El crecimiento inmobiliario avanzó sobre áreas destinadas a proteger la Sierra, con permisos otorgados por distintas administraciones municipales. Fraccionamientos devoraron durante décadas las faldas protegidas
Por Heriberto Medina
Saltillo, Coahuila, 11/08/2026 (Más).- Imágenes satelitales registradas en la plataforma Google Earth revelan cómo, durante los últimos 22 años, el área natural protegida de la Sierra de Zapalinamé y su zona de amortiguamiento han sido víctimas de la expansión urbana, ante la complacencia e incluso la complicidad de autoridades ecológicas y de desarrollo urbano de distintas administraciones municipales de Saltillo.
Aunque la reserva fue declarada zona sujeta a conservación ecológica el 15 de octubre de 1996, la urbanización de su área de amortiguamiento comenzó apenas un año después, en 1997, cuando Manuel López Villarreal era alcalde de Saltillo. A partir de ese momento, la construcción de fraccionamientos ha sido constante y se ha prolongado hasta la lotificación y el desmonte más recientes, realizados a principios de 2026.
Comienza la devastación
Las imágenes satelitales archivadas en Google Earth sitúan en 1997 los primeros trazos urbanos de lo que actualmente es el fraccionamiento Las Teresitas.

Al año siguiente, en 1998, se publicó en el Periódico Oficial del Estado el Plan de Manejo para el Área Natural Protegida de la Sierra de Zapalinamé, documento que delimita la zona de amortiguamiento: un espacio destinado a preservar la integridad ecológica del área sujeta a protección.
“En estas áreas se alentará la aplicación de prácticas de manejo, a fin de evitar alteraciones en la composición, estructura y funcionamiento de los ecosistemas naturales”, indica el plan de manejo. Asimismo, agrega: “Entre estas regulaciones se encuentra el mantenimiento de la vegetación natural”.
El documento fue elaborado por la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), durante el periodo del rector Refugio del Campo; en su conformación participaron el doctor Alejandro Zárate Lupercio, el ingeniero Lorenzo López Barbosa, el arquitecto Francisco Dávila Ramos y nueve profesionales de la ingeniería más.
En teoría, el plan de manejo de 1998 continúa vigente; sin embargo, en la práctica, la zona de amortiguamiento desapareció y los ecosistemas naturales que prevalecían en ella fueron destruidos. La afectación incluye el desmonte de cientos de hectáreas y la tala de miles de árboles adultos.
Voracidad sin límite
Para 2002, al concluir la administración de Óscar Pimentel González, actual secretario de Gobierno, la urbanización de lo que hoy es la colonia Las Teresitas ya había rebasado la cota de los 1,800 metros sobre el nivel del mar, altitud que en otros sectores de la sierra marca la frontera del área natural protegida.
A finales de ese año también se registró la invasión de terrenos al pie de la montaña para constituir la colonia que actualmente se conoce como Niños Héroes. Esos asentamientos irregulares marcaron el límite de altitud hasta el cual llega hoy el desarrollo denominado Nuevo Teresitas.
Fuentes entrevistadas para la elaboración de este reportaje señalaron que el impulso y patrocinio de las invasiones constituyen una estrategia de los propietarios de los predios y de las constructoras. De esa manera, establecen un precedente respecto de la altitud y la ubicación del último asentamiento urbano.
En 2005 surgieron los primeros trazos del fraccionamiento Lomas del Refugio, ubicado al sur de Las Teresitas. Durante los primeros seis meses de ese año, el Gobierno Municipal de Saltillo estuvo encabezado por Humberto Moreira; en el segundo semestre, el alcalde fue Ismael Ramos Flores; a lo largo de esa administración, el director de Ecología fue Héctor Franco López.

En 2009 fue desmontado el terreno donde ahora se encuentra el fraccionamiento Parajes de Santa Elena, desarrollado por la constructora Ruba dentro del área natural protegida de la Sierra de Zapalinamé. El alcalde que autorizó ese complejo habitacional fue Jorge Torres López, quien ocupó el cargo de manera interina en sustitución de Fernando de las Fuentes.
Para 2010, durante la administración municipal encabezada por Jericó Abramo Masso, la urbanización de todo el sector de Las Teresitas ya había rebasado los 1,880 metros de altitud. Las construcciones habían alcanzado las faldas de la sierra y provocado la pérdida de una gran cantidad de árboles adultos, como puede apreciarse en las imágenes satelitales disponibles en Google Earth.
En 2012 ya existía el bulevar Emilio Arizpe de la Maza y comenzó la edificación del fraccionamiento Lomas del Sur, a un costado de los terrenos donde se localizan las instalaciones del 69 Batallón de Infantería. A partir de entonces se intensificó el crecimiento inmobiliario de ese sector, que actualmente ocupa incluso una parte de las faldas de la sierra, cerca de El Picacho.
Ecocidio impune
De 2014 a 2017 se produjo el mayor daño al entorno más cercano a la Sierra de Zapalinamé. Ese periodo de gobierno fue encabezado por Isidro López Villarreal, pero quienes tenían la responsabilidad de evitar el daño ecológico era la Dirección de Desarrollo Urbano a cargo de Fernando Pérez Charles. Esta área se encontraba subordinada a la dependencia cuyo titular era Antonio Lazcano Ponce.
En 2014, Nuevo Teresitas alcanzó su punto de mayor altitud, ya sobre las faldas de la Sierra de Zapalinamé. En las fotografías satelitales pueden distinguirse cientos de árboles adultos que fueron arrasados para dar paso al conjunto habitacional construido por Davisa, empresa propiedad de la familia Mohamar.
En 2015, el Gobierno Municipal permitió que Lomas del Refugio llegara a su cota máxima, prácticamente en el interior del cañón de San Lorenzo.
En 2016 se permitió el ecocidio de miles de árboles en las laderas de Zapalinamé, justo en el sitio donde, años más tarde, la constructora Jisa desarrollaría el fraccionamiento privado Cumbres Vista Residencial. Las imágenes satelitales de Google Earth muestran cómo fueron arrasados miles de ejemplares; solo se dejaron algunos en pie, lo que daba la apariencia de que anteriormente no había existido un bosque en ese entorno natural.
En 2017, la misma administración municipal autorizó que el fraccionamiento Parajes de Santa Elena alcanzara su máxima altitud, muy cerca de los límites del área natural protegida.

Durante un recorrido realizado por MÁS, el periódico digital de Coahuila, se constató que, en dicho asentamiento, todas las calles que desembocan en el espacio protegido se han convertido en basureros.


En esa misma colonia, los constructores también derribaron pinos de Alepo plantados por la UAAAN en un santuario creado por esa universidad y posteriormente invadido por los fraccionadores.
Los desarrolladores únicamente conservaron algunos ejemplares en los espacios que señalaron como áreas verdes del fraccionamiento.
El desarrollo inmobiliario más reciente ocurrió en 2021, durante la administración encabezada por José María Fraustro; ese año se aprovecharon los predios desmontados en 2016 para construir Cumbres Vista Residencial.
Mañana:
Dejan fuera a la Sierra de Zapalinamé del área protegida de Zapalinamé
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