30 de enero, Ciudad de México — La Ciudad de México vive un auge del café de especialidad impulsado por cafeterías que han transformado la experiencia de beber café en un ejercicio de conocimiento, trazabilidad y degustación consciente, donde los baristas explican el origen del grano, los procesos de tueste y los métodos de extracción, destaca una guía publicada por El País México.
Estos espacios han convertido la taza de café en una experiencia sensorial completa, comparable en algunos casos con la coctelería, y se han consolidado como puntos de encuentro para consumidores que buscan calidad y conocimiento.
De acuerdo con El País México, el rasgo central de estas cafeterías es la atención al detalle: granos seleccionados, en su mayoría de origen mexicano, métodos de preparación precisos y una interacción directa entre baristas y clientes, quienes pueden conocer los perfiles de sabor según la región productora.
El uso de técnicas como Chemex, prensa francesa y aeropress permite resaltar notas aromáticas y matices específicos de cada café, reforzando la idea de que no se trata solo de una bebida cotidiana, sino de un producto cultural y gastronómico.
La guía identifica cinco cafeterías de especialidad que representan distintas expresiones de esta escena en la capital.
Cafeología, en Coyoacán, funciona como un espacio de formación e investigación sobre el café, además de ofrecer bebidas preparadas con rigor técnico y catas guiadas. Bushido, en Iztapalapa, se distingue por su enfoque experimental y por bebidas que exploran combinaciones poco convencionales sin perder el protagonismo del grano.
Libertario Coffee Roasters integra el café de especialidad con un modelo de apoyo a productores, al destinar parte de sus ingresos a agricultores cafetaleros y ofrecer experiencias de cata. Almanegra Café, en la colonia Narvarte, es uno de los pioneros del movimiento en la ciudad y se caracteriza por la disposición de sus baristas para explicar cada preparación.
Café Avellaneda, también en Coyoacán, es reconocido por su constancia en la calidad del grano y el cuidado extremo en los procesos de extracción.
Además de la experiencia en barra, varias de estas cafeterías permiten adquirir café en grano para preparar en casa, lo que contribuye a extender la cultura del café de especialidad más allá del consumo inmediato y a fortalecer el vínculo entre productores y consumidores.
Este modelo favorece la valorización del trabajo detrás del grano y promueve un consumo más informado y responsable.
El crecimiento de estas cafeterías refleja una tendencia más amplia en la Ciudad de México, donde el café se ha integrado a la identidad gastronómica urbana y al turismo especializado. La capital se posiciona así como un destino relevante para quienes buscan experiencias culinarias centradas en la calidad, la historia del producto y la interacción directa con quienes lo preparan, subraya El País México.
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