ahora se han registrado 3,360 casos confirmados y nueve fallecimientos.

Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), calificó como inaceptable que haya muertes por una enfermedad prevenible: “Son nueve personas que fallecieron por una enfermedad que se puede prevenir con vacunación. Para mí no es aceptable de ninguna manera”.
Las cifras muestran que desde hace tres años la cobertura de vacunación contra el sarampión no supera el 90%. En 2023, la primera dosis alcanzó 76% y la segunda 74%. En 2024, la primera subió a 80%, pero la segunda bajó a 69%. Sosa explicó que la baja cobertura permite la entrada de cepas extranjeras: “Nos pone vulnerables a cepas extranjeras”. El brote más reciente se originó en Chihuahua, tras la llegada de una cepa foránea.
Adolfo Martínez añadió que la inmunidad colectiva, que se logra con coberturas superiores al 90%, ya no se alcanza: “Ya estamos viendo los efectos. Los casos de sarampión que se han detectado son importados, pero si hubiera inmunidad de rebaño se reduce mucho el riesgo de infección”. Indicó que hasta 2017, 12 de las 14 vacunas del esquema mexicano superaban ese umbral. “México fue durante muchos años líder en este tema. Era el ejemplo a seguir, no solo de Latinoamérica, sino de otros países en vías de desarrollo, y ahora nos estamos yendo al final de la fila”, afirmó.
El descenso en la cobertura comenzó en 2019, cuando por primera vez en dos décadas todas las vacunas quedaron por debajo de la meta. Según los especialistas, esta tendencia se acentuó por la pandemia de covid-19, pero sobre todo por la falta de prioridad en los gobiernos encabezados por Morena.
“El principal factor ha sido que la vacunación no ha sido una prioridad para estas dos administraciones. Eso también se ve reflejado en el presupuesto, que también ha bajado”, explicó Martínez. “La respuesta real es la falta de inversión en la compra de vacunas, y esta falsa creencia de que podemos ser autónomos para generar nuestras propias vacunas”, añadió Sosa.
Ambos expertos coincidieron en que los efectos de la baja cobertura vacunal no se manifiestan de inmediato, lo que dificulta una reacción oportuna. “No es un cambio automático, pero se empieza a incrementar el riesgo de brotes y epidemias. Era más fácil continuar con la compra de vacunas, sosteniendo las coberturas, que tapar agujeros ahora: vacunar a los que están creciendo, a los que no se vacunó y tratar de contener el brote de tos ferina y sarampión”, explicó Sosa.
Los especialistas concluyeron que la recuperación del sistema de vacunación en México requiere mayor inversión pública y una planificación sostenida. Advirtieron que si no se revierte la tendencia, el país seguirá expuesto a nuevas crisis sanitarias con consecuencias graves para la infancia.
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