Por Juan Ciudadano
Como dijo el Buky
Como dijo Marco Antonio Solís, el Buky: “¿a dónde vamos a parar?” si, a dónde vamos a parar con la forma en que está asumiendo el conflicto de los taxistas el Director Municipal de Transporte, Héctor Gutiérrez; Lo que ocurrió el fin de semana fue sintomático y lamentable, no solo muestra una leguaje impropio e inadecuado, eso sería lo de menos, exhibe también varios aspectos incorrectos en cuanto a la gestión de la inconformidad de los choferes y los concesionarios de los autos de alquiler:
Primero; En una negociación, debe quedar claro quien tien la posición de autoridad y quien no, es obvio que en este conflicto la autoridad en materia de transporte la tiene el municipio, no los taxistas, sin embargo, en todo lo que se ha difundido y lo que se sabe, se percibe a leguas que quienes actúan como si tuvieran la autoridad son los trabajadores del volante, realmente no la tienen, pero actúan como si la tuvieran.
Segundo; Una autoridad nunca, debe tomar decisiones bajo presión o bajo amenazas, y nunca es nunca, no es algunas veces, o depende la circunstancia, no, nunca es nunca; porque cuando se cede a las amenazas lo que ocurre es que se obsequia la autoridad a la otra parte y eso fue precisamente lo que ha venido ocurriendo estos días y que alcanzó su punto máximo este fin de semana, bajo la amenaza del paro obligaron a la autoridad a hacer lo que ellos querían y no solo eso, virtualmente pusieron de rodillas al director de transporte, quien, presa del pánico, soltó la frase épica: “la cagamos”; pues si, efectivamente, pero no por multar a los taxistas, sino por ceder la posición de autoridad.
Tercero; Si la persona o el grupo con el que estás negociando se posiciona en la mesa con una amenaza, la autoridad debe estar preparada para contestarles con una amenaza también; tu paras, yo te retiro las concesiones, tu bloqueas, vas a la cárcel por obstruir las vías de comunicación. El matiz de la discusión sería distinto si el posicionamiento en la mesa no es una amenaza.
Cuarto; Un factor determinante para las negociaciones es la opinión pública, en este caso los taxistas no tienen una buena imagen ante la comunidad y el gobierno municipal tiene todos los elementos para incrementar esa percepción negativa para de esa forma tener mejores resultados en la negociación y mejores no solo para la administración municipal, sino principalmente para los ciudadanos. En este caso utilizaron la fuerza mediática contra los indrivers, lo que fortaleció a su contraparte, los taxistas tradicionales, ahora los traen montados y ya no saben qué hacer con ellos.
Quinto; En una negociación como esta, quien determina las acciones y los tiempos es la autoridad, es decir, la autoridad guía la negociación, no a la inversa.
Llevan ya tantos años de experiencia en el tema del transporte y no se logran. La próxima vez que el Director de Transporte tome una decisión, seguramente primero le preguntará a los líderes de los concesionarios a ver si le dan permiso.
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Salieron delicados
Le tocó la vacuna a la generación conocida como los “milenials” y como se esperaba resultaron más delicados, les pegó más fuerte la reacción, muchos experimentaron dolor de cabeza y malestar, pero todo dentro de los parámetros normales, de acuerdo con la información emitida por los laboratorios que fabrican las vacunas, es normal que las personas más jóvenes presenten una mayor reacción a la vacuna; por lo demás, la jornada de vacunación transcurrió con normalidad y sin sobresaltos.
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Tren ligero
Una buena, cada vez se ve más cerca la puesta en marcha de un tren ligero que atraviese el municipio de Saltillo y llegue a la zona industrial de Ramos Arizpe, incluso en un esquema de concesión a algún consorcio internacional de grandes dimensiones, por aquello de que la cuarta transformación se niegue a aportar los recursos que le corresponderían, en este caso, como en otros similares, ya no queremos que la Teatro T, apoye con dinero, simplemente que no estorbe, para que se puedan hacer las cosas. Si el proyecto se extiende hasta Monterrey , la rentabilidad para las empresas especializadas sería mayor y la dinámica económica entre ambas capitales cambiaría radicalmente, imagínese, estimado lector, los centros de estudio, los centros de trabajo, los centros comerciales e incluso las conexiones aéreas estarían al alcance de la mano, virtualmente Monterrey y Saltillo serían una misma comunidad económica, ahora solo falta que se pongan de acuerdo las autoridades de ambos estados para que se repartan los polos de desarrollo económico, es decir, una parte le tendría que tocar a Saltillo, por ejemplo: todos los vuelos de carga y todos los centros educativos en Saltillo, la Industria en el corredor entre ambas ciudades y el comercio, por obvias razones en Monterrey.
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