Cerro del Pueblo

15/06/26


Por Heriberto Medina

Desmenuzando la elección
(Cuarta y última parte)

¿Ganó el PRI la elección de Coahuila?

Sí. Con base en los resultados y en todo lo que se conoce hasta el momento, en mi opinión, el triunfo del PRI hubiera ocurrido de cualquier manera, incluso si retiramos todos los votos ilegales o ficticios y dejamos solo su capacidad de operación dentro de los límites permitidos por la ley. El Revolucionario Institucional habría vencido a Morena, tal vez con menos margen de diferencia, quizá con algunos distritos más peleados, pero habría ganado.

Tal vez sin la operación ilegal estaríamos hablando de tres partidos con registro: PAN, Movimiento Ciudadano y Verde, y uno sin registro: Nuevas Ideas. Eso también habría cambiado la conformación de la siguiente legislatura.

¿Por qué ganó el PRI?

Por su estructura. Y cuando hablamos de la maquinaria electoral priista, el término abarca también a todo el equipo del Instituto Electoral de Coahuila, el IEC, que no solo aporta un silencio cómplice, sino, incluso, una participación activa para conseguir que esa red logre metas dentro del marco legal y también desde la ilegalidad.

Como lo comentábamos en el artículo anterior, el tricolor ganó también gracias a la operación que diezma y debilita a sus opositores: compra, corrompe y coacciona en la etapa previa al proceso electoral, de tal suerte que sus adversarios llegan a la jornada en una condición precaria. A tal grado llega esa intervención que, a estas alturas, Morena ya hasta puede tener certeza sobre cuáles de sus candidatos eran realmente priistas embozados.

¿Por qué la dirigencia nacional de Morena permite que pase esto en Coahuila?

La respuesta es rápida, directa y sencilla: Coahuila representa el 2.49% del padrón electoral nacional. Por eso, a la dirigencia nacional de Morena la entidad no le importa un rábano.

En total, el estado cuenta con 2.50 millones de electores, mientras que el padrón nacional tiene 100.64 millones. Estimado lector, con estos datos ya vamos entendiendo lo que pasó aquí y por qué el PRI cumplirá más de 100 años en el gobierno sin que nada pase.

De hecho, en este capítulo hay quien sostiene la hipótesis de que se negoció el carro completo del priismo a cambio del carro completo de Morena en la elección federal de 2027. Amanecerá y veremos.

¿Se repetirá el resultado a nivel nacional en 2027?

En este punto de la historia, y más como una estrategia política, muchos actores del PRI y del PAN se han apresurado a afirmar que el resultado de Coahuila muestra lo que ocurrirá en la elección de 2027, lo cual es completamente falso.

Definitivamente, lo ocurrido en el estado nada tiene que ver con lo que sucederá en los comicios del año próximo. No se repetirá la historia. Ahora les explico por qué es ilógico pensar que eso pasará.

Pasaría lo mismo si los tres principales actores —el PRI, Morena y el órgano electoral— estuvieran en igualdad de condiciones a nivel federal y local, pero ocurre exactamente lo contrario.

El PRI en Coahuila detenta el Poder Ejecutivo; en cambio, a nivel federal, el poder lo tiene Morena.

La estructura priista en el estado se alimenta con recursos y beneficios, muchos de ellos distribuidos gracias a que ostentan el Gobierno local. A nivel federal, y en el resto de las entidades, el Revolucionario Institucional es un partido pobre y sin estructura; la que tenía emigró a donde sí hay recursos.

Morena, a nivel local, es una fuerza dividida e infiltrada por el PRI. En cambio, en el plano nacional es una institución política fuerte y con una militancia numerosa.

En Coahuila, el órgano electoral está bajo la férula priista y es cómplice de las tropelías del tricolor. A nivel federal ocurre todo lo contrario: Morena es el dueño del INE y del Tribunal Electoral.

Debido a que todos los factores son diferentes, el resultado también lo será. Pensar lo contrario no tiene una base lógica.

¿Disminuirá la votación de Morena? ¿Le alcanzará para obtener la mayoría en la Cámara de Diputados?

Sí. Es muy probable que la votación de Morena disminuya si consideramos el desgaste que ha implicado para el gobierno de Claudia Sheinbaum el escándalo de los extraditables, los narcopolíticos y la tensa relación con Estados Unidos. Incluso las encuestas marcan una baja en la popularidad presidencial.

Si nuestro referente es la votación de la elección federal anterior, que no le alcanzó a Morena para obtener la mayoría calificada y la obligó a realizar maniobras que le permitieran una sobrerrepresentación, entonces el resultado lógico es que, si ahora obtiene menos votos, mantendrá la mayoría, pero perderá la mayoría calificada. En los hechos, esto implica que no podrá realizar modificaciones constitucionales.

¿Quién obtendrá los votos que pierda Morena?

Nuevamente, la lógica nos indica que los votos que pierda Morena no irán a una opción de izquierda o de centro. Más bien, podríamos pensar que fluirán hacia la derecha y la ultraderecha, un fenómeno que viene ocurriendo en el mundo y en América Latina. México no tendría por qué ser la excepción.

Lo anterior explica por qué al PAN no le interesa aliarse con el PRI. Es muy probable que en la próxima elección la votación priista disminuya aún más y crezca o se mantenga la del blanquiazul. Mientras no surja una verdadera fuerza de ultraderecha, será Acción Nacional quien pueda capitalizar la inconformidad de las clases medias que ven cómo el gobierno de Morena no resultó lo que esperaban.


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