La calificadora de riesgo Moody’s Ratings bajó la nota para México de Baa2” a “Baa3” debido al deterioro fiscal. El país está apenas un escalón por encima de perder el grado de inversión
Ciudad de México, 20/05/26 (Más).- Moody’s Ratings redujo la calificación crediticia de México de “Baa2” a “Baa3”, una decisión que coloca al país apenas un escalón por encima de perder el grado de inversión y enciende alertas sobre el impacto que el deterioro fiscal puede tener en la confianza de los inversionistas.
De acuerdo con información publicada por El Financiero, la agencia también modificó la perspectiva de la nota soberana de “negativa” a “estable”, al considerar que el debilitamiento fiscal continuará, aunque de manera gradual y parcialmente compensado por la estabilidad macroeconómica del país.
La calificadora explicó que el gasto rígido, la limitada base de ingresos y el apoyo financiero constante a Petróleos Mexicanos reducen el margen del Gobierno para estabilizar la deuda pública en un contexto de bajo crecimiento económico.
Moody’s señaló que, aunque existen esfuerzos para reducir el déficit fiscal, otras prioridades de política pública, como la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los pilares de la política fiscal mexicana.
La decisión ocurre una semana después de que S&P Global Ratings cambió de “estable” a “negativa” la perspectiva de las calificaciones de largo plazo de México, aunque mantuvo sus notas en “BBB” para moneda extranjera y “BBB+” para moneda local.
Con este ajuste, Moody’s y Fitch Ratings ubican a México apenas un nivel por arriba de perder el grado de inversión. Al respecto, Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Financiero BASE, comparó la situación con “tener 70 de calificación”.
La agencia advirtió que la posición fiscal de México se ha debilitado frente a otros países con nota “Baa” y que su vulnerabilidad ante crisis fiscales ha aumentado, en especial porque se prevé un crecimiento económico moderado en el corto plazo.
Moody’s también redujo su previsión de crecimiento del PIB real de México a menos de 1.0 por ciento para este año, mientras que para 2027 anticipa un avance de apenas 1.3 por ciento, afectado por baja inversión y presiones estructurales.
Entre los factores que frenan la inversión privada, la calificadora mencionó problemas relacionados con energía, agua, logística, seguridad, incertidumbre por la revisión del T-MEC y cambios institucionales como la reforma judicial.
La agencia indicó que una mejora duradera de la solidez fiscal, una trayectoria descendente de la deuda, mayor inversión y más previsibilidad en las políticas podrían favorecer la calificación. En contraste, una consolidación fiscal insuficiente, menor crecimiento o pérdida de credibilidad fiscal podrían generar nuevas presiones a la baja.
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