Cerro del Pueblo

Por Heriberto Medina

Sentido político

Con la salvedad de que solo son seis nombramientos y con lo que se puede analizar de tan pocos casos, me atrevo a decir que Claudia Sheinbaum Pardo muestra un notable sentido político que le permite transitar por esa delgada línea y quedar bien con Dios y con el diablo, con tirios y troyanos. Vamos desmenuzando uno por uno:

Marcelo Ebrard

El ex contendiente por la candidatura presidencial de Morena representa uno de los perfiles más neutrales del movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Se ubica en el centro del espectro ideológico: no es de izquierda militante y recalcitrante como otros, ni es un hombre de derecha a ultranza, pero sí es bien visto por el empresariado. En estos convulsos momentos de mercados volátiles y fluctuación, nombrar a Marcelo como secretario de Economía tranquiliza a los nerviosos capitales extranjeros y nacionales. Tomarse la foto con Ebrard a su lado y darle la palabra fue una pequeña sutileza que muestra un enorme sentido político, más allá de cumplir con una cuota o un compromiso político.

De la Fuente y Bárcena

Sheinbaum sabe que en su sexenio las relaciones con el exterior deben tener un nuevo sentido y tomar distancia de la polémica beligerancia que imprimió la administración actual. Es así que Alicia Bárcena no podía repetir en el cargo, aun cuando ella no fue artífice de los conflictos. Sin embargo, el perfil de Bárcena es uno de los mejores de la cuarta transformación. Había que aprovecharlo y qué mejor que su área de expertis, el medio ambiente, donde, además, tiene excelentes credenciales.

Muy cerca de la presidenta electa se encuentra Juan Ramón de la Fuente, un perfil inmejorable para darle un giro a la convivencia de México con el mundo. La experiencia y la mesura del ex rector de la UNAM pondrán hielo en los puntos álgidos. De la Fuente será algo más que un excelente secretario de Relaciones Exteriores. Seguramente sus consejos serán escuchados en temas políticos y estará protegido de toda crítica porque, de cara al público, solo se encargará de su secretaría, aunque estrictamente no será así.

Ernestina Godoy

Izquierdista de pura cepa, Godoy, al ser uno de los perfiles más cuestionados en los últimos meses, no podía estar en los cargos de la primera fila, donde se centrarán los reflectores. Le viene bien estar tras bambalinas, como consejera jurídica, una posición que en un momento dado puede ser decorativa si así conviene. Al ser un perfil tan vulnerable a la crítica, le viene bien estar atrás del telón y sin figurar. Sheinbaum, al blindar a Godoy, blinda también su sexenio en un flanco vulnerable.

Rosaura Ruiz

Con la nueva secretaría de Ciencia, Tecnología, Humanidades e Innovación, Sheinbaum le da un sello personal a su gabinete. Recordemos que la presidenta tiene un perfil académico. Con ese nombramiento también toma distancia de López Obrador y su sexenio, que mantuvo una relación tirante con los científicos. Pero la creación de una nueva secretaría del gabinete no tendría sentido si no existiera un plan estratégico y un programa de trabajo, por lo que esa Secretaría seguramente dará de qué hablar en el futuro.

Julio Berdegué

El futuro titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural cuenta con un perfil sólido que abona a la percepción de un gabinete altamente profesional, lejos de los políticos todólogos a los que nos acostumbraron los sexenios del PRI. Da la impresión de que ahora sí estarán al frente de las secretarías personas que realmente saben del tema.

Parece que llega la sensatez y la cordura a Palacio Nacional, amanecerá y veremos.


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