CHEMA EN MOTO  

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Contra lo que muchos puedan pensar, como aquella canción de Héctor Lavoe y Willie Colón “tu amor es un periódico de ayer”: Tu amor es un periódico de ayer, que nadie más procura ya leer, sensacional cuando salió en la madrugada, a mediodía ya noticia confirmada, y en la tarde materia olvidada, muchos hechos y dichos permanecen, deben permanecer, pues constituyen los tabiques con los que se construye la historia, y no solo esta, sino la sociedad misma. ¿Fue Renato Leduc el que dijo que los periodistas escribíamos la historia efímera?, bueno, todo esto es para justificar que hablemos de un asuntillo, sin mayor trascendencia si quiere, que se nos había quedado en el tintero.

Resulta que José María Fraustro Siller, presidente municipal de Saltillo, había acudido a la presentación de un proyecto inmobiliario que significará la inversión de varios miles de millones de pesos, y que representa la continuación de la misión que se han echado algunos a cuestas, de cambiarle el rostro a la capital de Coahuila, haciendo a un lado la forma tradicional de vivienda que habíamos tenido los habitantes de la región desde siempre, a ras de suelo, o trepados en un árbol cuando había que huir de alguna fiera, para pasar a vivir en multifamiliares, que aunque los que están haciendo son puros de lujo, no ocultan el hecho de que tiene a alguien viviendo arriba, a otro alguien viviendo abajo, y a los lados, todos haciendo ruido, del que viviendo a la antigüita, ni sabíamos que existían.

El evento tuvo lugar en el sitio donde se habrá de edificar el primer edificio de un nuevo “distrito”, ahora les dicen así, quizá porque por muy afrancesados que se sientan los ricos empresarios que los construyen, todavía no confían en que la pelusa saltillera pueda pronunciar como se debe “arrondissement”, que es lo que en verdad tienen en mente, por el rumbo de lo que era Zincamex.

No le voy a preguntar si conoce por allá, Saltillo sigue siendo un pueblo grande, todos hemos pasado alguna vez por todos lados, pero una cosa es conocer, y otra que sean sus rumbos. Si son sus rumbos aquellos, sabrá la pesadilla que es el tráfico. Ese cruce frente a la Unidad Deportiva de la UAdeC, Nazario Ortiz Garza e Isidro López Zertuche es el purgatorio. Tráileres, camiones pesados, transporte de personal, carros a montones… si ahorita hicieran allí un distribuidor vial ya les quedaba chico, de ese tamaño es el problema de tráfico, pasan tres tráileres y ya le tocó el rojo, y a esperar, y a esperar…, y además nadie dijo que se vaya a hacer ¿eh? Bueno pues allá estaba la máxima autoridad saltillera, con tan mala suerte que estaba programado otro evento, del otro lado de la ciudad, uno que aunque hubiera querido, no hubiera podido mover la agenda, el informe legislativo de Álvaro Moreira, ¿y cómo hacerle el feo de no ir o llegar tarde?

Salvo que hubiera pedido prestado el helicóptero para que lo llevara de aquí hasta allá en el sur, pero se hubiera visto mal, y en un descuido ni se lo prestan, no está el horno para molletes. La solución que encontró Chema Fraustro o su equipo de colaboradores fue treparlo en una motocicleta de la policía municipal, de la cual el alcalde es algo así como el comandante supremo, y sí patroncito, la “unida’” al servicio de la seguridad pública del municipio se convirtió en un servicio Rapí, Didi Foods o Sin Delantal, el que más gordo le caiga, para llevar al alcalde a su evento político, social, o como quiera catalogarlo, ni mencionar vamos aquí lo del desvío de recursos públicos.

Pero político como es Chema, no podía dejar pasar la oportunidad de sacarle tajada propagandística a un asunto del que más bien debería estar avergonzado, porque a querer o no, el tráfico, fluido o atascado, es responsabilidad de la municipalidad. Para empezar, porque hay video de todo, la escena no ocurre en la pelotera del tráfico de Isidro López, es más, no hay ni un carro circulando, con lo que toda la escena queda desvirtuada ¿a que tanto brinco estando el suelo parejo, a qué la piña de subirse a una moto para evadir un tráfico que no hay?, bueno, pues allí tiene a José María poniéndose una chaqueta de motociclista ¿trae todo el ajuar en la Suburban, varios ajuares, uno para el rancho de Stetsony cuera, chalequito y casco para el maratón de obras, pluma de ganso para visitar el relleno sanitario?, pregunta el chismoso porque Chema no es de esos que se pone cualquier garra ni cualquier trapo, primero por la calidad y segundo porque no le queda. Pero el detalle más delicado no fue la chaqueta de motociclista tipo Harley Davidson, sino el casco… luego luego se ve que no es “standard issue” de policía municipal, que se lo quitó un agente medio cabezón para prestárselo al patrón, además que ya parece que va a plantarse un casco de un oficial que lo ha sudado todo el turno… todo el año… todo el trienio… no, seguro que no, el tal casco traía nombre y apellido, y factura también.

Tampoco Chema Fraustro es tan original en eso de darse baños de pueblo subiéndose en vehículos de dos ruedas. En este sexenio hemos tenido oportunidad de ver a la mismísima coordinadora de la defensa de la cuarta transformación y casi candidata a presidenta de la república Claudia Sheinbaum Pardo trepada en una moto en una de las marchas multitudinarias organizadas por su mentor Andrés Manuel López Obrador, se subió en una moto de la policía de la CdMx para que la llevara al Zócalo, donde iba a recibir contingente y comitiva, y para que estuviera todo a todo mecate. También vimos un vampiro en bicicleta… no me lo va a creer, pero están los videos, Adán Augusto López, secretario que era de gobernación, trepado en una bicla de la que casi se cae para partirse la mandarina, según él también coordinaba otra parte de la misma u otra marcha y se ve que desde que recorría Villahermosa en su infancia, no se había vuelto a subir, resultado: daba lástima. Ah, y no podía faltar en el recuento la secretaria de seguridad pública y protección ciudadana, doña Rosa Icela Rodríguez llegando a Palacio Nacional en una motocicleta, pero esta de la Guardia Nacional, no de motopatrullas, llamada de urgencia por el presidente López Obrador, no se veía como la proverbial canica en batea, pero así de ridícula la cosa,  interesante sería verla a ella, o a Claudia conduciendo los monstruos esos, y no dejándose solo llevar por los empleados más galanes que pudieron encontrar de guardia. Todo con fines mediáticos y resultados mediocres.

Regresando a Saltillo y nuestra triste realidad. Los altos funcionarios públicos, los que viajan con chofer y escolta de varios vehículos, rara vez se ven circular por las calles y avenidas donde el tráfico está atascado a las horas pico. ¿Será que no van a sus oficinas o que tienen otras alternas donde atienden lo que hay que atender sin incomodarse por la traficada? De vez en cuando llegan a pasar, y como decía algún presidente, López Mateos si no recuerdo mal, se repartía las mentadas con su jefe de policía que quería abrirle brecha. En la Suburban blindada no se oye mucho, y menos si van con el celular o en acuerdo con algún subordinado, pero de que el tráfico está de la fregada, no lo dude nadie, o póngalo al revés, nos consta a todos. Si los funcionarios se comienzan a ver obligados a tomar “medios alternos”, para librarse del tránsito y llegar a donde tienen que ir, en moto o bici, o caminando, puede que sea un primer paso para querer arreglar las cosas, aunque lo más seguro es que fuera de la publicidad y la mala experiencia del momento, no pase a mayores y sigan las cosas como están y cada vez peor.


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