Lic. Marco Campos Mena
Bien sabido es que hemos cambiado de siglo, milenio y generación, todo ha cambiado desde hace dos décadas y aun así hay quienes se niegan a aceptar que ya estamos viviendo en otros tiempos, tratan de obtener resultados distintos haciendo las mismas cosas de antes, bueno, eso no sucederá como esperan.
Uno de los axiomas mexicanos por excelencia es el “pero aún falta mucho para eso” una negativa dada a cuantas situaciones de cambio abrupto se presenten y que, sin duda, ha sido una constante mentira que se repite a sí mismo año tras año.
Ejemplos los hay desde el más simple, “aún falta mucho para que las cámaras digitales se popularicen” y en menos de diez años vimos cómo se introdujo la primera cámara con menos de 5 megapixeles y evolucionó hasta tener teléfonos con cámaras de una gran resolución.
Las cosas son y han sido siempre así, el cambio es la única constante y estos no suceden tan progresivamente como muchos esperan basándose en esta otra frase “pero, eso ya no me tocará a mi verlo” cuando la misma generación vio las películas del santo en las que se comunicaba a través de su reloj y… eso ya es tecnología ordinaria y económica.
Muchos pensaban que los medios de comunicación conservarían un poder perene por siglos, tal cosa la puede incluso constatar en las películas futuristas en las que siguen apareciendo los medios de comunicación, con su debida adaptación, pero es exactamente la misma… seamos claros, solamente el periódico puede tener algo de suerte en esta batalla por la supervivencia, el radio y la televisión son medios destinados a la diversificación, remplazables por plataformas con contenido nada informativo y los hábitos de las nuevas generaciones distan mucho del interés por las noticias como hasta hace unos años lo había.
¿Qué sentido tiene querer manipular la información a través de la radio o la televisión? Hay al menos diez noticiarios que pueden elegir cómo quieren dar la misma nota, algunos con más seguidores y otros con contenido mejor desarrollado, al final, las personas verán lo que más les interesa en su red social preferida, leerán un encabezado y opinarán lo que a sus convicciones convenga.
Veamos estos ejemplos en Twitter; un medio de transmisión nacional publica una nota, la redacción al ojo experto puede notarse “a leguas” que ha sido manipulada y cargada a favor de determinado político, en la caja de comentarios veremos sin duda opiniones encontradas y diversas, siendo estas las “cheerleaders” (porristas) defensoras, los haters (odiadores) que atacan todo, muchas veces sin fundamento o incluso por diversión, los neutrales, objetivos que utilizan argumentos estudiados, cifras oficiales e información verificada para exponer un punto de claro debate y los espectadores, usualmente identificables por el uso del Michael Jackson en Gif comiendo palomitas, quienes solo leen los comentarios por entretenimiento sin ser parte de una corriente u otra.
Estas nuevas “tribus digitales” o “perfiles sociales digitales” se caracterizan por su falta de seguimiento a los medios de comunicación tradicionales sin una creencia ciega a lo que estos publican, por lo que fácilmente vemos que la lealtad a un medio determinado es cosa del pasado.
Quienes se dedican a manipular la información con recursos del erario para mejorar su imagen o salir bien librados de un escándalo olvidan que vivimos en otros tiempos, una nueva era en la que los rumores han ganado más fuerza y se han vuelto el equivalente a una información fidedigna solo porque “alguien de buena fuente” lo dijo.
Estos nuevos tiempos requieren de un nuevo pensamiento, los estrategas políticos tienen que dejar de insultar la inteligencia del auditorio y entender que lo que digan estará sujeto a críticas visibles y que habrá quien tengas los datos necesarios para desvirtuar todo lo dicho.
El claro ejemplo aún lo podemos escuchar en la radio; “un político anuncia su compromiso de continuar con el trabajo de recarpeteo para tener calles dignas, un radio escucha llama y denuncia que por su calle aún es fecha que no se pasa autoridad alguna o que habiendo pasado el mismísimo edil y prometido cuanto se le pidió, no se ha hecho nada y las autoridades se hacen de oídos sordos ante las múltiples llamadas y peticiones” … Este comentario será conocido como la voz del pueblo, un testimonio que habla por muchos y con el que se sienten identificados, escasos segundos serán necesarios para derrumbar el anuncio de trabajo.
Por ahora cambiemos un poco el enfoque de estos “otros tiempos”
Tratándose del poder legislativo, en un pasado remoto era considerado incluso necesario que no hubiera restricción alguna para llegar a ser legislador, se podía llegar a serlo incluso sin estudios o experiencia alguna, pues la intención era que se ejerciera el liderazgo de las comunidades y se atendiera a sus necesidades.
Hoy en día, en “los otros tiempos” esto debe ser cambiado por el bien de la nación misma. Hemos sido testigos de cómo personas corruptas, sínicas, sin estudios o formación alguna y fieles lacayos son quienes cobran un sueldo altísimo por ser levanta manos en un congreso a favor de un presidente o un gobernador, digámoslo así, de un partido político.
Las regulaciones que deberíamos tener ahora, o bien, la reforma electoral como tal, debería enfocarse en la profesionalización de la carrera política, priorizando por interés de la ciudadanía que estos por mínimo cuenten con estudios que respalden su conocimiento sobre la actividad estadual, los porques de la legislación y la intención de prospección política, así, por lo menos, nos evitaríamos ver cómo hay individuos que en un absoluto ejercicio de su ignorancia promueven barbaridades contra el estado de derecho y la función estatal.
Otro ejemplo que debe decirse es “el diputado no pavimenta calles ni da apoyos” que, si bien con fines electoreros los puede dar por un compañero de partido en puestos ejecutivos, no corresponde a la función legislativa el hacer eso.
Siendo otros tiempos, como lo son estos, las reformas necesarias a fin de mejorar nuestra situación deberían estar encaminadas a la generación de oportunidades más que a dar apoyos y regalar dinero, puesto que esto solo terminará siendo una carga para los mexicanos que pagan impuestos.
La reforma en la educación debería ser otra, más enfocada a los hechos, la cultura y la ciencia, acompañada de una fuerte formación de valores y no a un adoctrinamiento simple en el que ni siquiera tienen que asistir para pasar el año, los nuevos tiempos demandan con puntual exigencia que los ciudadanos sea personas de bien, de valores fuertes y sin la característica cultura del “gandallismo” de la que adolecemos.
Vivimos en otros tiempos, tiempos en los que la información abunda y está a un comando de voz para obtenerla de manera precisa, tiempos en los que se puede discernir la verdad con tan solo investigar un poco en la red, pero también vivimos en tiempos en la que los “trenders” (seguidores de modas) pasan más tiempo imitando un video de tik tok que cultivando su intelecto, por algo Khabane Lame se ha vuelto tan popular burlándose de la falta de pensamiento lógico de algunos de estos perfiles de la red.
Estos tiempos requieren del compromiso de los padres para orientar a sus hijos en un mundo de gran cantidad información en la que se pueden perder y malinterpretar todo, pero también enseñarles a vivir correctamente, conociendo el mundo como es y desarrollando habilidades tan básicas como el hacer un cubo de hielo en el congelador (si, hay un video tutorial para quienes no lo saben hacer).
Corrijamos desde casa la enseñanza de los hijos para que sepan vivir en estos nuevos tiempos que requieren otro tipo de educación y valores más fuertes, toda la información que podamos necesitar está a unos minutos de investigación en el celular y así se podrá evitar años de errores y frustración por lo que no se hizo a tiempo.
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