Ciudad de México, 15/07/25 (Más).- El segundo Congreso Panamericano de pensamiento progresista se celebrará en Ciudad de México del 31 de julio al 3 de agosto, con la presencia de legisladores, activistas e intelectuales de izquierda provenientes de todo el continente americano.
La convocatoria ha sido organizada por Morena, el partido en el Gobierno, que busca consolidar un frente político e ideológico en defensa de las democracias en el hemisferio.
De acuerdo con la proclama difundida a la prensa, el objetivo central del evento es responder a lo que los organizadores consideran ataques sistemáticos contra las instituciones democráticas de América.
“Instituciones democráticas de todo el hemisferio se enfrentan a ataques coordinados por parte de redes autoritarias bien financiadas”, señala el documento. La declaración también fija como ejes temáticos la defensa de la democracia, la construcción de una paz duradera y la promoción de una transición ecológica con justicia social.
El arranque del congreso está previsto con una visita al Palacio Nacional, residencia oficial de la presidenta Claudia Sheinbaum. La organización ha indicado que este encuentro inicial será una señal clara de respaldo a los gobiernos progresistas, y marcará el tono de los debates subsiguientes.
El Senado mexicano será la sede de las principales discusiones del evento, en el que participarán hasta 60 legisladores de diferentes países. La representación abarcará desde regiones del norte del continente, como Nunavut en Canadá, hasta el extremo sur en Tierra de Fuego, Argentina. También estarán presentes representantes de países de Centroamérica y el Caribe.
Entre los asistentes confirmados destaca la escritora y activista canadiense Naomi Klein, autora de La doctrina del shock. Asimismo, asistirán figuras del ámbito político sudamericano como Álvaro García Linera, exvicepresidente de Bolivia; Andrés Arauz, expresidente del Banco Central de Ecuador, y María José Pizarro, actual vicepresidenta del Senado colombiano por el Pacto Histórico. También participará Rashida Tlaib, congresista estadounidense de origen palestino.
La convocatoria, sin embargo, no menciona a representantes destacados de Chile, un país que ha sido parte importante del bloque de izquierda en la región. Esta ausencia ha llamado la atención, aunque no se ha emitido explicación oficial por parte de los organizadores.
El Congreso Panamericano se presenta como un esfuerzo de respuesta frente al crecimiento de los movimientos conservadores en el continente. Según el documento de convocatoria, “a medida que los movimientos autoritarios ganan terreno en las Américas –desde las campañas de negación de elecciones hasta la expansión de instituciones como la CPAC–, el Congreso Panamericano surge como un contrapeso crucial”.
La Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés) ha reunido en distintas ciudades del mundo a figuras del conservadurismo radical, incluyendo al presidente argentino Javier Milei, al dirigente español Santiago Abascal, a la primera ministra italiana Georgia Meloni, al empresario estadounidense Elon Musk y al político mexicano Eduardo Verástegui.
La última reunión de la CPAC se celebró en febrero en Maryland, Estados Unidos, y estuvo marcada por actos simbólicos y declaraciones controvertidas. Milei apareció con una motosierra para simbolizar recortes al aparato estatal y la entregó a Musk. Verástegui realizó el saludo nazi. Durante las ponencias se formularon afirmaciones como que en Europa “la libertad de expresión está en retroceso” y se promovió “una cruzada conservadora”.
El Congreso Panamericano que se celebrará en México es la continuación del realizado el año anterior en Colombia, inaugurado por el presidente Gustavo Petro. Aunque no ha alcanzado la visibilidad de las conferencias conservadoras en ciudades como Madrid, Balneario Camboriú o National Harbor, los organizadores buscan consolidar una red progresista continental que articule respuestas comunes ante el avance de las derechas radicales.
Con el respaldo político de los gobiernos de Colombia y México, el Congreso se plantea como un espacio para fortalecer la cooperación entre legisladores y movimientos sociales de izquierda. La agenda incluirá debates sobre transición energética, derechos sociales y estrategias para enfrentar las narrativas que, desde los sectores conservadores, buscan deslegitimar los procesos democráticos.
La realización del Congreso en la capital mexicana refleja el protagonismo que Morena busca mantener en el tablero político internacional, en un contexto regional marcado por tensiones ideológicas. Aunque el evento no cuenta con el mismo alcance mediático que sus contrapartes conservadoras, sus impulsores lo conciben como un intento por consolidar una alternativa coordinada desde el progresismo continental.
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