Editorial

Aranceles… ¿Qué no son y cómo no responder?

Por Enrique Abasolo

–¡Bueno, pos qué tanto arguende se traen con el Donal’ Trun y sus churumbeles! –Preguntó el viejo desde su retiro en Palenque.

–¡Aranceles, apá, aranceles! ¡Ya duérmase, ya son casi las 7!

La verdad no puedo culpar al Benemérito de La Chingada, tras ver algunos sondeos de opinión que demuestran que el gringo promedio tampoco tiene una noción sobre qué son o cómo funcionan los aranceles o “tariffs” que les llaman ellos.

Desde su arrogancia supremacista, alimentada ahora por su líder, “el mejor presidente que han tenido los Estados Unidos desde George Washington”, según el propio Trump (¡hasta en eso se parece al macuspano, “el más amado desde Juárez, el más vilipendiado desde Madero”…). Desde la arrogancia gringa, decía, ellos creen que Estados Unidos le pone impuestos al mundo por el privilegio de venderle a “America la Beatiful” bienes y materias primas.

En su blanco y privilegiado imaginario son los países exportadores quienes pagan esta carga arancelaria y tan agradecidos quedan que seguirán vendiendo a EEUU sus productos y materias primas a precios del año pasado.

Cuando les explican que la carga tributaria es para el importador, haga de cuenta que les reinician el CPU y se quedan congelados, buscando la señal de WiFi. Algunos caen en negación y dicen: “No, AMLO –¡Trump, que diga!– sería incapaz de hacernos eso…”.

Los gringos se marchan con cara de Alzheimer prematuro muy sacados de onda, porque tampoco alcanzan a comprender cuál es entonces la lógica detrás de una guerra arancelaria.

No es tan complicado. Desde luego que como mecanismo de extorsión es un arma de dos filos y Trump ya se cortó su torpe manota manipulando un instrumento tan delicado como el equilibrio del comercio internacional.

Imponer cargas arancelarias afecta tanto al exportador como al importador. Aunque para Trump es una apuesta de resistencia, un juego a ver quién se acobarda primero y cede en sus demandas políticas.

Es como soltar el volante a toda velocidad en la carretera, el primero que se asuste y lo tome para guiar es el rajón que pierde y acepta las condiciones del otro. Lo que no significa que, en caso de colisión, la reata no se cargue a todos los pasajeros.

Entonces, Trump a lo que le apuesta es a la robustez de su economía y del poder adquisitivo de sus fellows americans y que nosotros, muertos de hambre, no aguantaremos dos días antes de suplicar por los mendrugos del basurero de McDonald’s.

Y ahí se equivoca también el esperpento Trump, porque los gringos viven muy bien y el más pobre clasemediero tiene en su alacena alimento para un año de privaciones, pero al gringo no lo puedes incomodar ni “tantinito” porque llora si se le acaban las enchiladas congeladas en Costco.

Y en cambio los mexicanos, pese a que vivimos al día, a que andamos siempre en la chilla, parece que somos como los tardígrados. Acuérdese cómo, cuando era estudiante, nadie tenía dinero y por alguna misteriosa razón nunca faltó el alcohol y las botanas… Bueno, ¡hasta cigarros y otras cosas que fumar si me apura!

Por eso el humorista y divulgador gráfico (monero), el inmortal Eduardo del Río “Rius” bautizó a la estirpe mexicana como “Supermachos”, porque prácticamente aguantamos lo que sea.

Así que si Trump lo que quiere es jugársela en un mano a mano comercial, a ver quien aguanta la respiración más tiempo debajo del agua, se me hace que primero se le rebela todo el infeliciaje gringo, todo el “white trash” de su base electoral, antes que la chairza le exija a la gerenta del obradorato que haga algo o que corrija el rumbo.

¡Usted, sabrá, amigo Trump, si se pone a las maromas con El Hijo del Santo!

Y le repito y le sintetizo: Es obvio y está claro que la economía gringa está mejor preparada que la nuestra para afrontar cualquier crisis, pero no así las respectivas bases de electores que son las que le dan manga ancha y permisividad absoluta a sendos populismos para hacer como han venido haciendo: Gobernar de manera autocrática, pasándose las leyes por donde más les da comezón y desmantelando la estructura democrática y los poderes de ambas repúblicas.

