Capital político

Por Adrián Rueda

/Excélsior

Entre las bases sociales de Claudia Sheinbaum empiezan a sudar frío por el exponencial crecimiento de Xóchitl Gálvez en el ánimo social rumbo a 2024, y muchos claudistas se empiezan a cuestionar qué pasará con ellos si la exjefa de Gobierno pierde.

La pregunta no es ociosa, pues como el propio gobierno ha animado la idea de que Sheinbaum es la favorita del Presidente para sucederlo, la cargada se desbocó a su favor en los últimos meses.

Tanto simpatizantes de Morena como militantes de otros partidos quemaron sus naves y saltaron al barco de la doctora, pensando que con ella su futuro político estaba asegurado, pues todos la veían como segura mandataria del país para el año entrante.

Nadie esperaba que en la oposición surgiera una figura que le pudiera hacer sombra, pero de la nada irrumpió Xóchitl y desde entonces es la que marca la agenda.

La hidalguense contrasta profundamente con la exjefa de Gobierno, pues Gálvez se ve más auténtica, independiente y entrona; levanta el entusiasmo que la doctora nomás no ha logrado a pesar de sus largas giras.

Dicen que la política es de percepción, y en estos momentos crece una bola de nieve en el sentido de que la senadora acabará con la favorita de Palacio Nacional, por mucho que cada mañana la ataquen.

El gran dilema para los simpatizantes de Sheinbaum es qué pasará con ellos si la jefa no es la candidata. O, incluso, si es elegida y en junio pierde en las urnas.

Porque si eso llega a pasar, en lugar de ser la primera mujer presidenta de México, pasará a la historia como la política de izquierda que no pudo ganar a pesar de contar con todo el apoyo del Estado, y que de paso entregó a la derecha el gobierno de la CDMX.

Pero quienes han decidido seguirla están en riesgo de ser no solamente los viudos de Claudia, sino también los apestados del sistema, porque los partidos que abandonaron no los volverán a recibir, y en Morena ni siquiera los mirarán.

¿Quién les podría cumplir las promesas que les hicieron para saltar del barco y cambiarse de bando, si con quien hicieron los acuerdos ya no está al frente?

Tendría que pasar una desgracia para que Xóchitl no fuera candidata, pues a estas alturas ya los partidos políticos de oposición no la pueden detener y se tienen que sumar, o quedar fuera de la ecuación rumbo a 2024.

Y mientras ese ánimo se contagia entre la población, la desconfianza crece entre los aliados de Morena. Como botón de muestra están dos videos demoledores: en uno se aprecia a comensales de un restaurante en Monterrey increpando a Claudia; mientras en otro Gálvez recibe porras.

Si las cosas siguen así, más vale que el Presidente vaya pensando seriamente en activar su plan Z, que es Marcelo Ebrard, la única corcholata morenista que le podría sacar las castañas del fuego a la 4T; los demás son lo de menos.

CENTAVITOS

Y para echarle más leña al fuego, en una entrevista para el programa de Ciro Gómez Leyva, Ricardo Monreal aseguró que, incluso si quedara en último lugar de la encuesta de Morena, para él habrá valido la pena. El zacatecano pronosticó que en 2024 habrá tres opciones electorales: Morena y sus aliados; la alianza opositora, y el MC, que irá con candidato propio y que no será él. Pero la banderilla la clavó el periodista Marco Silva, al cuestionar a Monreal si no iría por la CDMX. “Eso ya lo platicaremos después”, respondió el senador, y con esa interrogante abrió de nuevo la duda de si, efectivamente, negoció ya la ciudad a cambio de no bajarse de la 4T.


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