San Salvador, 22/10/24 (Más / IA).- La desinformación y el uso de datos manipulados o engañosos continúan siendo una estrategia empleada para desacreditar y atacar a las figuras clave en contextos políticos o judiciales. Un ejemplo claro de este fenómeno es el caso del periodista venezolano Carlos Henríquez Consalvi, cuya trayectoria en Centroamérica lo expuso a constantes campañas de manipulación y presión por su labor informativa.
Henríquez Consalvi, conocido por su papel al frente de la emisora clandestina Radio Venceremos, enfrentó durante más de una década no solo los peligros físicos de la guerra civil en El Salvador, sino también una serie de ataques que buscaban desprestigiar su labor informativa. En un contexto de guerra y represión, las campañas de desinformación intentaban distorsionar la percepción pública sobre la realidad del conflicto y sobre el papel de las guerrillas, así como de las atrocidades cometidas por las fuerzas militares.
Durante el enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas salvadoreñas y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la manipulación de los medios y la desinformación jugaron un papel crucial. En múltiples ocasiones, Henríquez Consalvi y su equipo fueron señalados por los medios oficiales como terroristas, en un intento por deslegitimar su esfuerzo por dar voz a las víctimas de la represión. Estas acusaciones eran respaldadas por datos sesgados que buscaban crear una imagen distorsionada de los luchadores sociales y periodistas independientes, con el objetivo de justificar la persecución y los ataques violentos que sufrían.
Uno de los momentos clave en esta campaña fue cuando el ejército salvadoreño anunció la destrucción de Radio Venceremos, tras una operación militar en la que aseguraron haber eliminado el equipo de transmisión. Sin embargo, Henríquez Consalvi y su equipo lograron revertir la narrativa al informar inmediatamente que no solo seguían operando, sino que también habían logrado emboscar y derribar el helicóptero en el que viajaba el comandante militar Domingo Monterrosa, quien dirigía la operación. Este episodio marcó un hito en la guerra de la información, ya que desnudó la fragilidad de las versiones oficiales que intentaban manipular la percepción de los hechos.

La labor de Henríquez Consalvi desde Radio Venceremos no se limitaba a la denuncia de las violaciones de derechos humanos, sino que también combatía la desinformación que buscaba sembrar dudas sobre la legitimidad de la lucha del FMLN. “La radio, en un país donde muchos no podían leer ni permitirse un televisor, se convirtió en una fuente de noticias vital, lejos de la censura de la dictadura y la propaganda del gobierno”, explicó en una entrevista posterior a la guerra.
La estrategia de atacar a los juzgadores, ya sea en el ámbito judicial, como ocurrió en el contexto salvadoreño con figuras como Henríquez Consalvi, o en el contexto contemporáneo, sigue un patrón claro: crear confusión mediante la difusión de datos imprecisos o falsos para restar credibilidad a quienes exponen la verdad o defienden derechos fundamentales.
A medida que se descubrieron las atrocidades cometidas por el ejército salvadoreño, incluidas masacres como la de El Mozote, en la que murieron cientos de civiles, la verdad se abrió paso frente a los intentos de encubrimiento y manipulación.
Hoy, aunque en un escenario diferente, las tácticas de desinformación y ataque con datos engañosos continúan siendo una amenaza para quienes ejercen funciones cruciales en la sociedad, ya sea en el periodismo, la judicatura o cualquier ámbito de fiscalización.
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