APÚRENSE, POR FAVOR


Horacio Cárdenas Zardoni


Corrían los días previos al inicio de las obras de lo que se había dado en llamar ya por entonces Paseo Capital. Usted sabe, ese “magno proyecto” conjunto de la administración estatal de Miguel Riquelme Solís y José María Fraustro Siller en el ayuntamiento de Saltillo, que se vendió como el elemento que detonaría el resurgimiento del centro de la ciudad como un polo de atracción turística y de desarrollo económico. Ya ve cómo a veces los políticos se las dan de democráticos, y en vez de imponer lo que de todos modos van a imponer, le preguntan a algunos actores sociales ¿cómo ven el proyecto?, aunque su verdadera intención es que estos les sirvan de propagandistas y además les llenen de elogios, algo que en general ocurre, pero no siempre, son los riesgos que se corren.


Sucede que en aquella ocasión le preguntaron al presidente de la Cámara de Comercio de Saltillo, ¿qué es lo que pediría respecto del proyectado Paseo Capital?, a lo que el líder de los comerciantes respondió sin pensarlo dos veces: que trabajen de noche…


Ni que decir que los funcionarios se quedaron de a seis. Ellos que esperaban lo dicho, confeti, aplausos al por mayor, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, recibían una exigencia bastante clara: no estorbar, o estorbar lo menos posible. Algo que por lo demás, no estaban dispuestos a atender, porque no les había pasado por la cabeza.


Ya ve como se manejan los políticos y los burócratas: toman sus decisiones y les interesa muy poco las afectaciones que puedan ocasionar, que después de todo… lo que hacen es por el bien común, eso es lo que dicen y nos imaginamos que lo creen al pie de la letra, sus acciones aunque resulten perjudiciales en el corto plazo, a la larga representarán un beneficio para la población. puede ser así, ¿pero no les cabe en la cabeza que las obras de mejora pudieran llevarse a cabo sin molestar a nadie, si acaso molestándose ellos mismos, pero por algo que es su trabajo y que además cobran?, no, es demasiado pedir.


Si por algo se ha caracterizado la actual administración municipal es por no tener prisa de nada, casi podríamos calificarla de pachorruda, sin exagerar ni tantito. Si es la Nueva Estrategia del Transporte, lo que debió estar listo y funcionando en enero del 2022, en octubre del 2024 y faltando menos de tres meses para acabar el trienio, no han podido terminarla; el mentado Paseo Capital, que definitivamente no fue ninguna gran obra, apenas tres cuadritas del centro, a las que para colmo, ni siquiera quitaron el pavimento existente, concretándose a ponerlo encima, con el cuento de que así ponían a nivel con las banquetas… seguro metieron facturas como si lo hubieran hecho, no sería ninguna novedad. Tampoco el bulevar Carranza se programó realizar a marchas forzadas, sino más bien al contrario, ocasionando meses de incomodidades, molestias y retrasos a los ciudadanos, sin que les parezca importar nada.


El mismo nombre del programa tiene lo suyo de broma macabra “maratón de obras”, le llamaron los creativos del municipio, y pues sí, en este maratón van en último lugar, son unos perdedores, que si por ellos fuera ya hubieran abandonado la carrera.


Dicen los que saben de esas cosas, ya ve que los académicos se están poniendo de moda, que la mejor administración es aquella que no se ve. Estamos totalmente de acuerdo con el principio. Si usted saca la basura de su domicilio por la noche y a la mañana siguiente no está, es señal de que pasó el camión para llevársela. Con un poco de suerte, ni siquiera escuchó el sonido que hace cuando se echa en reversa, o cuando opera la compactadora hidráulica, allí la dejó y horas después, ya no estaba, parece cosa de magia, pero es solo buena administración. Si los semáforos siempre funcionan y tienen sus luces completas, allí tiene otro ejemplo muy claro, si no hay baches en su cuadra ni por las calles que recorre cotidianamente, mejor todavía. Encontrarse las cuadrillas de reparación no deja de ser una monserga, obstruyen el paso sintiéndose los dueños de la ciudad, pero bueno, viéndolas uno puede comprobar que están trabajando, aunque el ideal es que trabajen de noche, cuando no incomodan a nadie o a le menos gente posible.
Pero ¿para qué?, quieren reparaciones, que se aguanten las zanjas, los polvos, la tardanza, los cierres sin aviso, todo, que al final de cuentas no les interesa la opinión de los ciudadanos.


La Calle de General Cepeda tiene meses cerradas, y según la última información, llevan apenas el 25% de avance en los trabajos, siendo la explicación más probable, que tampoco dan, que es que ya se le acabó el dinero al municipio, y lo están estirando como pueden, básicamente haciendo como que hacen. Por lo pronto perjudicaron a la tradicional vendimia de la fiesta de San Francisco.


Dijeron que era por razones de seguridad, no fuera alguien a caer en las zanjas abiertas, que si hicieran el trabajo correctamente, en tiempo y en horas adecuadas, no se correría ningún peligro. Porque se ofreció realizarla en equis meses y el tiempo hace mucho que se terminó, pero las obras no tienen para cuando. Ya se perdió la fiesta, malo, la única esperanza de los vecinos es que concluyan antes que se acabe el trienio, porque ya sabemos como son los gobernantes, que lo que dejaron sus antecesores, lo dejan como última prioridad, en el olvido.


La de Saltillo está lejos de ser la mejor administración, y muy cerca de las peores que nos hemos topado. Lenta, tardada, mal hecha, porque esa es otra, la calidad nunca ha sido una de sus características principales, la verdad es que a estas alturas lo que les urge es irse…para no estar a la hora que vengan a reclamar.


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