Un equipo de científicos de las universidades de Stanford (California) y de Texas (Dallas) ha conseguido transformar en transparente la piel de los ratones mediante el uso tópico de un colorante muy común entre los humanos: el colorante E-102 o tartrazina. Se trata de uno de los colorantes artificiales más utilizados en la industria alimentaria, usado en productos como las gominolas y que confiere al producto un tono amarillo o anaranjado, según la cantidad añadida.
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