Cambia de postura Trump 28 veces sobre aranceles

La política comercial del presidente estadounidense no ha sido consistente, generando incertidumbre en los mercados y críticas

Washington, D.C., 14/07/25 (Más).- El presidente Donald Trump acumuló 28 cambios de postura respecto a su política arancelaria desde que anunció la implementación de nuevas tarifas comerciales durante el denominado “Día de la Liberación”, el pasado 2 de abril. Los constantes ajustes y contradicciones han generado incertidumbre en los mercados y reacciones tanto en el ámbito político como económico.

El 2 de abril, Trump presentó formalmente su plan arancelario en la Casa Blanca, imponiendo tarifas a casi todos los países, con algunas exenciones inesperadas como el cobre, los productos farmacéuticos, los semiconductores y ciertos productos energéticos. A pesar de que se prometió reciprocidad, Trump reconoció que los aranceles “no serían totalmente recíprocos”.

El día siguiente, su asesor Peter Navarro declaró que los aranceles “no eran una negociación”. Sin embargo, horas más tarde, Trump afirmó estar dispuesto a llegar a acuerdos si los países “nos dan algo bueno”.

Entre el 4 y el 7 de abril, hubo mensajes contradictorios sobre la posibilidad de negociaciones. Mientras Trump aseguraba en Truth Social que los aranceles “nunca cambiarán”, posteriormente dijo que podrían coexistir aranceles permanentes con negociaciones.

El 9 de abril, apenas horas después de que entraran en vigor los aranceles más severos, Trump los suspendió por 90 días tras un desplome bursátil. Según declaró, fue una decisión tomada “esa mañana” tras observar la reacción del mercado.

El 11 de abril, la CBP eximió de aranceles a productos electrónicos como teléfonos y computadoras. Dos días después, Trump desmintió esa medida y argumentó que los productos solo habían sido reclasificados en una nueva categoría.

El 22 de abril, Trump reconsideró el arancel del 145 % a las importaciones chinas y anunció que bajaría la tasa “sustancialmente”. El 29 del mismo mes, eximió a las empresas del sector automotriz de pagar aranceles adicionales por materiales como acero y aluminio.

El 6 de mayo, Trump descartó la urgencia de negociar con China y dijo que “Estados Unidos no pierde nada” al no comerciar con Pekín. Ese mismo día, su administración anunció un encuentro con funcionarios chinos en Suiza.

El 12 de mayo, se anunció una pausa de 90 días en los aranceles más graves tras un acuerdo con China. Cuatro días después, Trump dijo que enviaría cartas a países que impusieran aranceles sin negociar. Bessent, su secretario del Tesoro, matizó que esas cartas solo se enviarían a países que actuaran de mala fe.

El 23 de mayo, Trump amenazó con imponer un arancel del 25 % a los iPhones si no eran fabricados en Estados Unidos. También advirtió sobre un 50 % de arancel a las importaciones de la Unión Europea. Ese mismo día, Bessent reconoció que no se lograrían 90 acuerdos en 90 días, como se había sugerido antes.

El 25 de mayo, Trump pospuso el arancel a la UE hasta el 9 de julio. El 30 de mayo, anunció un aumento de los aranceles al acero del 25 al 50 %, con vigencia a partir del 4 de junio.

El 11 de junio, Trump y Bessent reconocieron que se contemplaba extender la pausa arancelaria para concluir negociaciones. El 3 de julio, el presidente sugirió aranceles más altos que los del “Día de la Liberación”, llegando incluso a mencionar tarifas del 70 %.

El 6 de julio, Trump indicó que comenzaría a enviar cartas sobre nuevos aranceles. También amenazó con un 10 % adicional a países alineados con las políticas del bloque BRICS. Al día siguiente, impuso un arancel del 50 % a Brasil y amplió el plazo de los aranceles hasta el 1 de agosto.

El 8 de julio, contradijo su declaración previa, asegurando que “no habrá cambios” en la nueva fecha límite. Tres días después, sugirió aumentar la tasa base del 10 % al 15 % o 20 % para los países sin acuerdo comercial.

El apodo “TACO Trump” (Trump Always Chickens Out, “Trump siempre se acobarda”) se popularizó en Wall Street por la frecuencia con que el presidente revierte sus propias decisiones. Analistas como Chris Beauchamp señalaron que “los inversores creen saber qué sucederá: o se anuncia un acuerdo o se extiende el plazo”.

El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, rechazó las críticas, afirmando que los cambios no alteran la política de fondo. “La postura de la administración sobre el comercio nunca ha cambiado”, declaró a Forbes.

El apodo fue desestimado por Trump como “desagradable”. Argumentó que sus decisiones responden a tácticas negociadoras, no a indecisión.

En el terreno judicial, dos tribunales declararon ilegales los aranceles del “Día de la Liberación”, aunque los fallos se encuentran suspendidos a la espera de resoluciones en cortes de apelaciones. El caso podría llegar a la Corte Suprema, pero no se espera una resolución en el corto plazo.

Los demócratas han cuestionado los efectos económicos de las políticas arancelarias. El congresista Ted Lieu afirmó el 13 de abril: “La Casa Blanca no tiene estrategia y está perdiendo credibilidad rápidamente”.

El resultado final de estas medidas aún es incierto. Trump ha dejado abierta la posibilidad de más cambios antes del 1 de agosto, fecha en la que finaliza la pausa actual. Muchos países continúan negociando con la esperanza de obtener condiciones más favorables.


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