Ciudad de México, noviembre 12 (EFE).- Una intensa tormenta solar alcanzó la Tierra la noche del martes 11 de noviembre, provocando destellos luminosos, leves apagones y un espectáculo inédito de auroras boreales visibles en el norte de México.
De acuerdo con información publicada por Infobae México, el fenómeno coincidió con una de las actividades solares más fuertes del año y generó un impacto notable en distintas regiones del país. A las 11:11 de la noche, usuarios de redes sociales compartieron videos donde se observan parpadeos de luz y reflejos rojizos en el cielo, acompañados de breves cortes eléctricos en zonas urbanas.
La cuenta oficial de Webcams de México difundió grabaciones en tiempo real desde el Zócalo capitalino, Guadalajara y Tijuana, donde se registraron intermitencias en la iluminación y destellos que muchos usuarios describieron como “luces danzantes” o “auroras boreales”. En cuestión de minutos, el hashtag #MéxicoExtraño se convirtió en tendencia nacional.
Según el Servicio de Clima Espacial México (SCIESMEX), dependiente del Instituto de Geofísica de la UNAM, los efectos fueron causados por una poderosa fulguración solar de clase X5 —una de las más intensas registradas en el año—. Estas explosiones solares provocan eyecciones de masa coronal que, al interactuar con el campo magnético terrestre, generan tormentas geomagnéticas capaces de alterar sistemas tecnológicos.
El SCIESMEX advirtió que estos fenómenos pueden afectar las comunicaciones de radio, la navegación satelital (GPS), redes eléctricas y satélites de observación, por lo que recomendó a las empresas de telecomunicaciones mantenerse alertas ante posibles fluctuaciones.
Habitantes de Chihuahua, Zacatecas, Coahuila y especialmente de García, Nuevo León, reportaron el avistamiento de auroras boreales, un fenómeno extraordinario en México. La Sociedad Astronómica de Nuevo León confirmó que el cielo se tiñó de tonos rojizos y verdosos, visibles gracias a la baja contaminación lumínica en la zona. Fotografías y videos captados desde la carretera a Icamole mostraron la magnitud del espectáculo natural, que rápidamente se volvió viral en plataformas como TikTok y X (antes Twitter).
Los expertos explican que las auroras se producen cuando partículas solares cargadas chocan con la atmósfera terrestre, liberando energía en forma de luz. Aunque este tipo de fenómeno suele observarse en regiones polares, la tormenta geomagnética de categoría G4 registrada permitió su visibilidad en latitudes inusuales como las del norte de México.
El Servicio de Clima Espacial precisó que los efectos podrían extenderse hasta el miércoles 12, aunque descartó riesgos directos para la población. Aun así, el evento fue calificado como histórico: una noche en la que México fue testigo de la fuerza del Sol y de la belleza natural de una aurora boreal.

Detectan una llamarada colosal en una estrella más pequeña que el Sol que podría arrasar planetas
Un equipo internacional de astrónomos detectó una gigantesca llamarada solar proveniente de una estrella más pequeña que el Sol, capaz de destruir la atmósfera de cualquier planeta cercano. El fenómeno, registrado en la enana roja StKM 1-1262, marca la primera vez que se observa una eyección coronal de masa (CME) fuera de nuestro sistema solar, lo que abre una nueva ventana para estudiar los límites del clima espacial y la habitabilidad planetaria.
De acuerdo con el portal El País, el hallazgo fue realizado gracias a las observaciones combinadas del radiotelescopio LOFAR y el observatorio espacial XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea (ESA). La explosión, que en realidad ocurrió en 1883, fue detectada recién en 2016, cuando su luz llegó a la Tierra. Los científicos concluyeron que la erupción fue tan poderosa que habría podido barrer por completo la atmósfera de un planeta cercano, dejando tras de sí solo una roca desnuda e inhabitable.
La estrella protagonista, StKM 1-1262, se encuentra a 40 años luz de la Tierra y es una enana roja: más pequeña, fría y con un campo magnético mucho más intenso que el del Sol. Según los investigadores, la llamarada duró aproximadamente un minuto, tiempo suficiente para generar una onda de choque de plasma magnetizado que se expandió por el espacio a 2,400 kilómetros por segundo. Este tipo de velocidad solo se observa en las erupciones solares más extremas, pero en este caso se trata de un fenómeno sin precedentes fuera del sistema solar.
Cyril Tasse, investigador del Observatorio de París y coautor del estudio publicado en la revista Nature, explicó que la detección fue posible gracias a años de análisis con LOFAR, una red de antenas distribuidas por Europa capaces de captar las frecuencias más bajas del universo. “Sabíamos que era una explosión, no había duda. Fue el grito del plasma lo que la reveló”, señaló.
Para medir la magnitud de la llamarada, el equipo aplicó modelos similares a los usados para estudiar el Sol, pero adaptados a las condiciones de la enana roja. La técnica permitió observar múltiples estrellas al mismo tiempo, como si “se lanzara una red de pesca para atrapar todos los peces posibles”, según Tasse. Sin ese método, el evento habría pasado inadvertido.
Aunque StKM 1-1262 tiene apenas la mitad de la masa del Sol, gira 20 veces más rápido y posee un campo magnético 300 veces más potente, lo que podría explicar la intensidad de la explosión. Los científicos advierten que este tipo de erupciones plantea serias dudas sobre la habitabilidad de los planetas que orbitan enanas rojas, ya que las eyecciones coronales podrían destruir sus atmósferas y eliminar cualquier posibilidad de vida.
El astrofísico Benjamín Montesinos, del Centro de Astrobiología (CSIC), explicó que hasta ahora solo se habían observado llamaradas en rayos X, ultravioleta y óptico, pero no en radiofrecuencia, lo que hace que este descubrimiento sea particularmente relevante. “Permite comparar directamente con los fenómenos solares y entender mejor la naturaleza de las enanas rojas”, dijo.
El estudio también aporta nueva información sobre el clima espacial y los efectos que podrían tener este tipo de explosiones en otros sistemas estelares. Desde su lanzamiento en 1999, el satélite XMM-Newton ha sido una herramienta clave para analizar entornos cósmicos extremos, y los investigadores creen que podrían estar detectando incluso auroras boreales en exoplanetas a través de señales de radio.
El descubrimiento confirma que no solo el Sol lanza fuego al vacío, sino que otras estrellas también pueden desatar tormentas devastadoras. Más allá de su espectacularidad, esta observación ayuda a comprender cómo se forman y se destruyen las condiciones necesarias para la vida en los mundos que orbitan más allá del sistema solar.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
