Washington, D.C., 27/03/25 (Más / IA).- El Gobierno de México busca asegurar un trato preferencial por parte de Estados Unidos ante la imposición de nuevos aranceles del 25% a las importaciones de automóviles anunciada por el presidente Donald Trump, los cuales amenazan con afectar gravemente a la industria automotriz nacional. Así lo dio a conocer el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien se encuentra en Washington encabezando negociaciones con funcionarios de alto nivel de la administración estadounidense.
“Si van a cambiar el sistema, si vamos a un sistema de aranceles tan altos, lo que tenemos que buscar es un trato preferencial para México de manera que tengamos condiciones que protejan nuestros empleos y la actividad económica en México”, expresó Ebrard en un mensaje en video que fue difundido durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El anuncio de los aranceles por parte de Trump, hecho público el miércoles, ha intensificado las tensiones comerciales globales y encendió alarmas sobre la viabilidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente desde 2020. La industria automotriz mexicana, uno de los pilares del comercio bilateral, se encuentra entre los sectores más vulnerables a esta medida.
Según S&P Global Mobility, México exportó 2.5 millones de vehículos a Estados Unidos en 2024, lo que convierte al país en uno de los principales proveedores del mercado automotriz estadounidense. Aunque el plan de Trump contempla una exención parcial para vehículos y autopartes que cumplan con las reglas de origen del T-MEC, esta sólo aplicará al contenido producido en Estados Unidos, dejando en incertidumbre al resto de los insumos.
De acuerdo con la Casa Blanca, las piezas que cumplan con las disposiciones del T-MEC estarán temporalmente exentas de aranceles, hasta que las agencias correspondientes definan un mecanismo para gravar el contenido no producido en territorio estadounidense. Esta distinción pone presión sobre las cadenas de suministro regionales y podría incrementar los costos de producción para las armadoras instaladas en México.
Las negociaciones encabezadas por Ebrard buscan evitar un impacto inmediato en el empleo y la actividad industrial en el país, al tiempo que intentan preservar los términos actuales del comercio bilateral bajo el marco del T-MEC.
Mientras tanto, fabricantes mexicanos y estadounidenses monitorean con preocupación los posibles efectos de la medida en una industria que depende de un comercio transfronterizo ágil y sin restricciones.
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