Carro del Pueblo

06/05/26


Por Heriberto Medina

Como los cangrejos

Para atrás como los cangrejos: así vamos en materia de transparencia y democracia. No solo a nivel nacional; también en Coahuila vamos de reversa. Recordarán ustedes, estimados lectores, que en elecciones anteriores el órgano electoral habilitaba una plataforma tecnológica denominada Candidato Transparente (o como le hayan querido llamar en cada proceso), y en ella los aspirantes a cargos de elección popular debían publicar su información, incluida la declaración 3 de 3: la patrimonial —por aquello de los bienes mal habidos—, la fiscal —por aquello de que no se estuvieran transando al fisco— y la de conflicto de intereses —por aquello de que, llegando al cargo, contrataran como proveedores a sus propias empresas o a las de sus cercanos—. Era un buen ejercicio de transparencia que abonaba a la vigilancia ciudadana y al control de la corrupción, o al menos a evidenciar esas malas prácticas.

Y fue precisamente gracias a esas 3 de 3 que se pudieron conocer historias que, de otro modo, se habrían quedado en el chisme sin papel. En el caso de Armando Guadiana Tijerina, por ejemplo, quedó documentado públicamente un contraste patrimonial que obligaba a levantar la ceja: cuando buscó la gubernatura en 2017 presentó ante el IEC una declaración con una treintena de inmuebles; y años después, ya como senador, reportó prácticamente “nada”, ni inmuebles ni vehículos ni cuentas ni inversiones. Un “empobrecimiento inexplicable”, le llamaron. Si eso no prende focos, entonces ¿qué los prende?

Ahora bien: ¿qué se suponía que haría un árbitro electoral serio con esa experiencia? Fácil: mejorar el mecanismo, hacerlo más exigente, verificar datos, sancionar omisiones, publicar formatos comparables, ordenar y estandarizar. Pero no. En el actual proceso electoral estatal, el IEC tuvo la singular iniciativa de eliminar la 3 de 3. Sí: la sección que incluye las declaraciones de cumplimiento fiscal, patrimonial y de conflicto de intereses.

No existe explicación lógica alguna para una decisión como esa, que contribuye a la opacidad y, por extensión, a la corrupción. La única explicación que se le puede encontrar es la falta de independencia del órgano electoral que, casualmente, toma decisiones que favorecen a los políticos. Y no crean que fue un descuido. Tiene todos los elementos para pensar que fue una decisión tomada con todos los agravantes: premeditación, alevosía y ventaja. Porque cuando un organismo, en lugar de ampliar transparencia, la recorta, lo que está haciendo no es “ajustar un sistema”: está cuidando intereses.

El IEC de Óscar Daniel Rodríguez Fuentes está como los changuitos del WhatsApp, los emojis: se tapan los oídos para no escuchar, los ojos para no ver y la boca para no hablar… pero eso sí, extienden la mano para cobrar.

Y aquí conviene ponerlo en términos prácticos: si quitas la 3 de 3, le quitas al ciudadano un instrumento mínimo para evaluar a quienes quieren mandar. Ya sé, ya sé: habrá quien diga que “igual mienten”. Sí, pero por lo menos quedaba el rastro. La mentira por escrito permite contraste, seguimiento, presión pública. En cambio, sin 3 de 3, el candidato llega con la sonrisa, la promesa y el spot… y el ciudadano vota a ciegas. Y votar a ciegas es el paraíso de la corrupción.

La 3 de 3 era un freno, aunque fuera parcial. Servía para preguntar: ¿de dónde salió ese patrimonio?, ¿por qué creció?, ¿por qué “desapareció”?, ¿qué empresas tiene?, ¿qué clientes?, ¿qué conflictos?

El angelito legislativo

A Carlos Robles Loustaunau no es que le guste: es que le encanta vivir en la nómina. Sigue al pie de la letra la máxima aquella de Carlos Hank González que decía que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Y Robles no quiere estar equivocado de ninguna manera.

Por lo pronto, el diputado local y dirigente estatal del PRI ya amarró tres años más en el Congreso del Estado: va como primer lugar en la lista de plurinominales del PRI, lo que equivale a garantizar su espacio en el palacio legislativo sin gastar la suela del zapato, sin hacer campaña, sin exponerse a la calle.

En cuanto a producción legislativa se trata, Robles solo acude al Congreso a levantar el dedo, literal, en todo lo que lleva la legislatura solo ha presentado una iniciativa de manera individual, si ha suscrito otras en conjunto, pero solo una que se supone redacto él, muy baja producción para aspirar a reelegirse.

Otros candidatos podrán perder en la urnas y no llegar, pero Robles tiene seguro su lugar lo premiaron por su gran trabajo legislativo, ahí síganle.


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