Por Heriberto Medina
Compra de candidaturas
La primera vez que escuché hablar de la compra de candidaturas fue en la elección municipal de 2005, reporteaba entonces para el extinto periódico Palabra cuando se acercó una fuente bien metida en la vida interna de uno de los partidos de oposición, molesto por no haber obtenido una candidatura a regidor, reveló la forma en la que se habían asignado esas posiciones, con la condición de guardar el anonimato; resulta que los interesados deberían pagar, las candidaturas a regidor tenían un precio, no recuerdo con precisión, pero era una cifra considerable, tan grande que no era fácil reunirla así que al candidato a alcalde se le ocurrió financiar las aspiraciones políticas de quienes querían formar parte de su planilla pero no tenían el dinero suficiente, el mecanismo era el préstamo y el pago se tendría que realizar con el sueldo que obtuvieran al llegar al Cabildo.
Era, en términos llanos, una descarada venta de candidaturas, es decir no llegaban quienes tenían los merecimientos partidistas, sino quienes podían pagar, así de simple y así de sencillo. Por situaciones como esa la gente piensa con toda razón que la política es una actividad sucia por naturaleza.
Más de una década después tuve la oportunidad de confirmarlo, participé en una reunión en la que se definían candidaturas y uno de los presentes puso sobre la mesa considerar el dinero aportado para campaña como el criterio principal para integrar la lista de regidores y síndicos.
Quien presentó esa propuesta lo dijo con toda naturalidad, rubricando su exposición con algo así como: “Así es como siempre se asignan”, o una frase por el estilo.
El personaje que presentó la opción de las aportaciones efectivamente mostró su escala de valores, pero también exhibió el modus operandi que siguen los partidos opositores al PRI para asignar sus candidaturas y no solo a nivel regidurías, es desde la Presidencia de la República para abajo y los donativos a campaña no siempre se cobran con candidaturas, también se pueden canjear por jugosos contratos. Cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia.
Curiosamente no me había detenido a pensar en esa posibilidad antes, cuando se asignaron otras candidaturas que me parecían fuera de toda lógica y que nunca entendí, las explicaba como una burda componenda entre las partes.
Un ejemplo de lo anterior fue la extraña candidatura al gobierno de Coahuila de Armando Guadiana Tijerina en la elección del 2023, pensé en un principio que se trataba de un acuerdo entre Morena y el PRI paraallanar el camino del tricolor en esta entidad norteña lanzando un abanderado débil y en contraparte el Revolucionario Institucional haría lo propio en el Estado de México. La candidatura de Guadiana era a todas luces descabellada, padecía una enfermedad terminal y falleciómeses después de los comicios, pero con todo y lo que fuera el partido presidencial lo mantuvo.

Ahora caigo en la cuenta de que el asunto pudo ser mucho más simple. Probablemente Guadiana obtuvo la candidatura por las muchas y muy abultadas aportaciones al movimiento. Dinero tenía de sobra y ya vimos que el movimiento agarra hasta puñaladas siempre y cuando vayan enun sobre amarillo.
El tema es particularmente relevante hoy que salió a la luz un extraño movimiento realizado al interior de Morena, cambiaron el orden en la fórmula para senadores, en primer lugar estaba Luis Fernando Salazar y en segundo Cecilia Guadiana, decidieron invertir esa prelación, lo que implica que ante una derrota en las urnas solo llegará al Senado el primer lugar en la lista. Las encuestas aplicadas hasta el momento marcan que efectivamente perderá Morena, por lo que llegará Cecilia Guadiana y Salazar Fernández se quedará una vez más como el chinito, nada más mirando.

¿Será acaso que Luis Fernando, en un primer momento, había hecho la aportación económica más cuantiosa para la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum? ¿Será que Cecilia Guadiana dobló la apuesta e inclinó la balanza a su favor? ¿Será que las candidaturas en Morena se venden al mejor postor? No creo, los partidos serían incapaces de hacer eso, su alta escala moral se los impide.
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