Buscan rescatar a elefanta Ely

A pesar de que un juez de amparo determinara que la elefanta tiene cuidados suficientes en el zoológico de San Juan Aragón, activistas no están de acuerdo y buscan llevarla a un santuario.

REDACCIÓN MÁS / IA

Después del impacto mediático causado por el rescate de la jirafa Benito, que vivió 9 meses de negligencia en el Parque Central de Ciudad Juárez, activistas y animalistas retomaron el caso de Ely, conocida como la elefanta más triste del mundo, que vivía en soledad y malas condiciones desde que fue rescatada en 2012 de un circo y trasladada al Zoológico de San Juan de Aragón, en la Ciudad de México.

“Desde que conozco a Ely -que estaba fatal y en absoluta soledad y estaba terriblemente- siempre han dicho [autoridades capitalinas ambientales] que está muy contenta y está feliz. Era otra administración y otro gobierno y siempre ha sido el argumento, obviamente no somos especialistas y de ahí se escudan las autoridades para decir que, con qué criterio tenemos ese concepto y podemos decirlo”, explicó a Animal Político, Diana Valencia, activista y fundadora de la organización Abriendo jaulas, abriendo mentes.

Animal Político entrevistó a la activista para conocer cuál es la situación en la que se encuentra Ely tras años e intentos para que viva en un santuario y no en un zoológico.

“Estoy de acuerdo [en la parte científica], porque hay estudios para determinar ciertas situaciones, pero también es válida la posición del ser humano, la empatía, el sentimiento y el sentido común”, añadió Valencia.

Fernando Gual Sill, director general de Zoológicos y de la Fauna Silvestre en el Zoológico de San Juan de Aragón, junto con el equipo de médicos veterinarios y etólogos, ha presentado durante las últimas semanas videos cortos sobre los avances del acoplamiento entre Ely y Gipsy. Sin embargo, activistas de Abriendo jaulas, abriendo mentes, muestran su preocupación por estos materiales que no muestran el estado en tiempo real de ambas elefantas, por lo que señalan que son “videos a modo” y piden que se realicen transmisiones en vivo, ante la falta de acceso al sitio.

“Nosotros siempre hacemos ‘en vivos’, pero nosotros no podemos prepararlas a ellas, no podemos preparar el terreno, no podemos colocarles comida para que se paren ahí. Nosotros vemos el estado y la situación natural del animal porque vamos por todos los animales de zoológicos, entonces lo que nosotros publicamos es la realidad, el día a día. Ely nos mostraba lo que ella sentía, lo que ella quería, lo que ella hacía en ese momento”, añadió Valencia.

Diana Valencia narra cómo fue el primer momento en que conoció a Ely, después de su llegada al Zoológico de San Juan de Aragón en CDMX.

“Empecé yendo sola al zoológico por varios meses. Soy una persona de la tercera edad, me paraba frente a Ely y yo decía: ‘me paro igual que ella, muevo mi rodilla igual que ella, camino igual que ella’. Entonces, me ponía en su lugar porque no somos tan diferentes de los animales”, describe la activista.

Para Diana, la empatía al ver estado físico visible de Ely en ese momento le permitió empatizar con la elefanta, a quien no dejó de observar en sus visitas.

“No la veía ni la miraba, la observaba, es una gran diferencia entre esos tres términos. La observamos a todo detalle y yo me ponía en su lugar y la comprendía. Sabía lo que estaba sintiendo al verla pararse así, al verla con su cabecita gacha, al verla recargarse en las paredes, en las puertas, golpear su cabeza en los barrotes, en el tronco. Eso me indicaba”, expresa.

De acuerdo con la activista, ese comportamiento que detectó en Ely fue una señal sobre su estado de salud, físico y mental, que se asemeja a la zoocosis. Sin embargo, la Sedema aún no confirma si la elefanta padece de esta condición.

“Fue un signo de lo que estaba padeciendo, de su tristeza recargada en la puerta. Las estereotipias [son] una manifestación de la zoocosis y las tenía mucho muy frecuentes y constantes. Eso nos indicaba y es el sentido común”, añadió.

La zoochosis o zoocosis, según explica la organización internacional In Defense of Animals, se trata de un comportamiento repetitivo en los animales que viven en cautiverio o fueron rescatados de circos. Además, aclaran que esta conducta no es visible cuando se encuentran libres en la naturaleza.

Ante el “blindaje” en el que se encuentra el hábitat de Ely y Gipsy, que están ocultas para los visitantes del zoológico, Diana Valencia externa su preocupación sobre estas medidas que, como señala “no logran entender”.

Animal Político buscó al área de comunicación social de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) para conocer el motivo por el cual el hábitat de Ely se encuentra cerrado al público y qué ha pasado con el diálogo con activistas. Además, de obtener información sobre los dictámenes públicos sobre la salud de la elefanta y las decisiones que tomaron los especialistas, tanto nacionales como internacionales, para determinar que no puede ser trasladada a un santuario, pero no hubo una respuesta oficial de las autoridades.

Con información de Animal Político


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