Cerro del pueblo

Por Heriberto Medina

El pollo del transporte
En Saltillo, cuando un usuario del transporte va a llegar a su destino, se levanta de su asiento y activa un pollo para indicar al chofer que va a bajar en la esquina; sí, un pollo, uno de esos artefactos de plástico que, al ser oprimidos, emiten un sonido característico. Antes había botones electrónicos que cumplían con ese mismo propósito, pero hace mucho dejaron de funcionar; el pollo es lo de hoy.
El pollo es solo un botón que muestra las condiciones en las que se presta el servicio. Qué decir de la contaminación que emiten las unidades, sus condiciones físicas exteriores e interiores, los aspectos mecánicos, las rutas mal planeadas que implican un recorrido eterno y las tarifas, las “benditas” tarifas.
En Saltillo, la tarifa general es de 15 pesos, con pollo incluido: contaminación, saltos y sobresaltos, exceso de velocidad y todo lo demás. Muy diferente al servicio que se presta, por ejemplo, en Mérida, donde el cobro es de 12 pesos con unidades climatizadas, wifi y sin el pollo. Además, el cobro en esta capital es más alto que en Monterrey, Torreón, Durango y San Luis. ¿Será por el pollo que nuestro transporte es tan caro?
La semana pasada, Más informó sobre el posible incremento. Un integrante del Cabildo, cuyo nombre mantenemos en el anonimato en atención al secreto profesional, reveló que en una sesión se presentó un documento sobre el consabido aumento, aparentemente emitido por la Comisión de Hacienda. Según nuestro informante, lo extraño era que esa comisión no había tenido reunión alguna para elaborar ese dictamen.
Unos pocos participantes en esa reunión rechazaron subir el cobro, por lo que el documento en cuestión fue turnado a la Comisión de Transporte. Esa instancia presentaría en unos días más una nueva propuesta.


Buscamos entrevistas con otros integrantes del Cabildo. El morenista Raúl Yeverino accedió y declaró que se estaba manejando la posibilidad de incrementar el pasaje y que había una propuesta para ubicarlo entre los 18 y los 20 pesos. Al día siguiente, las columnas de los periódicos locales tundieron a Yeverino; tal vez lo confundieron con la fuente informativa que mantenemos en el anonimato. También forma parte del Cabildo, pero no es el regidor por Morena.

El Cabildo sesionó el jueves y no aprobó el aumento, pero sí autorizó los cobros por el transbordo, modalidad que implica una reducción importante para quienes pagan más de un pasaje diario, con un pequeño detalle: no dijeron cuándo entrarán en vigor.
¿Qué fue lo que pasó? ¿Había o no la intención de subir la tarifa? ¿Por qué no se presentó la propuesta de aumento? ¿Por qué solo se aprobaron las reducciones por el transbordo? ¿Por qué no se dijo cuándo entrarán en vigor?
Vamos por partes. Cuenta la leyenda que entre las autoridades municipales actuales y las próximas se acordó aprobar el incremento en la presente administración para que la siguiente no empezara con un tema negativo para su imagen.
Aparentemente, se pretendía hacerlo en los tiempos correctos, es decir, cuando los estudiantes están de vacaciones, para evitar protestas, bloqueos y manifestaciones. Además, se autorizaría con el sigilo pertinente, una bola de humo; se comunicaría hasta que los hechos estuvieran consumados, no antes.
Hasta ahí todo bien, pero ocurrió que Más publicó la información y con ello se rompió el sigilo que se habría pretendido. Eso habría originado también la negativa de la actual administración de asumir los platos rotos de un aumento. “En todo caso, que sean los siguientes quienes se avienten el tiro”, y así quedó.
A la actual administración ya se la habían aplicado, pero a la inversa: les tocó subir el cobro en su primer año, cuando acababan de llegar, y ahora otro golpe más, dos alzas en una misma administración. Los actuales tienen razones de sobra para negarse.
¿Cuándo entrarán en vigor las reducciones por el transbordo? Muy sencillo, cuando se apruebe el incremento a la tarifa general. Es así porque los nuevos cobros por el transbordo implican una baja en los ingresos para los concesionarios y, así como andan de mal, tal vez algunas rutas no podrían seguir funcionando; no serían rentables. El aumento a la tarifa general y la baja en el transbordo entrarán en vigor al mismo tiempo; así, por una parte, bajarán los ingresos, pero por la otra subirán y con eso habrá cierta compensación.
Solo me queda una duda: ¿En la negociación con las autoridades municipales accederán los concesionarios a retirar el pollo o lo mantendrán vigente?


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