Washington, 22/05/25 (Más).- Dos empleados de la Embajada de Israel en Estados Unidos fueron asesinados a tiros la noche del miércoles en el centro de Washington D. C., a la salida de un evento organizado en el Museo Judío de la capital. Las víctimas fueron identificadas como Yaron Lischinsky, de 30 años, y Sarah Lynn Milgrim, de 26, una pareja que, según confirmó la embajada israelí, estaba por comprometerse en matrimonio.
De acuerdo con las autoridades, el ataque ocurrió alrededor de las 21:00 horas frente al Lillian & Albert Small Capital Jewish Museum, ubicado cerca de la sede local del FBI, en la calle 3 del área noroeste de la ciudad. El presunto atacante, Elias Rodríguez, de 30 años y originario de Chicago, fue detenido en el lugar tras gritar “Palestina libre” al ser arrestado, lo que llevó a las autoridades a investigar el hecho como un posible crimen de odio.
La jefa del Departamento de Policía Metropolitana, Pamela Smith, informó en conferencia de prensa que Rodríguez fue visto merodeando los alrededores del museo antes de acercarse a un grupo de cuatro personas, sacar un arma de fuego y disparar, provocando la muerte de Lischinsky y Milgrim. El sospechoso entró al museo tras el tiroteo, donde fue inmovilizado por personal de seguridad del evento. Posteriormente, identificó el lugar donde había abandonado el arma, que fue recuperada por la policía.
El evento al que asistían las víctimas fue organizado por la Comisión Judía Americana para diplomáticos y profesionales judíos entre 22 y 45 años. Según informó el Ministerio de Exteriores de Israel, el ataque es una consecuencia directa del clima internacional que considera de “tóxica incitación antisemita”, especialmente, según señaló, en Europa.
“Existe una línea directa entre la incitación antisemita y antiisraelí y este asesinato”, afirmó desde Jerusalén el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, quien responsabilizó a “líderes que se rinden a la propaganda terrorista palestina” por sus críticas a las acciones del Gobierno israelí en Gaza.
El embajador de Israel en Washington, Yechiel Leiter, calificó el hecho como un acto de “depravación moral” y destacó que la pareja asesinada había planeado comprometerse en Jerusalén la semana siguiente. En el mismo sentido, el presidente de Israel, Isaac Herzog, declaró estar “devastado” por el asesinato y subrayó que se trata de un acto de antisemitismo que “no puede tolerarse”.
El FBI anunció que colabora con la policía local para determinar si el hecho está relacionado con terrorismo o motivaciones basadas en prejuicios ideológicos. En la rueda de prensa, participaron también la fiscal general de EE. UU., Pam Bondi, y la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, quienes aseguraron que se aplicará “todo el peso de la ley”.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, también se pronunció en su red social Truth, calificando los asesinatos como “horribles” y “claramente motivados por el antisemitismo”. Prometió que el odio y el radicalismo serán combatidos con firmeza y envió condolencias a las familias de las víctimas.
A nivel internacional, líderes europeos condenaron el crimen sin ambigüedades. La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, expresó su consternación y afirmó que “no hay lugar para el antisemitismo ni el extremismo en nuestras sociedades”. Ministros de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y España, así como jefes de Estado de otros países, calificaron el ataque de acto atroz de barbarie y expresaron solidaridad con la comunidad judía.
El hecho se produce en un contexto de crecientes tensiones internacionales, motivadas por la guerra en Gaza. Desde los ataques de Hamás a Israel en octubre de 2023 —que dejaron más de 1.200 muertos y más de 250 secuestrados—, la campaña militar de represalia israelí ha provocado más de 53.500 muertos en la Franja de Gaza, según cifras palestinas, y ha generado una crisis humanitaria sin precedentes.
El asesinato de Lischinsky y Milgrim reaviva el debate sobre los discursos de odio, la seguridad diplomática y la polarización global respecto al conflicto en Oriente Medio. En respuesta al atentado, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció que se reforzará la seguridad en todas las embajadas y consulados israelíes en el extranjero.
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