La nueva liga de las estrellas es Arabia Saudita, sus fichajes recientes comandados por Cristiano Ronaldo y culminando con Neymar se convirtieron en la amenaza que ha nublado el panorama europeo, cumpliendo con la obsesión que hace unos años Florentino Pérez predijo con la Superliga.
La inyección millonaria del estado saudí parece que será diferente a los intentos fallidos que China, Emiratos Árabes Unidos o Estados Unidos han tenido en el pasado para competir con Europa.
Arabia Saudita ha gastado más de 6mil millones de dólares en el llamado ‘sportswashing’ o lavado de imagen a través de eventos deportivos para distraer la opinión pública de las acusaciones de abusos a derechos humanos por parte del gobierno. En los últimos años se han invertido en firmar a los mejores jugadores de futbol, llevar la Fórmula 1 con el GP en Riyad, introducir eventos de la WWE, funciones de boxeo y torneos de golf, así como la adquisición de equipos de futbol en otras partes del mundo como Newcastle en la Premier League.
Desde la década de 1970 Arabia Saudita ha buscado distintas formas de introducir su dinero generado por las reservas petroleras en otras industrias, siendo el deporte un pilar fundamental para aprovecharse de su popularidad alrededor del mundo.
Abdulaziz bin Turki Al-Faisal, Primer Ministro de Deportes de Arabia Saudita, reveló que el último golpe de la nación será la búsqueda de albergar los Juegos Olímpicos
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