Cerro del Pueblo

Por Heriberto Medina

La línea de Tania

Muy extraña resultó ayer la presencia de Tania Flores, alcaldesa de Múzquiz, en las instalaciones del Congreso del Estado, dijo que estaba ahí para presentar una denuncia contra el Auditor Superior del Estado Manuel Rodríguez Briones, porque según dijo “pasó una línea”, cuando los reporteros le preguntaron a que se refería con esa frase, la entrevistada no precisó, simplemente se limitó a repetir: “pasó una línea”.

A la prensa le llamó la atención el hecho de que no presentó la denuncia ante la oficialía de partes del legislativo, sino que pidió ser recibida por Luz Elena Morales, presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso. Tampoco acudió ante la Fiscalía General del Estado para denunciar algún delito.

Los reporteros le preguntaron también a Tanía si se trataba de un caso de violencia contra ella por ser mujer, pero norespondió afirmativamente, más bien dio a entender que eso de “pasó una línea” era un tema distinto al género.

Si en realidad ocurrió algo indebido, la alcaldesa de Múzquiz debería precisarlo con todas sus letras, al no hacerlo, su conducta parece más bien un acto impulsivo, una reacciónvisceral ante algunas acciones propias de la función asignada por ley a la Auditoría Superior y que pudieron no haberle gustado.

Además, la alcaldesa presenta su denuncia ante una instancia que no tiene gran injerencia sobre la Auditoría que es un órgano autónomo, esa decisión de la denunciante abona a la teoría de la reacción impulsiva y visceral antes que cerebral y razonada.

Si tomamos en cuenta que la función principal del Auditor Superior, y de los contadores que forman parte de su equipo,es hurgar en la forma en que se gasta el dinero público, pues resulta muy probable que los alcaldes en funciones se molesten cuando alguno de los auditores realiza un hallazgo y no sería raro que la reacción inmediata sea de odio contra quien se atrevió a encontrar tal o cual ejercicio irregular del recurso, ese odio bien pudiera traducirse en una denuncia contra quien descubrió algún mal manejo.

Si se tratara de un acto de persecución por ser integrante de un partido político opositor al gobernante en Coahuila, Flores lo habría dicho, pero en ningún momento aludió a una razón de esa naturaleza, ni siquiera la insinuó, y no lo hizo porque su partido original, UDC, va en alianza con el PRI en las elecciones municipales, ahora ella es candidata de Morena, pero su filiación política verdadera es engañosa.

El único indicio que deja es esa tan mencionada “línea” pero ¿cuál es la línea que no se debió transgredir? Seguro no se refiere a la adjudicación de contratos directos por sumas millonarias como los que ha firma la empresa de su familia para suministrar carbón a la CFE. Me parece que ahí la familia de Tania trasgredió una línea moral y ética.

La propia alcaldesa pasó la línea al solicitar autorización para contratar una deuda por 552 millones de pesos para renovar el alumbrado público de Múzquiz, más de lo que gastó el gobierno municipal de Saltillo en 2016 cuando se renovó el alumbrado público de toda la ciudad por un costo de 450 millones de pesos, es decir pretendía gastar más en un municipio muchas veces más pequeño que la capital del estado.

Esa solicitud de endeudamiento es un despropósito considerando que, incluso considerando un precio de menudeo por cada luminaria, con esa cantidad Tania podría comprar hasta 10 luminarias por cada una de las viviendas de Múzquiz, de ese tamaño es el despropósito y de ese tamaño es el desfalco en el que, tal vez ya sumió al municipio minero.

Aparentemente el Gobierno municipal de Múzquiz aún no tiene autorización para contratar el crédito, dado que aún no es aprobado el dictamen por comisiones y por el pleno del legislativo, sin embargo, llama la atención las declaraciones de Tania Flores en diciembre agradeciendo la autorización del Crédito por parte del Congreso.

Más extraño aún es el hecho de que recientemente se inició la renovación del alumbrado en Múzquiz, pero la alcaldesa no precisó el monto de la obra, tampoco dijo de donde saldría el dinero para pagarla.

Está claro que solicitar la autorización de un crédito por una cantidad tan desproporcionada implica la trasgresión de una línea moral y ética, pero seguro a esa línea no es a la que se refiere Tania Flores.

Tal vez el auditor superior indagó en la contratación ilegal de algún crédito para alumbrado, quizá descubrió algo muy grave, tal vez esa fue la línea que trasgredió y por eso está tan molesta la alcaldesa de Múzquiz.

De cualquier manera, demandar al auditor no deja de ser un deporte de alto riesgo, es algo así como escupir para arriba.


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