Por Horacio Cárdenas Zardoni
Dice el anticuado, pero todavía vigente manual de política a la mexicana, que en México, hasta los estornudos son políticos. Nada de andar pensando que una buena acción emprendida por un político, un grupo o un partido, no tiene una intención política. Si esas cosas buenas que hacen tuvieran una intención estrictamente humanista, caritativa o solidaria, se guardarían mucho de decirlo y promocionarlo, como buenos cristianos lo harían discretamente, como debe ser.
¿Pero qué son más, cristianos o políticos?, y sí, respondiendo a esta pregunta, han logrado conciliar una cosa con otra, las buenas acciones con la ganancia política, vamos, es como si llevaran una doble contabilidad, una con réditos en lo terrenal, y la otra allá arriba, ni qué decir que están felices.
En esta categoría habría que inscribir el proyecto, ya realizado, del diputado Alberto Hurtado, con la instalación de un dormitorio comunitario móvil, del que se anunció que es solo el primero, ¿cuántos vendrán?, eso ya lo estaremos viendo, y contabilizando, porque definitivamente que no es algo barato lo que está haciendo Alberto.
No lo vamos a negar, por supuesto que hacían falta, hacen muchísima falta albergues, dormitorios, o como quiera llamarlos, para los familiares de pacientes internados en los hospitales, no solo de Saltillo, sino de casi cualquier lugar de la república. Tan sencillo como que… si no hay medicamentos, si no hay equipos, si faltan materiales de los más elementales, si no funcionan los elevadores, los aires acondicionados, los quirófanos ¿quién se va a interesar, de los funcionarios públicos, por dónde pasen la noche, dónde vayan al baño, dónde se aseen y puedan descansar un rato los parientes de un paciente, que por su gravedad, tiene que permanecer internado?, a nadie, esa es la verdad.
Sí, en algunos sitios se habilita un área que por la razón que sea, permanece sin utilizar, al menos de momento, a veces algún alma caritativa presta una casa, o alguna organización civil o religiosa promueve una instalación como la que hablamos, pero es obvio decir que nunca son suficientes.
¿Es buena la idea de Alberto Hurtado?, habría que comenzar por decir que en este país, desde hace décadas, están prohibidas las casas rodantes ¿Por qué?, no tenemos idea, simplemente los burócratas de este país, de aquel entonces, decidieron que una cosa es una casa y otra un vehículo, y eso que hacen los norteamericanos, de a las casas ponerles ruedas o a los camiones habilitarlos con motor y ruedas, aquí no va. Esa que sería una buena opción para los problemas de vivienda, como lo ha sido en los Estados Unidos, acá no se vale, puede vivir bajo unas tarimas forradas con papel periódico y lonas, pero una casa rodante, olvídelo.
Realmente ignoramos si este tráiler de Alberto cumple con la ley o no, como legislador puede averiguarlo, aprovecharlas o saltárselas.
Pero pasando a cosas operativas, en México, en Coahuila, en Saltillo, no hay sitios habilitados para esta clase de instalaciones provisionales, solía haber tráiler Parks, pero eran más bien para turismo, no para habitación, ni temporal ni permanente. En donde las hay, en otros países, hay conexiones de luz, de agua, de drenaje, llega uno con su mueble y se estaciona donde lo dicen, se conecta pagando la cuota que le pidan, y ya estuvo. Acá no opera eso, no hay cuota, y quién sabe cómo le estén haciendo para el agua para las regaderas, el drenaje para los baños y la luz, a lo mejor con tarifa de puesto semifijo. También está el asunto de la ocupación de un espacio, en el estacionamiento del hospital, en la explanada, allí donde pusieron la caja del tráiler, como lo vea, no es adecuado ¿se está pagando renta, se está prestando, cómo lo justifican las autoridades del hospital?, son cosas burocráticas, pero implican apego o desapego a la ley, a varias leyes.
Ahora que, qué bueno, lo ideal sería que hubiera albergues dignos para todo aquel que lo requiriera, y además que fueran económicos, cuando no gratuitos. ¿Se imagina uno de esos tráilers frente al hospital Ixtlero, o frente a la Clínica de la 38, o el Centro de Salud de Arteaga?, es cuando las buenas ideas comienzan a sonar a demagogia, porque no es nada más la foto y que funcione un par de meses y adiós, ya puso el dedo en la llaga, y lo mínimo que cabe desear es que de aquí en adelante no haya nadie pasando más penas para ver dónde dormir o lavarse, que las que le provoca su paciente que tiene internado.
Ya debería estar legislando Alberto Hurtado sobre eso, digo, no creo que sus colegisladores le pongan peros a algo tan humano y digno… ya luego se vería lo de la lana, y allí se atorará, pero hay que comenzar por el principio, grillas aparte.
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