Pero curiosamente, la Presidencia de México, esa oficina que ahora trabaja en modalidad home office el peor pelotero que haya dado Tabasco, no actúa en consecuencia a la resistencia azteca. ¡Carajo, ni con la pandemia se alarmaron tanto! Y eso que entonces no sabíamos si la economía mundial soportaría (spoiler, la panzona soportó) o qué tan peluda se pondría realmente la cosa.

A la distancia se dice fácil: “¡Ay, obvio, ni fue para tanto!”. Pero entonces no lo sabíamos. Y si a toro pasado, 15 millones de decesos pusieron de cabeza al mundo, imagínese si hubieran sido de 50 a 100 como se estima murieron durante la epidemia de la mal llamada Gripe Española de 1918.

No, el viejito acedo de Tepetitán nos instaba a salir y abrazarnos y a comer, como hace él, en cuanto puesto de garnacha se nos atravesase.

Si la 4T es tan indolente y exasperantemente pachorruda ante estos escenarios apocalípticos, ¿Por qué ahora no encuentran qué regalarle a Mr. Trump para tenerlo contento? Si hasta parece que  le quieren sacar el corazón al pobre de Chelo Ebrard para ofrendárselo al hombre blanco (pobre Marcelo y es que sí parece virgen).

Con su ausencia total de carisma, timing, carisma o simpatía, la doctora Sheinbaum se hace la chistosa y dice “serenidad y paciencia… tenemos plan A, B y C”.

¡N’ombre, pos qué súper plan!: Hacer una verbena popular en el Zócalo para convertir todo en una demostración del músculo político del partido. ¿Esos son sus pinches planes? ¿Impresionar a un loco como Trump con una plaza llena? ¡Y luego dicen que no somos Venezuela del Norte!

Pero lo cierto es que tan acalambrados están que, como decía, no hallan más que ofrecer en son de paz y buena voluntad, luego del inconstitucional envío del Narco Paketaxo a los EEU (incurriendo en  la misma ilegalidad que acusaban en el caso del secuestro del Mayo Zambada).

Don Omar (Harfuch) y el fiscal Alejandro Gertz “MoonRa” aseguraban que un día se levantaron de buen humor y que espontáneamente se dijeron: “¡Oye! Estos narcos ya tienen mucho rato allí de oquis, no los vaya a soltar el malévolo Poder Judicial, yo creo que los despachamos a ver quién los quiere”. Pero que nada de eso tenía relación con el endurecimiento de las posturas de Trump. Ellos simplemente estaban haciendo su trabajo, chueco, ilegal, a las carreras, sospechosamente al vapor tras décadas de estancamiento, pero su trabajo, nomás. ¡Ah, y que la Presidenta no estuvo involucrada!

Horas después Trump dice que gracias a que nos tronó los dedos el Gobierno Mexicano le dio los narcotraficantes referidos, pero que quiere más y que el gobiernos está coludido hasta los cojones con el crimen organizado

El gobierno de la doctora dio también a las agencias de investigación gringas libertad absoluta para hacer labores de espionaje. “Siempre se ha hecho y siempre hemos estado al tanto”, aunque una semana atrás el Ejército en la mañanera dijo lo contrario.

Canadá Y China reaccionaron como mejor pudieron ante la amenaza de la guerra arancelaria. Los hijos de Trudeau implementaron algunas medidas contra los productos gringos, mientras que los chinos se dijeron listos para una guerra de aranceles… “o de la guerra que quieras”. Nomás les faltó rematar: “¡uto!”.

Pero México le entrega al Masiosare anaranjado todo lo que quiere, renunciando a su soberanía y luego invita a todos, propios y extraños, aliados y opositores, a celebrar dicha autonomía en el Zócalo capitalino, todo con tal de salvaguardar el legado del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, un tratado de libre comercio de América del Norte que, ah cómo atacaba el lopezobradorismo cuando era oposición, pero ahora no hallan cómo mantener a flote.

Lo dicho, por lo balbuceante de las declaraciones, lo inconcebible de las las respuestas y lo incongruente las medidas tomadas, sigue gobernando el hacendado de Palenque, pues no distingue un churumbel de un arancel.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 comentarios en “Aranceles… ¿Qué no son y cómo no responder?”

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo