Por Horacio Cárdenas Zardoni
Corría el sexenio de Eliseo Mendoza Berrueto, no nos pregunte el año, porque la memoria no da para tanto, pero fue en la época en la que Pepe Fuentes había dejado de ser secretario de gobierno, puesto que ocupó durante la primera parte de la administración, para cederle el paso a Felipe González, abogado monclovense que como la maquinita, nunca supo ni cómo ni cuándo, y menos porqué, llegó al segundo puesto político en aquel gobierno. Era Remigio Valdés Gámez rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, quien no pudo dejar de hacer un guiño a su origen como profesor de matemáticas que era, así que organizó un evento nacional sobre el tema, en el cual fue uno de los puntos de socialité, la declaración de Saltillo como ciudad amiga de las matemáticas, hasta se colocó una plaquita en el palacio municipal, que vaya a saber si todavía está allí, cerca de la escalera, hace mucho que no nos damos la vuelta por allí.
Bueno, pues lo simpático del asunto es la anécdota de que, quien sabe por qué, Eliseo Mendoza, siendo el mismo profesor, no acudió a la inauguración, honor que le correspondió a su secretario de gobierno, quien con esa cachaza que lo caracterizó siempre, soltó a la audiencia, muchos matemáticos provenientes de todos los rincones del país, gente dedicada a los números y por lo mismo pasada por alto de reconocimientos por sus méritos, que él, como no le entraban los números, sus papás habían decidido que se dedicara a abogado, allí no había mucho que calcular… salvo sus emolumentos, pero esto no lo dijo. Los asistentes le festejaron la bromita, pero muy a fuerzas, después de todo era el representante del anfitrión, y ni modo, a aguantarse.
En días recientes ocurrió una situación parecida, ahora en el marco de la Segunda Sesión de Zonas Noreste y Noroeste de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, celebrada en la que no hace mucho era un foco rojo en el mapa de violencia, no solo en México sino en todo el mundo, Torreón, que de un tiempo a la fecha presume, y ojalá siga teniendo pretexto para ello, de ser una de las ciudades más seguras del país. El anfitrión del evento fue el fiscal general del estado, Gerardo Márquez Guevara, quien en una intervención, que se nos antoja desafortunada, pero solo hasta cierto punto, porque de hecho pone el dedo en una yaga que las autoridades de todos los niveles se rehúsan siquiera a reconocer que existe, dijo que “lo único que hemos encontrado, sobre los efectos del fentanilo, es el tratamiento, hace como cuatro o cinco años tuvimos un acercamiento, uno de nuestros agentes policiales, con el fentanilo, que no sabía que era, y duró desmayado dos días, solamente de tocarlo, solamente de no saber manejarlo, son los únicos efectos que hemos conocido hasta ahora”…
Sí, ponga que en su momento fue grave que Felipe González dijera que lo suyo no eran las cuentas, en el peor momento para hacer esa confesión, pues se acercaban las elecciones para renovar la gubernatura, y todavía el Instituto Nacional Electoral, que entonces era Federal, no había llegado a ser lo que ahora es, y tanto, que todavía era el gobierno el que manejaba buena parte de los procesos electorales, que en aquellos entonces y ahora, siguen siendo cosa de saber sumar y apuntar lo sumado, pero lo del fiscal Márquez no tiene desperdicio tampoco. Porque es imposible para nadie negar que el principal problema que tiene el país, en general y en lo particular del ámbito de la justicia, es precisamente el del narcotráfico en sus muy diversas modalidades, desde la producción, la transportación, la distribución, venta y consumo, y confesar que el personal, no tanto a cargo pero sí muchas ocasiones el del primer contacto con la droga, no tiene ni idea de qué pueda tratarse, no habla bien de ese segmento de la procuración de justicia.
No nos extrañaría que al agente al que se refirió Gerardo Márquez lo hayan señalado algunos de sus jefes de “estarse haciendo”, o que incluso el área de recursos humanos le haya querido aplicar la cuenta de protección… si no despierta al tercer día, lo dan de baja por no presentarse a sus labores, así se las suelen gastar los burócratas con los policías, que no negaremos que tienen lo suyo de marrulleros, pero a veces sí es en serio que por desconocer lo que deberían conocer, se exponen a quemaduras, intoxicaciones, y hasta probablemente la muerte.
Lo del fentanilo… nos preocupa particularmente la declaración del fiscal, avalada por los procuradores y fiscales asistentes al evento, porque se centró en el hecho de que pese a haberse detectado, más o menos, lo que sería la ruta que utilizan los traficantes de esta droga para llevarla de donde la fabrican a la frontera norte, con la intención de internarla a los Estados Unidos, apuntó que son pocos los aseguramientos que se dan, al menos en Coahuila, y dada la estadística nacional, tampoco en los otros estados de la república representados por sus fiscales.
¿cómo asegurar o decomisar una droga que no se puede identificar?, ahora sí que con tantos productos químicos transportados por las carreteras que van y vienen por el territorio de México y el de Coahuila, podría ir escondido un cargamento de fentanilo en un embarque de cualquier otro químico, desde combustibles hasta fertilizantes, desde sólidos hasta gases, pasando por la gran cantidad de líquidos que se transportan del centro a la frontera, es dificilísimo hallarlos, eso con los que son más o menos conocidos, que se logran detectar aunque los narcotraficantes tengan verdaderos artistas dedicados a enmascarar los olores, la presencia física, y cualquier otro elemento de identificación, ahora imagínese con los desconocidos, los nuevos, los de diseño que salen cada vez que un químico puesto a ello grita ¡Eureka!
Queremos suponer que todavía hay capacitación, continua, permanente y de emergencia sobre estos temas, y que esa capacitación alcanza desde la autoridad federal que concentra los datos de lo que ocurre en toda la república, más lo que reciben de los Estaos Unidos y otras naciones como avisos de qué están encontrando, cómo se está transportando, que presentación tiene, cómo la disfrazan, etc. pero ¿y si no?
Nada nos quita de la cabeza la preocupación respecto de lo dicho por el fiscal coahuilense, son todavía pocos los aseguramientos… ¿sí, pero por qué?, pues porque quienes tienen a su cargo esa misión, la Guardia Nacional, el Ejército, personal de las aduanas, que ahora son militares y marinos, más, y aquí lo importante, más el personal de la fiscalías estatales, que fungen como auxiliares, voluntarios o involuntarios, de las autoridades federales en el combate al narcotráfico.
Es casi un pecado eso de que no decomisamos el fentanilo porque no lo sabemos reconocer, ¿no pasa por los cromatógrafos?… ¿cuáles cromatógrafos?, ¿los perros no lo detectan?… ¿cuáles perros?, lo que sí sabemos es que la plaga del fentanilo es cada vez más grave, peligrosa y difícil de contener en los Estados Unidos ¿cuánto falta para que acá también comience a causar estragos, y nosotros sin saber siquiera cómo es?
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