BUROCRACIA FISCAL

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Todos y cada uno de nosotros tenemos experiencias horribles de contar respecto de nuestro trato con la burocracia. Habrá gente a la que no le pase esto, que cuando tiene que tratar algún asunto con el gobierno, todo le sale bien a la primera, no le piden ningún papel adicional, trae todas las copias que se requieren, lo tratan con guantes de seda y sonrisas de pasta de dientes, más o menos como aquellos que yendo al supermercado, siempre encuentran lugar donde estacionarse cerca de la entrada de la tienda, casi como si se lo tuvieran reservado, pero estas personas son más bien la excepción que la regla. Al resto de la humanidad el trato con las oficinas de gobierno, y también con algunas particulares que parece que se regodean en superar a aquellas, parece que tienen por regla general buscar y encontrar nuevos obstáculos que imponerle a quien quiera resolver cualquier cuestión relacionada con la tal oficina.

No por nada existen los coyotes, gente que hace del trámite ante oficinas públicas su modus vivendi, estas personas se ponen a disposición de los usuarios para evitarles la multitud de detalles entre engorrosos y repugnantes del trato con los burócratas, son quienes se asolean, son quienes se cansan en la fila, son quienes establecen las relaciones “con los de adentro”, para no tener que asolearse ni sufrir la hinchazón de las piernas, son quienes también sirven para llevar el gentil donativo de los ciudadanos a quienes en la oficina les van a resolver su asunto, y sin tener que verse la cara unos y otros, lo cual no deja de ser bueno, pues así nadie tiene nada de qué avergonzarse, y en caso extremo, siguiendo el principio que en el libro El Rey del Cash, tu niega todo y si no funciona, échate la culpa, ¿pero qué necesidad de llegar a esto último, si se puede arreglar en corto?, bueno, eso donde se puede, porque hay sitios que ni aun queriendo.

Todos hemos escuchado el indicador negro, negrísimo, de la impunidad de los delitos en nuestro país. Todavía hace algunos años se hablaba de un 99% de impunidad, así, parejo para todos los delitos, pero de un tiempo para acá, y sobre todo gracias a la intervención en el asunto de organizaciones de la sociedad civil, algunas de ellas desde la academia, han dado un seguimiento que pretende ser más puntual, hasta donde esto resulta posible, de cada grupo de delitos. Así por ejemplo ahora se habla de asesinatos, homicidios dolosos como les llaman los abogados, ya no es del 99% la impunidad, pero sí anda por el 93 o 94. La defraudación se mueve también más o menos por ese parámetro, el robo, el más socorrido de todos los crímenes, es más complicado de seguir, toda vez que se denuncie o no se denuncie, de todos modos rara vez recupera la víctima lo que le birlaron, de los que se habla poco es de los delitos de cuello blanco y de los delitos electorales, donde interviene lo más granadito de la abogacía nacional y regional, pero donde confluyen también intereses políticos de gran tamaño, allí tampoco se ha bajado del 90% de impunidad.

Ya con ese antecedente es que nos topamos con una nota aparecida hace pocos días en los periódicos de la localidad, en ella se reseña el grave, que digo grave, escandalosamente grave rezago que tiene la fiscalía general de justicia del estado de Coahuila en el tema que le corresponde en este entuerto, el de las carpetas de investigación, la nota recupera información del Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal y Federal, y lo realiza el INEGI, y en ella se habla de que la fiscalía tiene un rezago de 143 mil 722 expedientes de investigación, cada uno correspondiente a un delito, que puede ir de lo leve a lo grave, aunque como ya dijimos antes, ¿Quién se toma la molestia de enfrentar la burocracia fiscal o judicial, por una cosa sin importancia? Mejor se traga uno su muina, asume sus pérdidas, y a otra cosa, sí porque eso de aferrarse a que la justicia sea servida, como dicen las películas norteamericanas, a cambio de que no le regresen nada, le restituyan el daño, cosa la mayoría de las veces imposible, ni para qué perder el tiempo.

Recordamos que en años anteriores, en sexenios anteriores, los procuradores, antes se les decía así, antes de modernizarse y volverse fiscales, lo que hacían era ordenar una peinada de los expedientes atrasados. Sí, así como se lo imagina, esto del rezago no es cosa de ahorita, de esta administración, no, ocurre periódicamente y con todas o casi todas, que la chamba se acumula y no hay manera de sacarla toda, ¿me creerá que ni la mitad? El caso es que muchos delitos se quedan sin investigar por simple falta de personal para hacerse cargo de la investigación, eso y que no hay patrulla, y no hay gasolina para la patrulla, y que no hay… lo que usted guste y mande, pero la denuncia se presentó y ni modo, cuenta como demanda de servicio, que es allí donde están fallos.

Pero también, ¿para qué investigar algo que no se va a castigar, algo que no se puede castigar? Y uno se pregunta de inmediato ¿y porqué no, si en el código penal está contemplado como delito?, ah, pues porque allí mismito dice el tiempo que se tarda en prescribir la acción de la justicia, que traducido al lenguaje de la raza significa que pasado ese tiempo, ya, como si no hubiera pasado nada. Pues en eso consiste precisamente la peinada que le dan las procuradurías y fiscalías a su rezago: ¿ya prescribió?, pues como si no hubiera ocurrido, y quítenmelo de enfrente y también bórrenlo de la lista de rezagados.

¿cuántos delitos se “resuelven” de esa manera en México?, sería interesante y también deprimente que alguien hiciera una solicitud de información pública para obtener ese dato?, si acá se habla de 143 mil, a lo mejor en la limpia se puede ir la mitad, o el ochenta por ciento… y si es así ¿a qué estamos esperando?, ¿a que se junten más?, pues mejor que se junten menos. No nos animamos a presentar la solicitud nosotros, porque nos van a soltar que es mucha chamba para los secretarios, y que por nuestra culpa se van a dejar de resolver tres o cinco docenas de casos adicionales, así que ¿para qué hacerle el daño a más gente que confía en que su asunto se resuelva en este siglo?

Esto desde luego que cuenta como impunidad, impunidad de la burocracia, de algo que ni siquiera debería existir, pero aquí y en tantos otros temas estamos muy lejos de lograr que porque se presenta un asunto ante una oficina pública, ya por eso se atiende y se resuelve. Por lo pronto paciencia si denuncia ¿o de plano se suma a los que no denuncian?


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