Por Horacio Cárdenas Zardoni
Nos da la impresión de que muchos políticos, mucha gente aunque no viva dedicada a la política, habla demasiado de cosas que no sabe o que no entiende, repite conceptos que no lo son, se trata de puras frases vacías, rollos huecos, que sin embargo, luego de tanto ser repetidos por ellos mismos, y en los peores casos, cuando crean escuela, terminan por convertirse en puro ruido que unos dicen y otros escuchan, pero que carece del más elemental fondo.
Claro, entre políticos lo que se estila es la repetición de discursos a cual más de insustanciales, con el único objetivo de ganar votos, ¿Cuántos?, los que sean suficientes para garantizarles el puesto de elección popular detrás del cual andan, pero que por lo demás, carecen de lo mínimo para sustentar un debate de ideas, por el simple hecho de que ideas no las hay.
El presidente López Obrador se quejaba amargamente de que su movimiento, MORENA, no ha logrado la creación de una base intelectual que le de sustento a lo que él llama su proyecto de nación. Cada vez menos, pero todavía de vez en cuando saca a relucir que durante lo que él denimina el período neolibera, los gobiernos se dedicaron a crear lo que también él ha bautizado como los intelectuales orgánicos, concepto de la más difícil explicación, porque… todo lo que está vivo es orgánico, tiene una base en la química del carbón, de lo que con alguna imaginación podría postularse y creerse que todos los productos del cerebro, el trabajo intelectual, es esencialmente orgánico, pero fuera de esa intentona para entender lo que por sí mismo no tiene ni pies ni cabeza…
Así, este sexenio se ha caracterizado por la repetición hasta el cansancio de frases que carecen de significado, o más bien, que si lo tenían, no es el que se les suele dar. De presidente para arriba y para abajo han agarrado como bandera el ataque a los conservadores, y a lo que sería su base ideológica, el conservadurismo. Es raro, porque que sepamos nosotros, la última vez que en este país se utilizaron las expresiones conservador y su contraria, liberal, todavía no daba vuelta el calendario para iniciar el siglo XX, ojo, no el XXI, sino el anterior. Y Aquí tenemos un presidente, su gabinete, su partido, sus seguidores, peleando contra molinos de viento que ni siquiera existen desde hace unos 150 años.
Otro asunto es el del ataque permanente contra los llamados neoliberales. En la lógica del siglo XIX, MORENA y López Obrador se habrían ubicado, a sí mismos, como liberales, en contra del status quo, de quienes querían que las cosas siguieran como estaban. Pues bien, ¿qué es el neoliberalismo, sino un refinamiento de las ideas originalmente liberales?, y sí, muchos críticos han acusado al presidente, a su gobierno, a sus políticas económicas, a sus estrategias de desarrollo de ser neoliberales, es más, de ser todavía más neoliberales que las de los gobiernos de los tecnócratas de extracción priísta, o no tan así, sino que llegaron al poder postulados por el PRI, con el que tampoco es que se identificaran mucho.
Y bueno, es así como llegamos a una de las expresiones que más utiliza el presidente en sus conferencias mañaneras y en sus escasos discursos fuera de estas, lo de los bloques. ¿Qué es un bloque?, las primeras acepciones del diccionario de la Real Academia Española se refiere a: Trozo grande de un material compacto, y a Pieza compacta en forma de paralelepípedo rectángulo, eso es lo que nos imaginamos como bloque. La tercera acepción nos dice que un bloque es una Agrupación generalmente ocasional de partidos políticos, países o asociaciones, ah, entonces ya estaríamos entendiendo lo que no nos explica el mandatario, que según su percepción existe una agrupación, ocasional en tanto que está en su contra mientras él detente el poder, y que esta agrupación tiene una ideología, intencionalidad y procedimientos conservadores.
Quede claro, son interpretaciones nuestras, no es que él lo haya dicho así, ni que los intelectuales orgánicos o inorgánicos del lopezobradorismo o de la cuarta transformación, o de MORENA lo hayan manifestado así, lo hayan explicado de esa manera, o mejor aún, que hubieran exhibido pruebas de la presunta existencia del tal bloque conservador, que además lo tiene a él como enemigo jurado y que esté conspirando contra su persona, su proyecto o su gente.
Mire lo que son las cosas, analistas políticos, periodistas de los más ajenos a López Obrador, son quienes han dicho hasta el cansancio que si algo tiene la oposición política en este país, es falta de cohesión, falta de perfiles para contender contra los que postule MORENA, ausencia de un proyecto identificable para enfrentar al de López Obrador y quienes quieren ser sus sucesores, por más que ellos tampoco, ninguno, lo puede ostentar tampoco. ¿Entonces cómo puede definirse como bloque lo que no es un bloque?, si nos vamos a la definición, no tiene nada de compacto, ahora que, si aceptamos que es una agrupación, pues no, ni siquiera se quiere reconocer como tal, como no sea que se le contabilice su deseo de que MORENA no gane en la elección del 2023 en los estados de México y Coahuila, y luego la de 2024, y eso es un aglutinante de lo más pobre.
El discurso diario del presidente alimenta la polarización, tema sobre el que se ha hablado también mucho, pero no los mismos. El presidente necea con la existencia y actuación de un bloque conservador, lo que haría suponer que por otro lado existe un bloque suyo propio, y aquí las cosas se tienden a complicar, porque dificilmente se puede decir que MORENA en tanto partido, conforme un bloque con el partido el trabajo, o con el verde socialista de México. Tan solo en Coahuila, MORENA no va ni con el verde ni con el PT, es más va solo, no lo secunda ni la UDC, ni tampoco movimineto ciudadano. En el estado de México por contraste, el verde se alió con MC, y el PT… el caso es que no se puede hablar realmente de un bloque, salvo de intereses que van y vienen según sople el aire.
En el estado de Coahuila se logró el establecimiento de una alianza entre partidos naturalmente opuestos, el PRI, el PAN el PRD, y una segunda entre el verde y la UDC, se trata de eso, de alianzas, no de bloques que enfrenten o impidan el tránsito de nadie a ninguna parte. Pero allá donde sueltan los discursos mañaneros ya hablan de bloques en lo local, seguramente con ganas de tensar el ambiente político estatal, por sanidad mental, aquí no se trata de ponerle escollos para que naufrague nadie.
Hay muchas cosas que explicar, con pocas personas intentándolo y aun menos tratando de entenderlas, pero por nuestro bien colectivo, no nos dejemos llevar por este discurso de violencia, pasiva de momento.
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