Atlanta, 08/08/24 (Más / IA).- Después de participar en la observación del proceso electoral de Venezuela, el Centro Carter informó que no hay evidencia de que el sistema electoral fuese blanco de un ataque informático durante las elecciones del 28 de julio.
El Centro Carter, una organización internacional reconocida por su labor en la promoción de la democracia y la observación electoral, fue invitado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela para supervisar los controvertidos comicios en los que el presidente Nicolás Maduro fue declarado reelecto para un tercer período de seis años. La invitación se dio en medio de un ambiente de desconfianza y acusaciones de fraude electoral.
Según Jennie Lincoln, jefa de la misión de observación del Centro Carter, la organización no encontró indicios de ataque informático o hackeo durante el proceso electoral.
Lincoln explicó que las empresas que monitorean la seguridad informática no detectaron denegaciones de servicio, es decir ataques cibernéticos, durante la noche de la elección.
Además, señaló que la transmisión de la data de votación se realiza por línea telefónica y satelital, no por computadora, lo que minimiza el riesgo de un ataque informático. Lincoln afirmó que no se ha perdido ningún dato.
El presidente del CNE, Elvis Amoroso, había prometido publicar los resultados detallados mesa por mesa en la página web del CNE y entregar un CD con estos datos a los partidos políticos, promesa que según Lincoln, no se cumplió.
La falta de transparencia y el incumplimiento de las reglas por parte del CNE fueron señalados como las principales irregularidades de la jornada electoral.
El Centro Carter, tras analizar los números disponibles junto a otras organizaciones y universidades, confirmó que Edmundo González Urrutia ganó las elecciones con más del 60 por ciento de los votos.
La oposición venezolana publicó en un sitio web copias de más del 80 por ciento de las actas, asegurando que González Urrutia obtuvo el 67 por ciento de los sufragios, mientras que el CNE le otorgó solo el 43 por ciento frente al 52 por ciento de Maduro. El chavismo ha desestimado la validez de estos documentos, calificándolos de forjados.
Lincoln, por su parte, prefirió no comentar sobre los contactos con las autoridades del CNE o el gobierno desde que el Centro Carter declaró públicamente que la elección no cumplió con los estándares internacionales de integridad electoral y no podía ser considerada democrática.
Maduro ha solicitado al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que certifique la elección y se ha mostrado dispuesto a entregar el 100 por ciento de las actas si se lo solicitan. Sin embargo, tanto expertos como la oposición consideran que el proceso legal es improcedente y desconfían del TSJ y el CNE, argumentando que están controlados por el chavismo.
La elección es cuestionada por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países de América Latina.
Colombia, Brasil y México han sugerido una verificación imparcial de los resultados, aunque Lincoln considera prematuro comentar sobre la posible participación del Centro Carter en una auditoría de este tipo. Lincoln expresó su escepticismo sobre lo que un equipo de verificación internacional podría lograr que no hayan hecho ya los testigos electorales, quienes han producido las verdaderas actas de la noche de la elección.
El Centro Carter ya había dado a conocer las conclusiones de su trabajo de observación en Venezuela e indicó que la elección presidencial no cumplió con los parámetros y estándares internacionales de integridad electoral y, por lo tanto, no puede ser considerada democrática. Al respecto, el presidente Nicolás Maduro reaccionó con fuerza ante las declaraciones: “Todos los que vinieron del Centro Carter a Venezuela traían el informe ya escrito, lo tenemos desde hace un mes. Lo que les faltaba era ‘picantico’ que le pusieron tras la publicación de un primer boletín parcial por parte de las autoridades electorales”, dijo.
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