Cerro del Pueblo

Por Heriberto Medina

En el rostro de Jorge Álvarez Máynez se dibujó una mueca, la sorpresa y la contundencia del impacto hicieron, incluso,que su cabeza se moviera hacia atrás, mientras sus cejas se arqueaban, el candidato hizo un gran esfuerzo para no soltar una sonrisa, cuando Xóchitl Gálvez le soltó a bocajarro el apelativo de “narco candidata” a Claudia Sheinbaum.

El descontón se produjo luego de que la aspirante de Morena bautizó a Xóchitl como “la corrupta” ya traían “viejas rencillas”, como se dice en las notas propias de la página policiaca, al parecer a Gálvez le dolió mucho que desde el primer debate Sheinbaum se refiriera a ella como la candidata del prian, de hecho, le avisó en los primeros escarceos del debate: Yo a ti te he llamado por tu nombre, pero como veo que tu no lo vas a hacer, pues tu eres la candidata de un narco partido” dijo al tiempo en el que mostraba un cartel con una imagen de la muerte que fue plasmada en camisetas en apoyo al Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Claudia siguió machacando sobre lo del prian y Xóchitl la comenzó a llamar la candidata de las mentiras, en tanto, las preguntas emitidas por los ciudadanos eran prácticamente ignoradas.

Las féminas entraron en calor, Xóchitl mostró una silueta de Claudia con una enorme nariz llamándola mentirosa. La abanderada morenista aguantó los ataques hasta que no pudo más y fue entonces cuando llamó corrupta a su adversaria, solo para recibir como respuesta aquello de narco candidata.

Por algún momento Sheinbaum confirmó el apodo de mentirosa cuando dijo que durante la cuarta transformación no subió el precio de la gasolina que ahora cuesta 22 pesos.

Los ataques siguieron y así mientras una hablaba de las contrataciones gubernamentales a las empresas de su contrincante, la otra mostraba fotos del ex esposo de su adversaria recibiendo dinero en efectivo y por ese camino siguió el debate.

Gálvez lanzó varios cuestionamientos a la candidata de Morena y los repitió durante todo el debate, mientras que por algunos lapsos Sheinbaum quedó indefensa al administrar de manera deficiente el tiempo que le fue asignado hasta agotarlo, no podía responder o defenderse porque ya se había acabado su  tiempo, solo levantaba sus manos y encogía los hombros en señal de impotencia, eso se repitió en por lo menos dos ocasiones que tal vez fueron los momentos más difíciles para la candidata del oficialismo.

A las damas solo les faltó un lavadero para que aquello se convirtiera en un pleito de vecindad, pero la imagen de rijosas no fue la única que dieron las aspirantes a la más alta magistratura del país.

Fue muy desafortunada la imagen que transmitió la Claudia;el cabello recogido y el fondo blanco generaban un contraste en el que resaltaban sus oídos, se veían puntiagudos; el cuello hasta arriba y la forma de su boca hacían recordar la figura de un vampiro, solo le faltaban colmillos un poco más largos. Su equipo de campaña es culpable de esa imagen, debieron revisar el encuadre y la toma que estarían repitiendo durante dos horas del debate, si lo hubieran hecho habrían recordado la figura de Nosferatu y algo se les ocurriría para evitarlo.

Xóchitl, a pesar de su beligerancia terminó por transmitir temor, tenía a su adversaria donde quería, podía ridiculizarla a placer pero no se atrevió, sintió miedo, tal vez estaba pensando en los contratos que hubiera podido hacer en el siguiente sexenio y que poco a poco se les iban de las manos, dio la impresión de que pudo hacer más.

La perdedora del debate fue Claudia Sheinbaum, esa es la verdad, pero a quien le importa la verdad cuando se puede manipular la post verdad. Terminado el debate todos se declararon ganadores, pero fue Morena quien operó mejor, casi de manera inmediata difundió los resultados de una encuesta que daba por triunfadora a su candidata, además logró incrustar en todas las mesas de análisis supuestos expertos afines que daban por ganadora a Sheinbaum.

De cualquier manera, a Xóchitl le debe haber parecido aquello como una gran victoria, sobre todo al recordar su participación casi ridícula durante el primer debate.

Al final del día cualquier debate termina por ser anecdótico e intrascendente cuando no cambia las tendencias de la votación y en la contienda federal la diferencia en las encuestas es tanta que parece irreversible. Como dijeron los Cadetes de Linares, “… aquí no hay novedad… aquí todo sigue igual, como cuando estabas tu”.


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