El puertorriqueño Cayo Santiago es la isla-laboratorio más antigua del mundo y está habitada por más de mil 500 monos macacos rhesus, que se han vuelto más empáticos y tolerantes entre ellos tras la devastación de la vegetación causada por el huracán María en 2017. “Después del huracán María, se descubrió que los macacos eran más tolerantes los unos con los otros y la razón por la que eran más tolerantes es porque todos querían algo en común, que era la sombra”, relata Mitchell Sánchez, director científico de Cayo Santiago, desde su laboratorio en el Centro Médico en San Juan.
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