Carne de tiburón en Brasil, un gusto controversial

Cananéia, 08/07/2024 (Más / IA).- La tranquila atmósfera del puerto de Cananéia, un pintoresco pueblo pesquero a 160 millas (unos 250 kilómetros) al sur de São Paulo, oculta una práctica controversial: la venta de carne de tiburón.

A pesar de las estrictas regulaciones, la demanda y el consumo de carne de tiburón se han convertido en una actividad económica importante y a menudo clandestina en Brasil.

El diario estadounidense The Guardian relata en una publicación que recientemente, un cargamento de pescado congelado de Uruguay llegó al muelle, donde hombres con botas de goma descargaban palés de tiburones etiquetados como Galeorhinus galeus – tiburón escuela. Estos tiburones, junto con otros como el tiburón azul, son almacenados en cámaras frigoríficas, esperando su procesamiento y distribución.

“Trabajamos con tiburón porque a la gente le gusta; es proteína buena y barata”, comenta Helgo Muller, gerente de una empresa que procesa alrededor de 10 toneladas de tiburón al mes.

La carne de tiburón es vendida en filetes o trozos, convirtiéndose en una opción accesible en comedores escolares y hospitalarios debido a su bajo costo.

La creciente demanda de carne de tiburón ha llevado a Brasil a convertirse en el principal importador y uno de los mayores consumidores de este producto a nivel mundial.

Esta práctica ha generado preocupación entre científicos y ambientalistas por la presión insostenible sobre varias especies de tiburones.

El profesor Aaron MacNeil, de la Universidad Dalhousie de Canadá, explica que los tiburones son especialmente vulnerables a la sobreexplotación debido a su baja tasa de reproducción.

Una investigación reciente encontró que el 83 por ciento de las especies de tiburones y rayas vendidas en Brasil están amenazadas, según la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La ley brasileña prohíbe la pesca específica de tiburones, pero permite su captura incidental, lo que resulta en una aplicación deficiente de las regulaciones. La identificación errónea de especies, ya sea accidental o deliberada, es común en los desembarques e importaciones. Esta práctica dificulta el control efectivo y la protección de especies en peligro.

Ana Barbosa Martins, investigadora de la Universidad de Dalhousie, señala que la falta de comunicación y colaboración entre las autoridades y las comunidades pesqueras agrava el problema.

“La prohibición viene con buenas intenciones, pero no impide que los tiburones queden atrapados en las redes”, comenta Lucía Rissato, una comerciante de pescado en Peruíbe.

El etiquetado genérico de la carne de tiburón bajo el término “cação” oculta su verdadera identidad para muchos consumidores brasileños.

Nathalie Gil, presidenta de Sea Shepherd Brasil, advierte que esta falta de información impide que los consumidores tomen decisiones conscientes y podría tener implicaciones para la salud debido a los altos niveles de contaminantes en los tiburones.

El año pasado, el gobierno brasileño añadió cinco nuevas especies de tiburones a su lista de especies en peligro de extinción, intensificando la necesidad de un control más riguroso y una mayor conciencia pública. No obstante, la venta clandestina de carne de tiburón persiste, evidenciando la necesidad de medidas más efectivas para proteger tanto las poblaciones de tiburones como a las comunidades pesqueras.


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